DIVERSIDAD LINGÜÍSTICA Y CULTURAL: HACIA UNA INCLUSIÓN EDUCATIVA EN MÉXICO.

Por Hilda Montserrat López

La lengua es un elemento fundamental para transmitir y comunicar la cultura, es una herramienta del pensamiento, un medio de comunicación y expresión. Con la adquisición de la lengua en el seno de una cultura, no solo se está aprendiendo formas de comunicarse con los demás sino que se va heredando una manera de pensar y darle significado al mundo.

Cabe mencionar que la lengua en el contexto educativo presenta un papel importante en los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como el crecimiento social y cognitivo. Es el medio por el cual los sujetos podemos llegar a ser pensantes y capaces de darle un significado a nuestra sociedad. Es también por este medio que los alumnos al interactuar con sus compañeros y con el docente pueden acceder a otros aprendizajes en las aulas. Por lo tanto el uso particular de la lengua permite que los individuos sean aceptados por una comunidad, grupo, sector o persona.

Para el establecimiento de la identidad, de ese sentido de pertenencia a un determinado grupo, la lengua juega un papel importante, pues es la unidad que determina y favorece en las personas, la sensación de que haya una variedad lingüística y característica del grupo, que a su vez los distingue de los demás. Autores como Álvarez (1999), afirman que la construcción de la identidad es una de las principales funciones del lenguaje. El empleo de la lengua en el proceso educativo permite la internalización de los conocimientos. Como menciona Vygotsky (1979), la internalización hace referencia a la reconstrucción interna de una operación externa. Es decir en el desarrollo intercultural del niño, toda función aparece dos veces: primero en el ámbito social (entre personas) y después en el ámbito individual (en el interior del niño). Cuando se habla del aprendizaje escolar, el desarrollo cognitivo del niño, primero ocurre en el ámbito escolar a través de las interacciones que va teniendo con el profesor y con sus compañeros, dando como resultado que se apropie de los nuevos aprendizajes.

La escuela es un espacio lleno de diversidad donde cada vez con más frecuencia aparecen dentro de los sistemas educativos niños y niñas con otras lenguas y culturas, con distintos niveles de escolarización y desconocimiento de las lenguas de la escuela.

Por eso es necesario que las escuelas comiencen a adquirir una nueva visión y postura, que les permita ofrecer una educación inclusiva.

El término inclusión dentro del ámbito educativo se ha determinado de diversas maneras. Los autores Booth y Ainscow (2009) la definen de la siguiente manera:

“La inclusión se concibe como un conjunto de procesos orientados a eliminar o minimizar las barreras que limitan el aprendizaje y la participación de todo el alumnado” (p.6).

Rivas (2006) menciona lo siguiente:

“La inclusión social es un derecho natural del sujeto que proviene de su condición gregaria; como derecho humano debe estar garantizado” (p. 365).

Por lo anteriormente escrito, se puede entender que la educación inclusiva es un derecho de los sujetos, que tiene como propósito principal la eliminación de las barreras que impiden el aprendizaje y el desarrollo de nuevas estrategias que permitan a la institución a fomentar la mejora escolar, al atender las necesidades individuales, culturales y sociales de los alumnos. De esta manera, se crea un mejor clima motivacional de clase y se ve a la clase (es decir, a los alumnos y profesor) como una comunidad inclusiva orientada al aprendizaje y cooperación mutua para beneficio de cada uno de los estudiantes y del profesor.

Sánchez (2004) señala que todos los grupos escolares son diversos y que el respeto a la diversidad étnica y cultural debe formar parte de la educación. Por lo tanto, el alumnado debe ser valorado por todos los conocimientos que puede poseer y no por lo que no sabe. Es decir, que los centros educativos deben tomar en cuenta que la diversidad tanto racial y principalmente lingüística tal y como menciona Bernstein (1990) no es sinónimo de déficit. Por lo tanto y para respetar la identidad cultural de los estudiantes los centros educativos, directivos y el profesorado debe estar sensibilizado con la diversidad cultural y trabajar para que los planes de estudios y los materiales de aprendizaje aprovechen los conocimientos y experiencias de los estudiantes e inculquen en todos la apreciación de la diversidad cultural. Donde los materiales escolares tal y como menciona la UNESCO (2006) deberían incluir aspectos relacionados con la cultura de los estudiantes.

Finalmente, la escuela al ser un espacio sociocultural, debe establecer acciones más pertinentes para atender las diferentes manifestaciones culturales. También debe reconocer que la diversidad lingüística es parte esencial, no sólo de la cultura de las personas sino también de su identidad, su autoestima y su medio para relacionarse, por lo que en su inclusión en los proyectos de formación y los procesos de enseñanza-aprendizaje son fundamentales.


 

Referencias:

  •  Booth, T. y Ainscow, M. (2009). Índice de inclusión educativa. Recuperado de

http://www.eenet.org.uk/resources/docs/Index%20Spanish%20South%20America%

20.pdf

  • Girón, A. (2006). La lengua como instrumento de aprendizaje escolar.

Recuperado de http://ford.ciesas.edu.mx/downloads/1er_e_06.pdf

  • Jurado, P. y Ramírez, A. (2009). Educación inclusiva e Interculturalidad en

contextos de migración. Revista electrónica Latinoamericana de Educación

Inclusiva, 3(2), 109-124. Recuperado de www.rinace.net/rlei/numeros/vol3-

num2/art7.pdf‎

  • Orozco, Luis. (s.f.). Aulas inclusivas. Recuperado de :

404

  •  Rivas, P. (2006). La integración escolar y la exclusión social: una relación

asimétrica. Educere. Recuperado de www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1316-

49102006000200021&script=sci_arttext

 

  • La imagen fue obtenida de: http://aulaintercultural.org/2014/12/11/londres-obtiene-mejores-resultados-cgse-gracias-a-mayor-diversidad-etnica-de-sus-aulas/

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