Edipo y Electra: de regreso a los clásicos

Por Mónica Vargas

Son bastantes las obras literarias que superaron las barreras de tiempo y espacio para vislumbrar ideologías, críticas, posturas y modelos de vida. Las clásicas tragedias griegas de Sófocles, Edipo Rey y Electra, son el ejemplo de la  conversión a un referente obligado para reconocernos como seres humanos; a pesar de que su contexto histórico es completamente distinto al nuestro, existen argumentos que dan lugar a interpretaciones en áreas del arte y la ciencia.

Quizá la psicología es la disciplina que ha realizado una labor más profunda en el análisis de estas obras, pues actualmente el personaje de Edipo está plasmado en forma de complejo emocional infantil, mismo que se caracteriza por los deseos amorosos al progenitor del sexo contrario y desprecio por el otro, respectivamente; situación que sin alevosía ni ventaja le ocurrió a nuestro protagonista Edipo, el rey de Tebas, que como cumplimiento a la premonición del oráculo asesinó a su padre y se casó con su madre. En este sentido, Freud describe el complejo como parte del inconsciente  que expresa el deseo sexual en la permanencia de la fase fálica (natural en los seres humanos de 8-10 años).

Sigmund Freud revolucionó el mundo con el psicoanálisis y le dio esperanza de cura a aquellos pacientes con enfermedades emocionales y meramente mentales que antes eran condenados prácticamente a torturas como tratamiento médico; así mismo fue la base de nuevos estudios de la consciencia humana inspirando a otros estudiosos de la mente humana en la creación de teorías y prácticas. Para el caso de Carl Jung representó la propuesta del complejo de Electra, la contrapartida femenina del complejo de Edipo, basada evidentemente en el mito griego de Electra, una de las hijas de Agamenón y Climemnestra que juró venganza hacía su madre ante de la muerte de la figura paterna.

Me parece fascinante el proceso de evolución en las obras de arte, que generalmente tienen una visión estética, tal como los dos clásicos griegos que se convirtieron en objeto científico en el terreno del conocimiento psicológico, mismos que regresan a su origen artístico a través de adaptaciones diversas en temporalidades distintas. Así vemos como el arte siempre regresa a ese cenit de la humanidad.

Un ejemplo de lo anterior es la adecuación al teatro que hizo Mario Cantú Toscano en Edipo güey: revela no sólo un respeto al mito y los autores que personifica, sino que hace una parodia atrayente de promoción artística que al mismo tiempo envuelve al lector en un contexto de la antigua Grecia para darle juego a la historicidad que recubre la obra de Sófocles.

En el cine encontramos por ejemplo Los amantes del círculo polar dirigida por Julio Medem; una cinta que recopila los dos complejos mencionados en una historia asequible a todo público, artística hasta los más mínimos detalles y educativa en el sentido más puro de la palabra; un romance infantil entre Otto y Ana que termina en la ruptura de la vida, como toda buena tragedia. O qué tal Poderosa Afrodita, un film bajó la tutela del maestro Woody Allen, devolviendo el aliento a la diosa del amor y la belleza en un cuerpo de prostituta.

En conclusión, los clásicos no siempre son sinónimos de griegos, pero cuánta pobreza habría en un bagaje sin ellos; a veces no se trata tanto de enseñar los clásicos a la fuerza, sino de enseñar la fuerza de los clásicos. Y no importa si es un mito estudiado o uno de los que quedaron al olvido, como bien dice el dicho, la historia siempre se repite y más vale estar al tanto del presente para entender el futuro.

Estoy segura que el arte siempre encuentra un camino en el momento adecuado. Entre otras, la posibilidad de la otredad, es decir, el mirarnos en el reflejo de la mirada de otro, será siempre un principio social que nos brindará identidad y sentido a nuestra vida. Que no queda más que agradecer por permitirnos la aventura de nuestras vidas.

Edipo y Electra ya no solo son personajes, protagonistas ni complejos; ahora son nuestro propio reflejo como sociedad. Sófocles ya no es únicamente una de las figuras más destacadas de la tragedia griega, ahora es pensador que en la Antigua Atenas ya era una corriente psicoanalítica del futuro siglo XX.

Somos en palabras de Taibo “animales del lenguaje, creaturas que sueñan”, a veces Edipos y a veces Electras, pero siempre trágicos natos.


Imagen: https://www.google.com.mx/search?q=esfinge+de+edipo+rey&hl=es MX&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiZ__-Yr87ZAhUNXa0KHSB3CUwQ_AUICigB&biw=1366&bih=637#imgrc=FG5Xq3tbT1F2zM:

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