Desempleo

Por Areli Estrada

 

El desempleo es un fenómeno que ha estado presente a lo largo de la humanidad, todas las sociedades han enfrentado –en mayor o menor medida– esta problemática, lo que cambia es la cualidad del desempleo, ya que no es lo mismo estar en una sociedad feudal que en la sociedad actual suscrita al paradigma de igualdad de oportunidades, por tanto el tema central de este artículo es el desempleo juvenil en México. Muchos jóvenes nos enfrentamos a la ardua tarea de encontrar un medio de vida a través de un trabajo, pero nos encontramos con barreras a la entrada, es decir, el magnífico mundo que se podría augurar al egresar de una carrera universitaria y encontrar un empleo inmediato, para muchos es una utopía. ¿Cuánto tiempo se puede estar en paro hasta encontrar alguna fuente de ingresos? Depende de la oferta laboral y de las llamadas “credenciales” que son todas aquellas estrellitas –y por estrellitas me refiero a qué universidad fuiste, si realizaste prácticas profesionales y demás actividades extra escolares en el currículum– que se configuran como requisito indispensable para encontrar un empleo formal.

Las principales barreras a la entrada del mundo laboral son principalmente dos: la falta de experiencia y la baja escolaridad. Algunos de los tantos jóvenes que salen de la universidad y no encuentran trabajo desisten, formando un círculo vicioso en el  que pasan a engrosar las filas de los que despectivamente han denominado “ninis”, además de la persistencia de fenómenos como la migración y la reciente atracción de este círculo joven a las actividades ilícitas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2014 residían 29.9 millones de jóvenes de 15 a 29 años en México, monto que representa 24.9% de la población total, asimismo la tasa de desempleo juvenil durante el primer trimestre de 2015 fue de 7.4 %. De igual forma el número de personas que no estudian ni trabajan es de poco más de siete millones, por tanto, atender este fenómeno es de suma importancia, las acciones y políticas que el gobierno lleve a cabo son determinantes pues hoy los millones de jóvenes mexicanos desean ingresar al mercado laboral o a un ámbito educativo que les asegure encontrar un empleo digno. No importa la escolaridad, el lugar de residencia, la condición física, la experiencia, todos merecemos encontrar un empleo, pues es un derecho humano consagrado en la Constitución.

El poder diferenciado en el mercado laboral de los individuos es a través de las trayectorias biográficas, ¿qué es esto? pues la simple respuesta a la creciente demanda de credenciales en el mercado laboral. Por ello actualmente hay toda una explosión de diplomados, talleres y capacitaciones, generando de manera implícita una desigualdad material y simbólica entre aquellos que pueden acceder a estos y los que no cuentan con los recursos económicos para hacerlo. Esta empresarialidad (volverse un micro empresario para adquirir las habilidades que demanda el mercado de trabajo a través de cursos y diplomados) legitima la falta de oportunidades para los jóvenes, pues inserta la idea de fracaso individual, al ser el individuo responsable de su educación y preparación para el trabajo.

Las instituciones educativas y gobiernos deben trabajar juntos para mejorar las áreas de oportunidad de los jóvenes, tanto en el terreno laboral como el académico, para que cuenten con una mejor proyección al salir de la universidad. Las prácticas profesionales deberían contar como experiencia laboral, lo mismo con el servicio social; abrir capacitaciones gratuitas para que los jóvenes no pasen engrosar las filas del desempleo pues están perdiendo gran parte de su productividad en paro. También hay que dejar de estereotipar y señalar como “ninis” a estos jóvenes pues genera un fenómeno de des-pertenencia, conformando un nosotros y un ellos. El desempleo juvenil no es un asunto trivial, México debería aprovechar el dividendo demográfico que tiene a sus pies apuntalándolo para incrementar la productividad del país, de no atenderse a tiempo este fenómeno del desempleo, estallará en las manos de la sociedad, del país y de los gobiernos ya que dentro de algunos años toda esta población joven inevitablemente envejecerá, y ¿cuál será la repercusión? una que tal vez ha rondado la mente de cualquier desempleado y de los hacedores de políticas públicas: que los millones de jóvenes en la actualidad no puedan afrontar su vejez con una pensión, un servicio de salud o un salario que les permita sobrevivir. Atender la problemática de manera contundente y en el mediano plazo es lo ideal para que las presiones futuras no sean severas.

No debemos rendirnos, todos como agentes de cambio exijamos y levantemos la voz; cientos mueren al tratar de cruzar la frontera, miles son estereotipados como ninis, otros cuantos son humillados y sobajados por su edad o por tener alguna discapacidad. Todos merecemos encontrar un trabajo que nos permita vivir. Tenemos un derecho y hay que hacerlo valer.


REFERENCIAS

Imagen extraída de: http://www.mexicanbusinessweb.mx/tendencias-de-consumo-en-mexico/tendencias-de-consumo-panoramica-social/modelo-suizo-de-aprendizajes-solucion-al-desempleo-juvenil/

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