El monstro de los carbohidratos

Por Noemy González G

Los torniquetes de la línea nueve en Pantitlán no descansan, el atravesarlos significa estar para muchos, más cerca de casa. Un pasillo a la altura de las nubes nace sin dar permuta al tiempo; bolsas de plátanos y guayabas sobre una falsa mesa hecha de dos cajas rojas interrumpe el tránsito, y recibe a los más de siete millones de personas estimadas en la página del metro.  Voces sin altavoz rebotan y se pierden con atractivos precios, en su mayoría de alimentos; para cualquier “godín” o “gordo pobre” (cuando no tienes mucho dinero para comer, pero aun te alcanza para comida chatarra)  

Tortas de quince pesos, comida china, galletas con bombón y chocolates de dudosa procedencia amenizan el trayecto. La tripa arquitectónica alberga ropa, calcetines, peluches, flores, discos y pan de la “La ideal”. “Dos por cinco” “Llévele, llévele” La escena parece fotocopiarse cada centímetro, el hule cristal con cacahuates y papitas se convierten en el centro de cuatro personas de pie, esperando la salsa para saborear el producto, dando la impresión de ignorar las declaraciones de UNICEF, respecto a que México encabeza en primer y segundo lugar en las listas de obesidad infantil y de adultos respectivamente. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, reporta que México tiene una de las peores dietas y hábitos alimenticios reflejándose en su 32% de población están altamente propensas a desarrollar trastornos óseos, diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer, sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó este mes cambiar el etiquetado en alimentos y bebidas, impulsado por El Poder del Consumidor bajo el argumento que “El etiquetado frontal de los alimentos procesados no es de fácil lectura” (Animal Político, 2018)  

Estas resoluciones, dan la idea de que pasan por alto lo que estima la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que señala que para el 2030, 40% de los adultos tendrán obesidad. Si bien, no es culpa de los etiquetados, que la gente sea más consciente de sus consumos, sin duda sumará a la modificar la estadística. 

La economía del país ha fomentado la inmediatez; las grandes distancias entre el punto de trabajo o escuela han impedido que se lleve una dieta sana. No se buscan los alimentos con más aporte nutritivo, sino el que sea más rápido en su elaboración, satisfaga más y sea barato.  Somos el “Cuarto consumidor mundial y el primero en América Latina” (Tourliere, 2015) de comida chatarra. Los vendedores (formales e informales) solo se han preocupado en satisfacer la demanda, sin importar si lo que ofrecen es saludable. 

Es alarmante que los niños sean las próximas víctimas del monstro de los carbohidratos y las calorías, y que pesar de las modificaciones a la ley en torno a la comida chatarra en la educación básica, según los datos de El Universal “En 94% de escuelas primarias y secundarias se vende comida chatarra todos los días” (Moreno, 2016) y que el panorama económico no es prometedor. 

En la actualidad, la diabetes tipo dos “Genera un gasto en promedio al mes de 2000 pesos, si se tiene el apoyo de alguna institución de seguridad social, y de hasta 7500 pesos si no se cuenta con este servicio” (Corona, 2017) los padres de familia han ignorado la famosa frase de “Lo barato sale caro” de nada sirve una preparación escolar, incluso, un buen trabajo, si los ingresos serán destinados a cubrir enfermedades sembradas desde la infancia. 

Algunos mexicanos se han acostumbrado a ver solo números, ser el sexto país con más muertes por diabetes según “El País” aparenta no mover el chip del consumidor de 2012 kilos de comida chatarra en promedio por año. El gobierno tampoco ha sentado las bases para erradicar ni prevenir la obesidad. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) solo canaliza a nutrición los casos donde su sangre ya padezca algún mal, es decir, puedes ser gordo, pero sano. 

La obesidad no es una cuestión estética, es una enfermedad crónica que no tiene cura. En el mercado proliferan las fajas para bajar de peso, el hule para sudar más, las pastillas que cortan la grasa y no falta el remedio casero de la tía o abuela, como beber vinagre en ayunas o agua con limón, pero la respuesta siempre será aprender a comer.  

Entre los consejos para mejorar la alimentación se encuentran: no relacionar la comida con las emociones, masticar bien, no beberse las calorías, tomarse el tiempo para comer y no hacer otra actividad al mismo tiempo. Los adultos deben ser el ejemplo de las generaciones actuales y de las próximas, porque por más decisiones que se aprueben dentro del sistema gubernamental, la última decisión está en el consumidor, convirtiéndose en el responsable directo de estas cifras. 


Referencias: 

Animal político. Suprema corte rechaza modificar el etiquetado en alimentos y bebidas para hacer más fácil su lectura. Animal Politico. 29/08/18. Disponible en: https://www.animalpolitico.com/2018/08/scjn-etiquetado-alimentos-bebidas/

Pérez David. El suculento negocio de la comida chatarra en México. El País.  03/08/18. Disponible en: https://elpais.com/economia/2015/07/02/actualidad/1435873418_975461.html

Tourliere Mathieu. El mexicano consumo un promedio de 212 kilos de comida chatarra por año. Proceso. 03/09/18. Disponible en: https://www.proceso.com.mx/414516/el-mexicano-consume-un-promedio-de-212-kg-de-comida-chatarra-por-ano

Expansión. Este es el costo de tratar y prevenir la diabetes. Expansión. 20/08/18. Disponible en: https://expansion.mx/economia/2017/08/28/este-es-el-costo-de-tratar-y-prevenir-la-diabetes

Moreno Teresa. Pese a la prohibición, 94% de escuelas venden chatarra. El Universal. 19/11/16. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2016/11/19/pese-prohibicion-94-de-escuelas-venden-chatarra 

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