El día que me dejó de importar lo que pensaran de mí

Muchas veces llegamos a fijarnos en lo que los demás piensan de nosotros mismos y es imposible fingir que no nos importan sus comentarios. Sea cual sea la etapa de vida por la cual estemos pasando, siempre nos importará lo que digan los demás sobre nosotros.

Me considero una persona muy sensible ante los problemas –propios y ajenos–, por ello siempre he tenido la disposición de ayudar a los demás haciendo algo que esté en mis manos y la mayoría de las veces sin la necesidad de querer recibir algo a cambio.

Y precisamente he decidido escribir este artículo para demostrarte que no deberías darle más importancia de la necesaria a lo que digan de tu persona.

Somos jóvenes y tendemos a ser influenciados tanto por las modas, las redes sociales y la presión que surge en nuestro entorno.

Leyendo a Jorge Bucay, entendí que existe una dualidad en nuestra persona: el Yo ideal y el Yo real.

El Yo ideal es aquel que según los demás deberíamos ser, y también aquella persona que queremos ser pero no somos.

En contraparte, se encuentra nuestro Yo real, aquella persona que sí somos, no la que los demás idealizan.

Existen personas que viven quejándose de no ser como les gustaría, que no se aceptan como son y para sentirse un poco mejor, siempre andan en busca de la aprobación de los demás. Seguro conoces a una persona así.

Es completamente normal sentirnos inseguros y agobiarnos por creer que  no lograremos agradar a los demás al ser como somos.

He visto a personas que cambian su manera de comportarse frente a otros e incluso exageran en amabilidad; esto obviamente se ve falso. A mí me molesta porque sabes que esas personas han dejado de ser ellas mismas por intentar agradar fingiendo algo que no son.

Con el tiempo me he dado cuenta que es inútil y desgastante andar por la vida tratando de agradar a los demás.

Yo llegué a sentirme insegura por temor a ser rechazada pero al final me di cuenta de que no necesitaba que los demás me aceptaran, fue en ese momento cuando comencé a aceptarme a mí misma.

Esto no quiere decir que ahora soy la persona más segura del mundo y que no exista gente que me critique por ser como soy. Por supuesto que sí los hay, nadie está exento de ser criticado. Sólo que hay comentarios que uno debería aprender a tomar de quien vienen o mejor no hacerlo. Yo era de esas personas que se tomaba todo tipo de comentarios en serio, me afectaba lo que alguien más pudiese pensar de mí porque entonces creía que algo estaba haciendo mal. Y es verdad, lo único malo que yo hacía era darle importancia a lo que los demás pensaran de mí.

He aprendido que a través de las personas que van pasando por nuestra vida, nos vamos conociendo y a medida que sucede eso, nos vamos queriendo.

Vivimos preocupados porque tal vez no seamos lo suficientemente buenos para los demás, hay quienes se ocultan detrás de máscaras invisibles, es decir, que se la pasan fingiendo ser algo que no son sólo para que no te des cuenta de lo que en realidad son.

Soy de la idea de que si a uno no lo quieren en la vida de alguien, es mejor no insistir. He leído una frase que dice que a veces es bueno que las personas nos rechacen, pues si no fuese por ellas, no llegaríamos al lugar indicado.

Pienso en aquellas personas con las que no me relaciono porque no tenemos nada en común y me alegro de saber que gracias a ellas, he tenido la oportunidad de conocer a otras personas con diferentes maneras de pensar y con las que me siento cómoda.

Me considero una persona de mente abierta, hay cosas en las que aún debo aprender a madurar; y para mí, las personas más interesantes son aquellas que tienen un modo distinto de ver la vida  y todo lo que sucede a su alrededor. Esas personas con las que sabes que podrás contar en los momentos más difíciles.

Dejé de preocuparme por lo que dijeran o pensaran de mí porque me di cuenta que al final de todo, la gente siempre va a hablar. ¡Y qué bueno que lo hagan, porque imagínate si nadie hablara de ti, no existirías! ¿Cómo lo hice? Tan sencillo como la frase: “lo que piensas de mí, no es asunto mío.”

La cantante Lady Gaga ha dicho frases como: “La gente siempre va a hablar, así que vamos a darles algo de qué hablar.” Me parece que si vamos a cambiar, que sea para ser mejores personas, pero sobre todo, para ser mejores de lo que ya somos.

Mi mayor consejo es: deja de preocuparte por agradarle a los demás, deja de darle importancia a los comentarios que no lo tienen y de buscar la aprobación ante los ojos de los otros. No vivas de la opinión de la gente, siempre van a hablar. Quien te quiera lo hará con todo y tus defectos y también con tus virtudes.

Tu única tarea como persona es ser tú mismo, cumplir tus propias expectativas antes que intentar complacer a los demás.

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