El futuro de la izquierda progresista

Por Ángel Arce

Roger Bartra académico, antropólogo y sociólogo mexicano, reflexiona en su más reciente colaboración para el periódico Reforma sobre la actual situación de las izquierdas en México, titulado como la Retroizquierda, el texto del pensador hace un énfasis en la carencia, ahora mismo, de una propuesta sólida, clara, atractiva y realizable de este sector político que enamore a la sociedad y la incline definitivamente hacia ese polo para en conjunto, dar un vuelco positivo a la situación que actualmente vivimos como país en donde la corrupción rampante, la impunidad, la desigualdad, la violencia y el cinismo que la mayoría de la clase política muestra ante tales hechos, profundizan el deterioro del Estado de derecho, el tejido social y la paz y tranquilidad de los ciudadanos.

Bartra se concentra en clarificar la escisión entre la izquierda progresista de corte socialdemócrata que se quedó en el Partido de la Revolución Democrática, y la corriente populista, estridente y sectaria que hoy milita en el Movimiento de Regeneración Nacional, motivada más por un dogmatismo utópico y las ideas de un solo individuo, que la búsqueda del bienestar integral desde la pluralidad que la corriente democrática del PRD impulsa –hay que decirlo, también sin claridad- con una postura reformista de apertura que se concentra en el fortalecimiento de los derechos y libertades en beneficio de todos sin distinción ni el sectarismo ideológico de la otra izquierda que confluye más con el nacionalismo revolucionario y el presidencialismo del PRI, sistema que hoy es anacrónico y está agotado en nuestro país después de décadas de deterioro. Mencionado también por Bartra en su artículo del martes 4 de abril de 2017, el desgaste que ha tenido la izquierda democrática del Sol Azteca confrontando al ala populista que habita MORENA, le ha restado credibilidad, fuerza y proyección más allá de ese tema, pues a pesar de contar con un programa partidista progresista de avanzada recientemente plasmado en su vasta mayoría en la primera Constitución de la Ciudad de México, un alto porcentaje de sus acciones, comunicación política y causas, están totalmente alejadas de ese programa que sin duda, sería atractivo para la sociedad y sobretodo las nuevas generaciones.

Recientemente y acertadamente, Jesús Ortega Martínez, ex dirigente nacional del PRD, ex senador de la República y dirigente nacional de Nueva Izquierda, señaló que el partido redujo su activismo, influencia social e ideales conforme fue creciendo electoral y políticamente y que para revertir esta situación en la que hoy este partido representante de la izquierda progresista vive, se necesita una renovación profunda y verdadera. En este punto exactamente es en donde centro el cierre de este texto, un punto de alta trascendencia si es que existe la voluntad, pasión y convicción para que los perredistas y militantes del ala socialdemócrata de las izquierdas mexicanas recuperemos nuestra esencia activista de causas y en conjunto con la sociedad civil, creemos un gran proyecto de nación y transformación basado en la política como una herramienta para buscar la felicidad y el bienestar de los demás como principal precepto inmerso en la filosofía de grandes referentes como José “Pepe” Mujica y el recientemente fallecido y erudito, Giovvani Sartori.

Sobre todo a las nuevas generaciones -las activistas, las que dominan las TIC, las que buscan transformar su entorno a través de ese activismo político y digital- nos toca alejar a este polo progresista de las visiones meramente clientelares y electoreras heredadas de la cultura política priísta, diferenciarnos de la perspectiva sectaria, totalitaria y unipersonal de la izquierda populista y centrarnos, en la alianza con la ciudadanía para tal vez, no ganar la presidencia de la República, pero si seguramente, para concretar esa tan anhelada renovación que paso a paso, nos lleve a la re construcción del proyecto que en casi 3 décadas de vida ha aportado significativamente a la democracia y fortalecimiento de la vida política, la democracia, los derechos humanos y las libertades civiles en el país, renovarlo para posicionarlo como el proyecto progresista social, político y plural del siglo XXI que México necesita.


Imagen:   Noticias Universia

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