El choque cultural y el compromiso cívico

Por Jonathan Alexander López Cruz

Empezaré esta contribución agradeciendo a todas las personas que hicieron posible que mi viaje a  Washington:

Al Lic. José Manuel Romero Coello, Director General del IMJUVE, por gestionar la beca; Mtro. Navor Ballinas, Rector y Mtra. Rebeca Blanco, Secretaria Académica, ambos de la Universidad Politécnica de Chiapas; al Lic. Constancio Narváez, empresario chiapaneco que me apoyó económicamente para los gastos de trámites y vuelos y, por supuesto, a mis padres que siempre han estado apoyándome en cada decisión que he tomado.

Mi perspectiva ha cambiado mucho, así como mi modo de pensar desde que llegué aproximadamente hace un mes a vivir a esta ciudad. Me resulta increíble la cantidad de personas que no cuentan con una casa en donde vivir; el alto índice de VIH que hay en la población; la agresividad de muchas personas en situación de calle; la discriminación racial invisible, que pareciera que no existe pero ahí está (aclaro que no he sido sujeto de discriminación en mi estadía aquí, pero hago énfasis en las condiciones de vida que se pueden observar en Washington, D.C.); los altos costos de vida y las sorpresivas situaciones que una ciudad con una fama política impresionante tiene: amenazas de bombas, asaltos, intentos de secuestro y continuos conflictos en la calle.

Sin embargo, quiero escribir de las cosas que me han gustado de esta ciudad, y no sé si así sea en todo el país, pero son ejemplos que seguro podríamos aprender los mexicanos en pro de mejorar nuestro comportamiento cívico. Como en todas las ciudades del mundo, aquí existen personas que no respetan las reglas, pero existe un gran número que sí lo hace. He notado que los ciudadanos se disculpan por todo y que son conscientes de las consecuencias que puede provocar el no respetar la ley, por ejemplo, a una cuadra de mi apartamento, existe un supermercado que cuenta con un sistema de cajas en las que una persona puede pagar por cuenta propia todos los insumos que compre en la tienda, sin necesidad de que un guardia de seguridad lo revise a la salida y, hasta la fecha, no he sabido de un caso de robo en la tienda, dentro de la misma, no he encontrado un empaque vacío de algún producto, debido a que una persona lo haya consumido dentro de la tienda para no pagarlo, y eso que el número de personas con inseguridad alimentaria es muy grande en esta ciudad.

Para mí, lo más sorprendente ha sido viajar en el metro de Washington. En primera instancia, el costo de transporte en el metro de Washington es muy caro, incluso para los que trabajan aquí.  Los costos van desde 2 hasta 7 dólares (aproximadamente desde los 27 hasta los 95 pesos dependiendo a dónde te dirijas). La gente es muy amable en el ascenso y descenso de los vagones del metro; en las escaleras eléctricas, la gente que desea esperar sin caminar, se coloca de lado derecho para que los que tienen prisa o los que deseen caminar en las escaleras eléctricas puedan desplazarse rápidamente.

Hace dos semanas, se realizaron elecciones para elegir representantes de los estados de la unión. Aunque muchas personas con las que he convivido me dicen que los resultados no fueron tan satisfactorios debido a que el presidente de la nación es de un partido diferente al de la cámara de representantes y senadores, me impresionó la manera en la que ellos aceptaron los resultados. No estoy afirmando que eso sea algo bueno o malo, es solo que llamó mucho mi atención.

Una semana después de las elecciones se llevó a cabo The Concert For Valor, un espectáculo realizado el día en que se conmemora a los veteranos de los Estados Unidos de América. Me impresionó darme cuenta de cómo es que formar parte de la milicia estadounidense, es un emblema de respeto, sacrificio y autoridad. Se mostraron historias increíbles de superación y/o servicio hacia el país, el público constantemente mostraba su agradecimiento hacia esas personas. Sin importar los problemas por los que el país atraviese, de algo puedo estar seguro, los estadounidenses siempre se sentirán orgullosos de lo que su país representa para ellos: “Una tierra de hombres libres y hogar de valientes”. Realmente me siento motivado a visitar el país el día en que ellos celebran su independencia, debe ser increíble.

Después de mucho reflexionar acerca después del concierto, me di cuenta de que ese tipo de héroes no son exclusivos de Estados Unidos. En México también existen héroes que trabajan día con día en el porvenir de nuestra nación, el único problema es que no han sido tan reconocidos como ellos se merecen, ellos no tienen mucho reconocimiento ante los ojos de la prensa, pero algo lo que sí estoy seguro es de que tienen un compromiso cívico con México.

Es por lo mismo -y más- que debo mencionar que aquí en Washington, los integrantes de la beca Rumbo Joven 100, tomamos clases cada viernes con catedráticos de la George Mason University, acerca del compromiso cívico y estudiamos a las organizaciones sin fines de lucro. Analizamos su desempeño, su impacto, pero sobre todo, su importancia en la sociedad actual, con el objetivo de poder presentar un proyecto en equipo en el cual debemos defender la viabilidad y el impacto de ponerlo en marcha. Para ello existen 8 temáticas las cuales son:

1) Prevención en el embarazo

2) Proyectos orientados a la comunidad para prevenir la violencia juvenil

3) Combate contra el hambre y la malnutrición en los jóvenes

4) Mayor participación juvenil en la política pública

 5) Uso de las TICS en la capacitación y desarrollo de empleo juvenil

6) Empleo y emprendimiento juvenil

7) Proyectos que soporten la creación y el desarrollo de cooperativas y empresas juveniles

Y por último, la temática que elegí:

8) Proyectos de compromiso cívico juvenil y el desarrollo de liderazgo.

Básicamente, nuestro proyecto reside en el principio de conectar a los estudiantes universitarios con las empresas. Este proyecto con el objetivo conjunto de mejorar la responsabilidad social que el sector privado debe de tener con la sociedad. El proyecto que trabajamos en equipo, incluye desarrollar proyectos que apoyen a la cruzada contra el hambre iniciada por el gobierno federal desde diferentes perspectivas, desde el tecnológico hasta el médico.

En la próxima entrada, escribiré acerca de cómo The Washington Center  nos está ayudando a profesionalizar todas nuestras habilidades y conocimientos para que podamos tener más recursos para poder lograr nuestros objetivos.

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