El impacto del consumo

Por Adriana Villa

 

El ser humano siempre ha sido un ente consumidor, ya que requiere de diversos recursos para sobrevivir, como lo son los alimentos, sin embargo, en la actualidad, ya no se adquieren productos únicamente con la finalidad de satisfacer las necesidades básicas, sino para formar parte de tendencias sociales, por motivos emocionales o para construir alguna identidad.

Popularmente se dice que nuestra era se caracteriza por el consumo desmedido que cumple con fines económicos, ante esta afirmación, una realidad es que tiene un impacto directo en el aprovechamiento de los recursos naturales, el cual, si no es realizado de manera sustentable pone en peligro la conservación de los mismos.

El consumo responsable es una opción de seguir activando la economía local, pero con la intención de disminuir el impacto negativo que se tiene en el planeta. Esta práctica significa adquirir productos que previamente han sido analizados sobre su calidad y efecto en el medio ambiente.

Se trata de incluir en la cotidianidad sencillas acciones que permitan, además de preservar los recursos naturales para las generaciones futuras, disminuir la cantidad de residuos, la cual de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), equivale en México a 42,000,000 de toneladas al año, es decir, 175 veces el volúmen de la Pirámide del Sol en Teotihuacán.

Actualmente un mexicano produce aproximadamente un kilo de residuos al día, cantidad que ha aumentado considerablemente si se compara con los 300 gramos que se generaban en el año de 1950. Esto se debe a que los hábitos de consumo han cambiado y hoy, muchos de los materiales que se utilizan diariamente son desechables, o bien, los artículos se convierten en obsoletos con mayor rapidez.

No obstante, en cada persona está la capacidad de elegir antes de comprar, ya sea preferir beber líquidos en envases retornables o evitar adquirir productos que deriven de algún animal en riesgo de extinción.

La contribución personal, aunque parezca muy diminuta, en realidad es un gran aporte. Tan sólo basta con identificar cuánto consume una persona en toda su vida, para descubrir como un simple cambio en el consumo puede impactar en el planeta.

Por ejemplo, de acuerdo con la SEMARNAT, al cumplir 65 años de vida, un individuo habrá consumido 13,345 huevos, 16 teléfonos móviles, 5,272 manzanas, 4,500 litros de cerveza y 4,000 rollos de papel higiénico. Tan sólo los teléfonos celulares forman parte otro problema ambiental, la chatarra electrónica, la cual se define como los desechos de la tecnología, que de no ser manejados correctamente pueden ocasionar severas afectaciones al medio ambiente.

Los viejos aparatos eléctricos, los celulares, las tabletas electrónicas, los reproductores de video y audio, etc., contienen elementos químicos como plomo, cadmio y mercurio que dañan directamente a los ecosistemas e incluso, a la salud humana de no ser tratados con procesos específicos.

Esta situación no quiere decir que la solución sea evitar adquirir nuevos productos, sino incentivar prácticas que resulten ecoamigables, como tal es el caso del reciclaje, un proceso que gracias a la separación correcta de los residuos, puede ahorrar el consumo de recursos para fabricar artículos nuevos,

Por ejemplo, la SEMARNAT afirma que fabricar una pila consume 50 veces más energía de la que es capaz de producir. Por otro lado, el papel es otro material cuyo reciclaje ayuda conservar ecosistemas, ya que producir una tonelada de papel reciclado ahorra 30,000 litros de agua y salva a 19 árboles adultos.

Hay que resaltar que el plástico es uno de los materiales que más polémica suele levantar respecto a su consumo. Esto se debe a que, de acuerdo a información de la SEMARNAT, fabricar una botella de PET requiere 80 litros de agua y tarda en degradarse aproximadamente 500 años. Sin embargo, es uno de los envases que más son utilizados por las industrias refresqueras y de bebidas embotelladas, ya que sus propiedades físicas ayudan a conservar el sabor, además de contar con mucha practicidad.

Pero, para reducir la cantidad de PET en los residuos sólidos es necesaria la participación de la ciudadanía en separar estas botellas y asegurarse de que lleguen a un centro de reciclaje.

Ahora bien, el tema del consumo responsable y el manejo de residuos sólidos, también abre posibilidades a nuevas formas de emprendimiento, en la cual los jóvenes tienen la oportunidad de desarrollar, de manera creativa e innovadora, nuevas estrategias y soluciones.

Muestra de ello, el desarrollo de productos que son creados con materiales reutilizables, ya sea de manera artesanal o procesada. Inclusive, en los últimos años diversos especialistas en economía han encontrado ventajas en modelos de producción sustentable, tal es el caso de la economía circular, la cual de acuerdo con la organización civil Lessons From Nature, se dedica a producir artículos con componentes que puedan ser ensamblados y desmontados con facilidad para reutilizar materiales y ahorrar energía. Este modelo apoya  a que después de la vida útil, un producto regrese a su lugar de origen para ser reintroducido al mercado, posteriormente a sufrir adecuaciones.

Este panorama ofrece, en reflexión, que existen maneras equilibradas de ser organismos consumidores sin afectar al medio ambiente, es decir, de poder disfrutar de las innovaciones que aparecen día con día pero con responsabilidad, la cual se ejerce en el empleo de sencillas acciones como la separación y reciclaje de residuos.consumo


COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic

Comentarios

Comentarios