El éxito de hoy

Por Eva González

Es apabullante el uso de la palabra ÉXITO en estos días, cada vez que entramos a Facebook, LinkedIn, Twitter, vemos historias de éxito. Primero se trataba de dar a conocer a gente excepcional que había logrado, después de muchos esfuerzos y fracasos, conseguir aquello por lo que había trabajado tanto. Como la historia de Jack Ma (fundador de Alibaba), Steve Jobs (fundador de Apple), Oprah Winfrey (The Oprah Winfrey Show), o Soraya Jiménez (primera mexicana en ganar una medalla olímpica de oro), que mediante sus historias inspiraron a miles para trabajar por sus sueños.

Sin embargo, también nos encontramos con historias que se han ido entremezclando con éstas y se las ha llamado también de ÉXITO. Como el caso de Mark Zuckerberg, un genio programador que con un proyecto estudiantil se convirtió en millonario en cuestión de unos pocos años gracias a la demanda que tuvo la plataforma que creó. En México tenemos a Carlos Slim, el hombre que se convirtió en el más rico del mundo acrecentando la fortuna de su familia.

Hay una gran diferencia entre los primeros personajes y los que acabo de mencionar, puesto que unos pasaron años trabajando, esforzándose, fracasando terriblemente y sorteando adversidades hasta que se hicieron de las herramientas, el conocimiento y las habilidades para hacer algo que los catapultara y los demás los pudieran reconocer como exitosos. Como dice la famosa frase: “If you don’t like how the table is set turn over the table”, tienes que hacer que las circunstancias jueguen a tu favor para lograr lo que te propongas como ellos lo hicieron.

También vemos todos los días a las redes inundadas de historias de éxito casi fortuito, como los denominados Youtubers que se vuelven virales y algunos de ellos hasta millonarios. O las personas que tienen una buena idea, como la de Uber y que de pronto se convierten en empresas “unicornio”.

No está mal la manera en que estos personajes se han hecho tan populares y millonarios, muy al contrario, son dignos de admiración por su iniciativa y gran creatividad. Claro que ahora vemos artículos, libros y sitios en internet que nos dicen “Cómo volverte millonario antes de los 30”, nos embarran en la cara las “historias de éxito” de los jóvenes que se convirtieron en poseedores de enormes cuentas en el banco después de salir de la Universidad y sin mayor esfuerzo convirtiéndose en “Los multimillonarios más jóvenes del mundo”. Nos encontramos con montones de artículos que nos dicen que estamos haciendo las cosas mal y que “no seguimos al dinero”, pero que si seguimos los pasos que ellos nos recomiendan, nos convertiremos en “exitosos y millonarios”, porque desgraciadamente hoy no se concibe el éxito sin el dinero por montones.

El mensaje que nos están mandando es que vamos a ser exitosos cuando seamos millonarios y mientras más jóvenes, mayor es el reconocimiento. Viendo esto, tú y yo y millones de personas somos unos fracasados, no tenemos una historia que valga la pena contar y no seremos valorados por ello. Sin embargo, cada día se escriben muchas páginas que son parte de tantas historias de éxito de personas que vemos todos los días, de gente que nos cruzamos en la calle y que llevan consigo un éxito diario que nadie es capaz de ver porque no tiene una cámara enfrente. Pensemos en la señora que va a trabajar todos los días recorriendo dos o tres horas de camino para mantener a sus hijos, el hombre que tiene su negocio de abarrotes, el joven que se graduó y acaba de conseguir su primer trabajo o el que decidió trabajar por su cuenta para generar sus ingresos; pero a ellos sólo los vemos aparecer en los medios como estadísticas bajo los titulares de: “Tasa de desempleo”, “Madres solteras que trabajan”, “Medianas y pequeñas empresas en riesgo de desaparecer”, “Egresados que trabajan en el sector informal”. No minimicemos estas dignas historias de éxito.

El éxito no es un concepto, es un asunto personal, nadie nos puede decir qué queremos o cuál es el objetivo que perseguimos, cada quien sabe cuál es su meta. El dinero es un medio, más no el fin, incluso aquellos denominados millonarios y exitosos se encuentran en medio de un camino, de lo contrario su vida ya no tendría mayor sentido.

Si tu meta es vivir en una casita en medio del campo alimentándote de frutos silvestres, ve por ello. Si quieres componer música o pintar o escribir un libro o tener un negocio, y lo logras, ese es tu éxito. Y seguramente tendrás que esforzarte mucho y la gente no te volteará a ver ni a ti ni a tu obra en un primer instante, pero ese es tu esfuerzo y son tus logros. Nadie te puede decir que no.

Es posible que necesites mentores, vas a tomar un modelo a seguir, vas a fallar muchas veces, y una vez que logres lo que tenías en mente, vas a tener que seguir esforzándote, porque ese no es el final, siempre hay algo más adelante y te seguirás enfrentando a todo eso y seguirás cosechando tantos triunfos como frustraciones en el intento, y seguirás luchando por conseguir lo que deseas tanto como de vida te quede.

Son de aplaudir los logros de las grandes personalidades que hoy todos conocemos y muchos admiramos, ojalá que no se dejen de escribir y, al contrario, escuchemos muchas más y aprendamos de ellas.

En nosotros queda redefinir el concepto de éxito, apropiémoslo, démosle un rostro, pongámosle un nombre y un fin que sea nuestro y vayamos cada día por ello.


Imagen: http://nationwideportfolios.com/7892920008_872d68c63a_b/

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