Economía y finanzas personales: un gran dolor de cabeza para la sociedad mexicana

Por Héctor Mondragón

El día de ayer asistí al Museo Interactivo de Economía, o como es mejor conocido, MIDE. Para ser honesto, nunca había tenido el mayor interés de entrar a este museo. Ni siquiera estaba seguro de cuáles eran las exposiciones que se presentaban ahí. Lo único que tenía en claro, es que el espacio estaba dedicado a la economía  y que, por tanto, lo más probable es que fuera tremendamente aburrido.

Bastante divertido lugar, a decir verdad.
El MIDE es un lugar bastante divertido a decir verdad.

Debo aclarar que este breve artículo no se trata de mi visita al museo. En alguna otra ocasión intentaré ahondar más al respecto de las grandes virtudes que tiene ese lugar y de lo equivocado que estaba al pensar que era aburrido. Lo que quiero destacar, y creo que fue totalmente una casualidad con mi visita el día de ayer, es la total aversión que los mexicanos tenemos con cualquier tema económico o financiero. Sobre todo cuando tiene que ver directamente con finanzas personales. Algo que pude notar en mi visita a este espacio y con algunos de los sorprendentes resultados que se mostraban en algunos de los juegos de simulación que había en todo el museo.

La mayoría de nosotros vamos por la vida gastando y despilfarrando como si no hubiera mañana. Lo cual claramente es un tremendo problema. No sabemos cómo ahorrar, cómo invertir, ni cómo ser consumidores responsables (por más que deteste esa clasificación impuesta que se nos ha dado, eso es lo que debemos aspirar a ser: responsables en nuestros consumos).

Un ejemplo de lo anterior es ese algo que escuchamos con normalidad, año con año: la famosísima cuesta de enero.  Todos hablamos de ella y, sin embargo, no estoy tan seguro que todos sepamos qué es.

Durante los últimos meses de cada año salen una infinidad de publicaciones (claramente ignoradas por el grueso de la población), que hablan de los grandes problemas que pueden ser ocasionados por los gastos excesivos (y por cierto, en su mayoría bastante innecesarios), a los que nos enfrentamos principalmente durante la época navideña. Lo cual genera una época de tensión generada por la dificultad de poder hacer  frente a los gastos corrientes de nuestra vida cotidiana. Esa es, en pocas palabras, la cuesta de enero.

En México, tal como lo dije anteriormente, no existe una cultura del ahorro. Lo que sí existe es una cultura de endeudamiento. ¿Cuántos de nosotros no hemos comprado algo completamente innecesario a 48 meses (así es, hay gente que está dispuesta a pagar una televisión a 4 años), o hemos aprovechado todas las famosísimas “rebajas” que existen en todos los supermercados y tiendas departamentales, sólo por el hecho de que “no se pueden dejar de aprovechar”?

“Sabía que no debía comprar esos audífonos tan caros, ¡para nada me parezco a Dr. DRE!” La1260

En nuestro país es relativamente sencillo poder conseguir una tarjeta de crédito, y aún si no está entre tus posibilidades poder hacerte de una, siempre está el amigo o el familiar que está dispuesto a “hacerte el favor”.  Hace muchos años perdimos la costumbre de ahorrar para poder adquirir algo. En muchos casos nunca tuvimos la educación, ni mucho menos tuvimos un ejemplo a seguir que nos enseñara que la felicidad y tranquilidad se encuentran en el ahorro y en la carencia de deudas. Al contrario, desde pequeños nos hemos visto enfrentados a las malas vacas y a las continuas crisis económicas familiares. Nos encanta vivir al margen del caos.

Tomé el ejemplo de la cuesta de enero porque resulta perfecto para hacer visible nuestro fatal conocimiento de nuestras finanzas personales. Claro está que es imposible echarle toda la culpa a nuestra ignorancia, por supuesto que todavía conociendo los grandes problemas que los gastos excesivos pueden ocasionarnos, seguimos haciéndonos de la vista gorda y creemos que habrá algún milagro que solvente nuestros despilfarros.

Por el momento, lo mejor que podemos hacer para que este inicio de año sea llevadero, es apretarnos el cinturón y buscar solventar nuestros gastos de la mejor manera.  Un buen propósito para empezar este 2014 es empezar a ser mucho más conscientes en cuanto a nuestras finanzas personales. Podemos apoyarnos conociendo mucho más acerca del funcionamiento de nuestra economía y volviéndonos cada vez más prudentes a la hora de realizar un gasto.  ¡De verdad que la vida es más bonita sin deudas!

 

Twitter: @hectorini_

 

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Héctor Mondragon

Héctor es el Director de Jóvenes Construyendo, además, es estudiante de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Disfruta de placeres como la lectura, la escritura y la fotografía.