“El Fénix muere para renacer con toda su gloria”

Por Teolinca Velázquez.

 

Una de las formas de deslegitimación de los movimientos urbanos que tiene el sistema político y penal, ha sido el encarcelamiento injusto de quienes fueron acusados de disidencia .

La película “En el nombre del padre” dirigida por Jim Sheridan y protagonizada por Daniel Day-Lewis está inspirada en el caso real de los “Cuatro de Guilford” y los “Siete de Maguire”. En los que cuatro muchachos entre los 17 y 25 años son acusados por la ley británica de matar a cinco personas al poner bombas en pubs de Londres, mientras que los otros siete son acusados por, supuestamente, fabricar las bombas; la película está basada en el libro Proved Innocent, escrito por Gerry Conlon, uno de los cuatro, y relata cómo el sistema penal de Inglaterra logra inculparlos con tortura, presentación de pruebas falsas y ocultar pruebas que exoneren a los acusados.

El mensaje de la autoridad es claro: joven indefenso, podemos encarcelarte en cualquier momento.

“Si puedes soportar oír la verdad que has dicho, 

tergiversada por villanos para engañar a los necios”

Ésta es una de las razones por las que los movimientos estudiantiles han perdido aunque no toda, su fuerza, pues se sabe bien las maniobras de la policía para arrestar jóvenes, quienes son enviados por un tiempo, el que sea, a la cárcel con acusaciones falsas, dentro de un sistema jurídico-penal invadido por la lenta burocracia y papeleo que pueden extender a meses un proceso de unas cuantas horas.

Una de las trampas que la época actual nos ha tendido es que aunque pareciera que vivimos en un tiempo en el que se promueve el desarrollo individual, la realidad es que, a través del tiempo se nos ha enseñado que debemos vivir “una vida tranquila y plena”. Esto es nacer, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, retirarse, tener nietos y morir; quizá la generación de los millennials sea la que menos se adapta a estas normas, cabe mencionar que esta generación ha sido ampliamente criticada por rehusarse a obtener trabajos de 9 horas la jornada, a comprometerse o tener hijos.

Por lo tanto, los jóvenes de hoy tenemos dos formas de pensamiento que se nos han forjado, las cuales han debilitado el pensamiento revolucionario que caracterizaron al 68 o la huelga del 99. Por un lado está esa enseñanza de llevar una vida tranquila hasta la vejez, y por otro lado está la enseñanza de forjar metas individuales que nos alejan de cualquier objetivo colectivo. Estas enseñanzas son parte de formar una juventud dócil.

“O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida, 

y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.”

Se nos hace pensar que vivir la vida significa llegar a la muerte a los 80, 90 años, sin alteraciones, mientras menos malestares mejor; cuando una persona sufre un accidente que le cambia la vida por lo general se oye a los demás decir “ya se arruinó la vida”, si alguno llega a ser encarcelado se dice que “ya se echó a perder la vida”, pero en realidad, la vida del ser humano es un viaje en el que se tiene que adecuar a nuevos retos por más duros que éstos sean, como dice el viejo dicho “nadie tiene la vida comprada”.

En ningún lado dice que si no vivimos tantos años nuestra vida no habrá valido la pena, que si no llegamos a tal meta entonces hemos fracasado, el ser humano está para mejorar, no para mantenerse estático en la vida.

Se nos hace también pensar que nuestra vida individual, con sus respectivas pertenencias materiales, es demasiado valiosa como para arriesgarla por alguna causa externa, esta es una de las razones por las que la participación juvenil, que alguna vez hizo temblar al mundo, se ha desvanecido.

“Si puedes apilar todas tus ganancias 

y arriesgarlas a una sola jugada;”

Nos han metido miedo, en la historia debe recordarse más lo ganado que lo perdido, sin embargo, para someternos se nos cuentan más las pérdidas. Importa más lo que hemos de perder a lo que podamos ganar si nos arriesgamos, cuando la realidad es que para todo cambio es necesario un poco de sufrimiento. Gandhi consideraba el sufrimiento como par del progreso: “la madre sufre para que el hijo pueda vivir, la condición para que el trigo crezca es que la semilla debe perecer, la vida viene de la muerte” (Ansbro, 1985); Martin Luther King predicaba a sus seguidores. “Pero si esa muerte física es el precio que debemos pagar para liberar a nuestros hijos de una vida de muerte psicológica permanente, entonces nada podría ser más honorable” (Ansbro).

“y perder, y empezar de nuevo desde el principio

 y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.”

Si olvidáramos el egoísmo y el miedo de perder lo que consideramos nuestro, arriesgando todo por una causa que consideremos justa, si estuviéramos más dispuestos a luchar. Si demostramos que no nos pueden asustar más con amenazas y que incluso si fuéramos despojados de todo, tenemos aún la fortaleza para renacer de las cenizas, los jóvenes podríamos ser de nuevo la esperanza de la humanidad.

“Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella”


Bibliografía

Kipling, Rudyard “If”, 1895.

Ansbro, J. J. (1985). Martin Luther King, Jr.: El desarrollo de una mente. México: Publigrafics.


Imagen: https://www.videezy.com/free-video/skate-park

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