Drogas en México: guerra y despenalización

Por Jorge Francisco Vuelvas Lomeli

 

El consumo de drogas en México es totalmente legal según la Ley General de Salud, siempre y cuando se cuente con una dosis mínima estipulada en esa misma legislación. Sin embargo, la producción en masa, distribución y venta de drogas es considerado ilegal por el gobierno mexicano, por lo que genera una situación jurídica incongruente, pues, obligan a los consumidores a adquirir las semillas de cannabis en el mercado negro, siendo víctimas de la falta de regularización de la droga –en precios o calidad–  y relacionándose con comerciantes que mantienen vínculos directos o indirectos con el crimen organizado de nuestro país.  De esta manera, la única forma para que la legislación sea congruente con el tema de las drogas es la despenalización de todo el proceso comercial o la prohibición total, incluyendo el consumo.

El presente escrito no tiene como objetivo la apertura de un debate sobre lo benéfica o perjudicial que puede resultar la legalización de la producción de drogas, esa discusión se ha abordado en innumerables congresos y conferencias a lo largo de nuestro país. Simplemente, el artículo pretende desenmarañar un mito que esta temática esconde dentro de sus argumentos: el mito deduce que “la legalización de la droga tendrá como resultado la disminución de la violencia generada por la guerra del narcotráfico”.

Este tipo de argumentos razonan que la guerra en contra del narcotráfico es motivada por temas de salud y de seguridad nacional. En principio es cierto que la mayoría de los narcóticos consumidos en México tienen implicaciones perjudiciales para la salud y, por otro lado, han sido aprovechados por el crimen organizado para construir su imperio de drogas y enriquecerse ilegalmente. Empero, es importante recordar que en nuestra sociedad consumimos legalmente sustancias igual o más dañinas para la salud (alcohol y tabaco) y, el crimen organizado no detendrá su funcionamiento sólo porque las autoridades decidan legalizar los estupefacientes; por el contrario, los actuales cárteles de la droga explotarán diferentes fuentes de enriquecimiento ilegal, ya sea tráfico de órganos, secuestro o extorsiones.

Ahora bien, no se puede olvidar que el gobierno de Estados Unidos ha influido en gran medida en el prohibicionismo de las drogas en nuestro país. Desde inicios de siglo XX nuestro vecino del norte celebró diversas reuniones que incitaban la prohibición del opio y otras drogas adictivas, obligando al México revolucionario a alinearse a éste régimen de prohibicionismo; desde entonces, el gobierno de Washington ha presionado a las autoridades mexicanas para que el tema de la drogadicción se criminalice e incluso se impida el consumo. El argumento histórico de Estados Unidos es que su población se ha envenenado de narcóticos provenientes de los países del sur, provocando que sus jóvenes tengan problemas de salud e incluso organicen movimientos en contra del gobierno estadounidense; ejemplo de ello es el movimiento hippie de los años sesenta y el creciente consumo en las universidades estadounidenses desde esos años.

Aunado a lo anterior, en 1969 el gobierno de Estados Unidos, en conjunto con la policía y el ejército mexicano, lanzaron una operación llamada “Intercepción 1”, la cual tuvo como objetivo destruir los plantíos de marihuana y amapola en el país, iniciando con ello una guerra en contra de la drogas, misma que se mantiene en la actualidad. Así, la política prohibicionista de la última mitad del siglo XX, en contra de las drogas en México, se radicalizó a tal punto de violar los derechos humanos de la sociedad mexicana, a fin de alinearse con los valores e ideales estadounidenses.

Sin embargo, en la sociedad estadounidense nunca se logró erradicar el consumo de esas sustancias psicoactivas y, por otro lado, en México se aumentó la demanda local de drogas como la marihuana, la cocaína, la heroína, etc. Dicho escenario ha generado cierta incongruencia y choque en la política prohibicionista de las drogas, pues se pretende derrotar con armas toda una cultura de consumo que ambos países han desarrollado.

Ante la presencia de la gran demanda de narcóticos en México y Estados Unidos, los productores y comerciantes de las drogas tuvieron un enorme poder adquisitivo, logrando comprar excesiva cantidad de armamentos para hacer frente a las disputas territoriales entre los cárteles de la droga y, recientemente, luchar en contra del ejército mexicano. De esta manera, la guerra a la que hoy se enfrenta la sociedad mexicana no es simplemente una lucha en contra de las drogas, tal como lo fue el siglo pasado, sino un conflicto con gran interés económico –sea por control territorial de la producción o mercado en disputa– que ha costado enormes daños materiales y humanos a nuestro país.

En principio, la legalización de las drogas hubiera permitido que los productores y distribuidores se colocaran como empresarios legalmente constituidos en el estado mexicano, permitiendo que la violencia derivada de la guerra de las drogas disminuyera; empero, la presión estadounidense, la pérdida de vidas humanas en el conflicto y los recurrentes ataques a la sociedad civil, hacen imposible que la legalización sea la única salida en contra de los narcotraficantes de nuestra nación.

Por otro lado, los familiares de las víctimas del narcotráfico no permitirán un consenso entre el gobierno mexicano y los cárteles de la droga, dado que están en su derecho de reclamar justicia.

Pero una cosa es segura, las armas y la participación del ejército tampoco han sido un método eficiente para terminar con esta guerra. La única manera de acabar con el narcotráfico será reformar las instituciones de nuestro país, impidiendo que el crimen organizado influya en funcionarios que se dejen corromper por el poder económico de los capos de la droga. Como jóvenes tenemos la obligación de mantenernos informados sobre este tema, a fin de que ninguna autoridad nos engañe y nos haga pensar que la despenalización es la única manera de acabar con el crimen organizado: es un avance, pero no la solución.


Imagen: http://eldiarioweb.com/tag/narcotrafico/

 

 

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