El amor…online

Por Arianna Carli

 

Hace poco vi este video en el que Tom, el protagonista, se pone a sí mismo el reto de encontrar una cita sin la ayuda de internet y las redes sociales; a la antigua: acercándose a las chicas en el “mundo real”. El resultado: casi ninguna de ellas acepta tener una cita con él, incluso llegan a tener reacciones bastante negativas. Y es que, tristemente, ya no estamos acostumbrados a conocernos así.

Actualmente, sólo en Estados Unidos, el 11% de la población adulta ha utilizado aplicaciones o sitios de citas para buscar pareja. En el último año, se estimó que el 17% de los matrimonios fueron entre personas que se conocieron en este tipo de sitios. Esto sin contar a todos aquellos que se conocen a través de redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram.

La opinión con respecto a las “citas en línea” ha cambiado en los últimos años; según un estudio del Pew Research Center, el 53% de los usuarios de internet está de acuerdo con que este tipo de interacción ayuda a las personas a encontrar mejores parejas pues pueden conocer mucho más sobre la otra persona. Esperen… ¡¿Qué?! ¿Realmente la mayoría cree que puedes conocer mejor a una persona a través de la pantalla?

Como en todas las situaciones, internet y las redes pueden darnos ventajas y desventajas. En este caso debo decir que nos encontramos ante algo que, en mi humilde opinión, no nos está ayudando. Claro, podemos saber “más” sobre la persona leyendo algunos interesantísimos datos en su Facebook (que también podrían ser mencionados en persona), por ejemplo si le gusta Game of Thrones, si también es fan de Los Beatles o dónde estuvo el fin de semana pasado. Pero considero que hay un problema importante con la comunicación a través de estas plataformas digitales: se pierde completamente la interacción física, la comunicación no verbal y la reacción inmediata, piezas importantes de nuestra esencia. De alguna manera aunque ésta no sea la intención (a veces lo es), no nos mostramos en su totalidad como somos, simplemente porque hay una barrera que nos lo hace imposible.

Estoy segura de que les ha pasado en ocasiones que escriben algo con una intención y es interpretada de manera totalmente diferente porque “cuando escribes, no se puede leer el tono en el que lo estás diciendo”.

El uso de las redes nos ha llevado a añadir elementos a las relaciones que antes no existían y a interpretar acciones que parecerían banales viéndolas desde fuera, como dar o no like a una publicación o cambiar el status sentimental en Facebook. Pero al final del día hay que reflexionar, ¿realmente importan estas cosas?

Quién sabe si aquellas mujeres que rechazaban a Tom, llegando a casa o en el camino, sonrieron al ver el enésimo like a la nueva foto que subieron a Instagram.

Es triste pensar en cuántas personas viven diariamente esperando esa aprobación digital.

 


 

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