El 1% de la música

Por Brandon Ramírez

 

Recientemente escuché en un programa algo que no había pensado y que me sorprendió. Hay distintas clasificaciones en cuanto a los géneros de música, y según la fuente que se consulté, la lista puede incluir entre 20 y 50 elementos. Sin embargo, cuando se incluyen los subgéneros musicales, como lo hizo Glenn McDonald en Every Noise at Once, la lista rebasa los 1300.

Traté de recordar el mayor número de géneros y subgéneros, y me costó trabajo alcanzar los 15, que es casi el 1% de todos los que existen en la lista referida. Creo que la mayoría de nosotros, en la adolescencia comenzamos a construir nuestra biblioteca musical, a descartar algunos géneros y adoptar otros como favoritos, y aunque nuestros gustos pueden expandirse o reducirse con el tiempo, se mantiene más o menos dentro de los mismos parámetros.

Sin embargo, pensar que puede que conozcamos menos del 1% de todas las posibilidades por escuchar, apreciar, disfrutar y, por qué no, rechazar, en lo particular me hizo darme cuenta de que es algo que solemos hacer con cierta frecuencia. En el cine, literatura, deportes, programas televisivos y quizá en todo lo que conlleve clasificación en géneros y subgéneros. Por ejemplo, en algún momento de su vida, algunas personas deciden que no les gustan las películas de suspenso, terror, o en general las que provoquen cierto miedo, y descartan en adelante ver cualquiera que asocien a esa clasificación, sin considerar que cada género suele reinventarse, y que lo que pudo causarle miedo hace muchos años, hoy día puede parecerle hasta gracioso, y los nuevos parámetros del suspenso actual podrían ser más de su agrado.

Y es así en muchas actividades artísticas y culturales. Pienso que es muy probable que la mayoría conozcamos a alguien intolerante con cierto tipo de música, sin una razón más allá del prejuicio que solemos adoptar o generar hacia ellos. Por ejemplo, es bastante común que en al ámbito musical, algunos cantantes o grupos usualmente pop, generen un fanatismo a nivel mundial, como Justin Bieber, One Direction y, por lo menos regionalmente, algunos géneros como el reggaetón, la llamada música de banda, y algunos artistas como Ricardo Arjona, que de igual forma suelen ser motivo de quejas, burlas, críticas y rechazo por otra buena parte de amantes de la música, que ven en estos una especie de mal en la industria musical. Se suele partir de la idea de que la música que nosotros escuchamos es la mejor, y todo lo demás son, por decirlo de algún modo, basura.

Otro ejemplo que me viene a la mente de cuando formaba parte de la estudiantina de la preparatoria, es que la mayoría de quienes estaban ahí sabían tocar por lo menos 2 o 3 instrumentos musicales, y compartían un rechazo a la música electrónica, porque era generada no por cuerdas, viento o percusiones que, en conjunción con una persona, transmiten un sentimiento (dentro del que aún se incluyen instrumentos eléctricos, como guitarra eléctrica o teclado/sintetizadores), sino por computadoras, y desde su apreciación eso no requería ningún conocimiento musical, nos transmitían sentimientos y estaba por debajo de lo que consideraban “buena música”. Aunque, si nos apegamos a cualquier definición de música básica, claro que cualquier combinación de ruidos y silencios, con ritmo, armonía y melodía, lo es. Y, como en todo, no creo que haya una autoridad lo suficientemente reconocida para tachar cualquier expresión artística de bella indiscutiblemente. La estética es subjetiva.

Claro, al final todos nos generamos una escala de gustos que incluyen la música y en general los artes y actividades culturales. Está bien escuchar música solamente de uno, dos o tres géneros distintos que consideremos favoritos, pero tampoco estaría de más, en nuestros ratos de ocio, navegar por ese océano que representan cientos de tipos distintos de géneros y subgéneros, porque, quién sabe, puede que hallemos algo que nos fascine aún más de lo que hoy nos gusta. Además, hoy día gozamos con una posibilidad muchísimo más grande que hace un par de décadas para descubrir nuevos artistas y canciones, gracias a los servicios de streaming como Spotify, Google Play Music, Apple Music, etcétera.

El encerrarnos en lo que conocemos, y lo que creemos que es mejor sólo porque para nosotros así lo es (porque nos lo enseñaron así, vivimos rodeado por ello, etcétera) sin conocer en realidad toda la pluralidad y rechazarla de tajo, es una parte de lo que en última instancia sobredetermina muchos de los conflictos que tenemos como humanidad, sin ir más lejos, los atentados ocurridos en las últimas semanas y días en el mundo.

 

 


Referencias:

Gleen McDonald, “Every Noise at Once”, sin fecha de publicación, consulta en línea: http://everynoise.com/engenremap.html

El robot de Platón; “¿Cuántos géneros musicales hay?, fecha de publicación: 28 de noviembre de 2015, consulta en línea: https://www.youtube.com/watch?v=zm_bF8bSC-A

Imagen de: http://blocs.xtec.cat/musicajv/2014/03/09/por-que-tu-cerebro-necesita-escuchar-musica/

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