Dime que no puedo hacer algo y mira cómo lo hago probablemente mejor que tú

Por María Fosado

 

Hace varios meses en una clase de la universidad, la profesora comentaba que el bullying (agresión física, psicológica o emocional de una persona a otra) no era una problemática nueva, que la situación ha existido desde el principio de la educación misma.

Es decir, desde que los profesores de antaño reprendían a los alumnos con golpes o ridiculizándolos frente a sus compañeros y los catalogaban como burros, tontos, entre otros despectivos. Con el paso del tiempo este tipo de actos fueron cambiando y tristemente los mismos alumnos se convirtieron en protagonistas de esta problemática.

Esto me llevó a recordar a aquellas personas que fuimos –en algún momento de nuestras vidas– excluidas entre los compañeros de clase, tal vez por ser tímidos, sentir que no “encajábamos” en los grupos ya establecidos o por no ser partícipes en las fiestas del rebaño.

Así que una vez decidí ver videos sobre aquellas personas que dan charlas motivacionales y cuentan sus casos de éxito después de haber sufrido algún tipo de rechazo. Seguramente conoces a alguno de ellos, pero yo me quedé sorprendida con la valentía de alguien en especial.

El testimonio de una chica me hizo reflexionar sobre mi vida a través de la narración de su historia y los obstáculos que tuvo que superar; me ayudó a reconsiderar el rumbo de mi vida.

Bien podría decidir si quiero ser feliz, estar triste, amargada, enojada o ir por la vida quejándome de las situaciones que me suceden todos los días.

En mis clases de filosofía, el profesor se encargaba de hacernos responder preguntas como “¿Qué es la vida?, ¿quién soy?, ¿qué me define?” hasta casi hacernos dudar de nuestra propia existencia.

Estas preguntas parecían fáciles de responder, pero si lo piensas dos veces te darás cuenta que no lo es, porque es distinto decir lo que te gustaría ser, tener o hacer a decidir qué estarías realmente dispuesto a hacer para que todo lo que quieres se haga realidad.

Justamente después de conocer la historia de Lizzie Velásquez pude encontrar las respuestas a varias preguntas que tanto nos obligaba a cuestionarnos el profesor.

Lizzie, era una chica que toda su vida había sufrido de bullying, la gente la odiaba sólo por ser como era, no le hacía daño a nadie, no le debía nada a nadie; sólo era ella misma y aun así la catalogaron como “la mujer más fea del mundo”.

Ella cuenta que pudo superar esa situación en el momento que se puso a trabajar en ella misma, y la mejor manera de responder a todas aquellas personas que se burlaron de ella y la molestaban fue cuando hizo todo lo posible para convertirse en una mejor persona.

Si tú te encuentras en una situación similar en la que te sientes ignorado o rechazado por un grupo y consideras que no encajas en ningún lugar, déjame decirte que sé exactamente por lo que estás pasando, yo también lo viví. Hay personas a las que nos cuesta adaptarnos a los cambios, a una sociedad distinta, el tratar de ser parte de una conversación para no sentir que somos invisibles aun sin saber de qué hablar con los demás o simplemente quedarnos callados porque no estamos interesados en lo que otros dicen.

Las críticas hacia nuestra persona siempre nos harán sentir mal y te aseguro que aquella persona que juras que tiene el autoestima hasta el cielo, en algún momento de su vida también se ha sentido insegura por las críticas de los demás.

Para hacer frente a este tipo de circunstancias, Lizzie da como consejo dejar que el odio te empuje a ir más allá, ir tras tus sueños en vez de permitir que sean tu límite.

“Haz de su odio tus peldaños hacia el logro de algo más grande.”

Recuerda que el límite para ser la persona que quieres ser y lograr todo lo que deseas, sólo tú lo decides.

Muchos libros de autoayuda te dicen que debes actuar como aquella persona que parece tener la vida perfecta, también los medios nos manipulan a seguir cánones de belleza o lucir como una grandiosa celebridad. En realidad lo único que debemos hacer es ser nosotros mismos, con nuestros defectos y virtudes, pero sobre todo, sentirnos orgullosos de ser quienes somos.

¿Alguna vez te has puesto a pensar qué significa para ti la palabra “éxito”? Toda respuesta es válida, hay quienes piensan que significa dinero, otros piensan que es obtener el reconocimiento de los demás. Y Lizzie Velásquez comenta: “El éxito no se trata de impresionar y agradar a todos, sino de establecer tus propios objetivos y alcanzarlos en TU tiempo.”

A mí me pasaba algo curioso, después de que mis compañeros de clase me criticaban por no encajar con ellos, me di cuenta que la vida me ponía en situaciones que me daban la oportunidad de demostrar que yo era todo lo contrario a lo que ellos decían, simplemente cambiando mis acciones.

Es decir, lo mejor que puedes hacer, es demostrarle a los demás que están equivocados acerca de ti y que eres mucho mejor persona de lo que podrían imaginar.

Todos somos importantes para los que amamos y nos aman, todos tenemos un valor que nos hace especiales ante los ojos de los demás. Por lo tanto hay que sentirnos orgullosos de ser quienes somos y no permitir que alguien nos diga que no podemos hacer algo simplemente porque esa persona no lo pudo lograr. Jamás permitas que te digan que no eres lo suficientemente bueno para hacer algo.

Una cosa más: AGRACEDE, independientemente de todo aquello por lo que estés pasando en estos momentos, la vida te dará las respuestas que tanto habías buscado.

“Dime que no puedo hacer algo y mira como lo hago probablemente mejor que tú.” – Lizzie Velásquez.

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