El feminismo del siglo XXI

Por Eva González 

 

¿Por qué en la plenitud del siglo XXI se sigue hablando de feminismo?, ¿no estaban ya logrados los objetivos que el movimiento buscaba?

Si bien ya se han ganado batallas como el derecho al voto, el derecho a un trabajo remunerado, a la educación de nivel superior, entre otras; el feminismo tiene aún muchas otras batallas que librar hasta lograr la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. El movimiento ha tomado fuerza gracias a las figuras públicas que delante de una cámara se han hecho escuchar ante el mundo en pro de la igualdad. Y al hablar de igualdad no se refieren a que hombre y mujer sean iguales biológicamente, ya sabemos que eso no es así, se refieren a la igualdad de oportunidades y de derechos; estamos refiriéndonos al marco legal, no al biológico. A pesar de esto, parece que la palabra Feminismo se ha vuelto incomoda para mucha gente y lanzan argumentos “a granel” para oponerse a esta ideología.

Históricamente, el papel del hombre en la sociedad ha sido el de la figura de autoridad mientras que la mujer se ha visto compelida a la sumisión. Creo que buena parte de la discusión que hay actualmente en contra del feminismo se da porque no se considera el contexto histórico y geográfico, así como la tendencia a confundir o mezclar otros temas, que si bien están relacionados, no tienen los mismos parámetros, por lo cual, no se puede hacer una referencia directa. Por ejemplo, las tasas de asesinato en las que los hombres son víctimas oscilan el 80%; con base en esta cifra, los que cuestionan la validez del feminismo actual quieren que se tome esto como un problema de género, puesto que las mujeres son asesinadas en menor porcentaje.

Sin embargo, no se puede considerar esto un tema de género porque el móvil de estos crímenes, en su mayoría, no fueron por la condición de hombre de la víctima. Muchos obedecen a la delincuencia provocada por la falta de competencia de las autoridades; así mismo, los asesinatos de mujeres que se dieron en este tipo de móviles no se consideran feminicidios. Por otra parte, los que ejecutaron estos crímenes fueron en su mayoría hombres. La alerta de género se da cuando se dispara la cifra de crímenes hacia mujeres por razones de violencia de género.       

Se fomenta la idea, entre los opositores al movimiento, que las feministas de este siglo ya no tendrían porqué alzar la voz puesto que la lucha de la igualdad de derechos y en contra del machismo ya está ganada, y que sólo buscan la supremacía de las mujeres sobre los hombres. Cabe recalcar que, si bien existen extremistas en este movimiento, como en cualquier otro, el feminismo invita a hombres y mujeres a defender la igualdad entre ambos.

En cuanto al tema del liderazgo de las mujeres, de acuerdo con la última investigación del International Business Review, sólo el 18% de los puestos de alta dirección en América Latina está en manos de mujeres. Esto se da porque mientras que los hombres siempre han sido los dueños y directores de las empresas, a las mujeres se les permitió incursionar en puestos de alta jerarquía apenas hace un par de décadas, teniendo que luchar en contra de la discriminación e indiferencia de sus contrapartes, lo que ha hecho más difícil el camino; y aun así seguimos viendo sueldos desiguales, trabajos sexualizados, acoso laboral y discriminación por género. Recordemos que hay empresas que aún piden certificados de no embarazo y hay quienes reparan en cuestionamientos acerca de un futuro embarazo o de los hijos que una mujer tenga para ser considerada para un puesto.

Los detractores del movimiento perciben que hoy las mujeres gozan de mayores privilegios que los hombres por razones como las siguientes: las mujeres no son obligadas a cumplir con un servicio militar; hay cuotas de género en el gobierno, lo que implica quitarle oportunidades a hombres mejor preparados; las mujeres tienen una sección “especial” en el transporte público; cuando hay un divorcio, ella tiene mayor probabilidad de quedarse con la custodia de los hijos y una pensión alimenticia.

Responder a estos puntos nos obliga a remitirnos al pasado, pues a la mujer se le ha considerado desde el principio de los tiempos como el “sexo débil” y ha tenido que cargar con la responsabilidad de la crianza de los hijos y el cuidado del hogar. Es por estas razones que no se le permitía su ingreso en las fuerzas militares. Ésta también es la causa principal de que se le dé preferencia para quedarse con la custodia de los hijos, manteniendo la relación de proveedor con el ex marido pero estando separados. A los hombres les beneficia también el feminismo pues buscamos que el sexo deje de ser un diferenciador en una corte.

En cuanto a los privilegios en el transporte público, ésta fue la única solución que pudieron dar las autoridades ante un problema de violencia de género en los espacios públicos. Cuando esta medida en realidad ha fomentado aún más el machismo en hombres y mujeres acentuando la “fragilidad” del sexo femenino y demostrando la incapacidad de las autoridades ante esta problemática.

Por otro lado, las cuotas de género obedecen a una medida necesaria para abrir oportunidades a mujeres que aspiran a un puesto en el gobierno pero no encuentran un camino tan fácil para acceder a ello. El objetivo es que llegue el día que estas cuotas ya no sean necesarias, porque entonces se habrá logrado una igualdad de oportunidades.

Entre otras razones para defender el feminismo, está el acoso que se da en las calles, en el hogar y en el trabajo. Seguramente para los hombres es difícil entender lo que es que todos los días te acosen en alguna forma porque a ellos no les pasa o les sucede en mucha menor medida. Las mujeres somos acosadas todos los días sin importar nuestro físico o nuestra ropa. Es cosa de todos los días porque se sigue objetivando a la mujer, y hasta que no cambiemos ese chip en la sociedad seguiremos padeciendo de lo mismo.

Lo que pedimos de nuestras contrapartes es empatía, solidaridad y, por supuesto, que no lleven a cabo este tipo de acciones tan denigrantes, que entiendan que esto también es violencia y muchas veces es el comienzo de una cadena de sucesos que terminan con el deceso violento de una mujer.


Imagen: http://www.seg.gob.mx/unidaddeigualdaddegenero/

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