Día Mundial contra la Tuberculosis

Por Sergio Andrade

 

La tuberculosis es una enfermedad milenaria producida por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis y otras micobacterias del género Mycobacterium. Mycobacterium bovis, por ejemplo, es la bacteria causante de la tuberculosis bovina, la cual guarda una estrecha relación con las bacterias causantes de la tuberculosis humana y aviar.

La tuberculosis se transmite de persona a persona cuando un individuo contagiado al hablar, toser, estornudar o escupir, liberan partículas expelidas con el bacilo bacteriano. Un solo estornudo puede producir 400 mil gotas infecciosas, o droplets, las cuales pueden transmitir al microorganismo, de modo que la inhalación de una sola de las gotas puede causar la infección.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa predominante de los pulmones, que puede llegar a otros órganos como el riñón, el hígado y la medula ósea. Los individuos con un sistema inmunológico fuerte son capaces, por si mismos, de controlar la progresión de la infección, pero no de erradicar al microorganismo. En estas circunstancias, la mayoría de los casos son asintomáticos, pero pueden ser reactivados en condiciones de desnutrición, diabetes u otras enfermedades, especialmente en casos de pacientes con un sistema inmunológico suprimido, como es el caso de pacientes con SIDA. El nombre de tuberculosis proviene de los nódulos, llamados tubérculos, que se forman en el foco de infección.

En 1982, un siglo de que el Dr. Koch anunciara al mundo el descubrimiento de la bacteria responsable de la enfermedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Pulmonares (IUATLD, por sus siglas en inglés) patrocinaron el primer Día Mundial de la Tuberculosis. El objetivo de ese evento fue educar al público sobre las devastadoras consecuencias económicas y para la salud que causa la tuberculosis, su efecto en los países en desarrollo y su impacto continuo y trágico en la salud global. La importancia de conmemorar este día radica en la continua alza de las cifras de pacientes infectados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada tres personas está infectada, es decir que un tercio de la población mundial contiene al microorganismo. Así mismo se estima que cada segundo se produce una nueva infección y que 10 % de estos individuos enfermaran, con un promedio de vida de 5 a 10 años una vez que se establezca la enfermedad.

Cuando la enfermedad tuberculosa se presenta, los síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, etcétera) pueden ser leves por muchos meses. Como resultado, los pacientes tardan en buscar atención médica y en el ínterin transmiten la bacteria a otros. A lo largo de un año, un enfermo tuberculoso puede infectar a unas 10 a 15 personas por contacto estrecho. Sin el tratamiento adecuado, morirán 45% de las personas VIH-negativas con tuberculosis y la práctica totalidad de las personas con coinfección tuberculosis/VIH.

La tuberculosis es una enfermedad que se puede tratar y curar. La forma activa que es sensible a los antibióticos se trata con una combinación estándar de cuatro de estos medicamentos administrada durante seis meses junto con información, supervisión y apoyo del paciente por un agente sanitario o un médico de cabecilla. Sin este apoyo, el cumplimiento terapéutico puede ser difícil y, como consecuencia, la infección puede propagarse y generar cepas resistentes a los fármacos, una problemática que preocupa y ocupa a los sistemas de salud pública de todo el mundo, pues la enfermedad causada por bacilos resistentes y multirresistentes es difícil de tratar y el medicamento para estos casos genera varios efectos secundarios en el paciente. En algunos casos la farmacorresistencia puede ser peor. Esto es lo que se conoce como tuberculosis ultrarresistente, la cual no tiene cura.

En 2014, entre los casos notificados de tuberculosis pulmonar hubo unos 480 mil casos de tuberculosis multirresistente, de los cuales se cree que aproximadamente 9.7% de éstos presentaban tuberculosis ultrarresistente.

En mayo del año pasado, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una ambiciosa estrategia que abarca un periodo de 20 años (2016-2035) para poner fin a la epidemia mundial de tuberculosis. La estrategia de la OMS aspira a un mundo sin tuberculosis en el que esta enfermedad no sea causa de mortalidad, morbilidad y sufrimiento.

El Día Mundial de la Tuberculosis es una oportunidad para que los gobiernos adopten medidas de atención centradas en el paciente, implementen políticas que posibiliten su atención y prevención e impulsen la investigación necesaria para acabar con la epidemia.


Imagen: http://elcinco.mx/noticias/2015/12/09/abuela-contagio-tuberculosis-a-alumnos-de-cendi/

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