Desafortunada en el amor, afortunada en dejarme “en visto”.

Por María Fosado

Menciona una cosa que no puedes olvidar al salir de tu casa: mi celular.

Esa es la respuesta que la mayoría de nosotros daría, o dime tú  si es que puedes vivir sin ver tus notificaciones.

¿Quién no vive con el miedo de salir de casa y olvidar cargar la batería de su celular?

Si algo me ha enseñado la vida es siempre llevar el cargador de mi celular. Aunque la verdad también me ha enseñado otras cosas, pero sin duda, esa es una de las que he aprendido por experiencias tristes como cuando voy a un evento y me queda 3% de batería en el celular y ya no puedo seguir tomando fotografías para “inmortalizar” el momento en Instagram.

Siempre encontramos la mejor excusa para utilizar nuestro celular y hay quienes lo usan hasta para inspirarse mientras están en el baño. ¡No lo nieguen!

Vivimos en una era en la que dependemos más de nuestro Smartphone de última generación y de miles de aplicaciones que utilizamos (menos las que están preinstaladas), y la verdad es que siendo sinceros, nos dan igual y muchos creen que es mejor que los próximos celulares ya no las tuvieran.

Hablando de aplicaciones, y no es por querer hacerle publicidad de a gratis a nadie, pero todos en esta vida hemos sufrido porque leen nuestros mensajes pero no nos responden.

O como actualmente decimos: “me dejó en visto”.

Y ese es uno de los grandes problemas que muchos padecemos.

 “¡Odio que me dejen en visto!” ¿Y a quién no? Es como si las personas que lo hacen te dijeran de manera indirecta que te están ignorando y que te des cuenta de eso.

Hay quienes lo podrían considerar como un acto irrespetuoso, y otros que tal vez como que si los han dejado en visto, todos lo podemos hacer de vuelta.

Como cuando dicen “Tú que me dejas en visto y yo que te respondo tres años después para que veas quién manda”. Obviamente esto es muy inmaduro pero es verdad que existen personas que piensan y hacen cosas así.

Está bien, tal vez exagero un poco, pero si hay muchos rencorosos por ahí.

Sabemos que existen muchas interpretaciones de cuando nos dejan en visto pues de las suposiciones todos somos dueños.

Lo que me frustra de esa situación es que a uno lo dejan con el alma en un hilo, o tal vez las dramáticas somos las mujeres inventándonos miles de historias que ni al caso, para encontrar el hilo negro de algo que ya sabemos y que nos cuesta aceptar.

Me molesta la actitud de esas personas que creen que por dejarnos en visto les vamos a estar rogando y la verdad es que no, bueno, por lo menos no va conmigo y espero que tampoco con ustedes.

Hay algo que me queda muy claro desde el principio, sabes que no eres prioridad en la vida de alguien cuando el interés no es mutuo. El que te quiere y a quien le importas te responde los mensajes aunque esté ocupado. ¿O no, mujeres?

Todos somos personas, todos tenemos sentimientos. Ese mini infarto que nos da al ver que no nos han respondido el mensaje y la impotencia de no poder decirle a la otra persona que sin sus mensajes moriremos.

La verdad es que no hay que hacer tanto drama, obviamente tanto a hombres como a mujeres nos causa conflicto que nos dejen en visto, porque queremos que nos den una respuesta a algo que hemos dicho y que también nos tomen en serio.

A todos nos gusta que nos dediquen tiempo, tener la atención para nosotros, pero a veces no somos prioridad de nadie y es cuando debemos aprender a ser prioridad de nosotros mismos.

Mientras tú me dejas en visto, yo sigo con mi vida. Porque si el mundo no se acaba por tu ausencia… se me acabó la inspiración (complete la frase).

Hoy en día nuestro conflicto es ese, el dejarnos en visto. Y las múltiples y malas interpretaciones que de damos a eso.

Pero creo que es mucho más importante aprender a lidiar con esas situaciones que el hecho de estar imaginando cosas que ni al caso.

Una vez leí por ahí una frase que decía que: la mayoría de las veces aquello que nos imaginamos nunca sucede. Y es verdad.

¿Cómo afrontar el hecho de que nos hayan dejado en visto?

Simplemente viviendo nuestra vida, dejando fluir las situaciones y aprendiendo a vernos a nosotros mismos como nuestra prioridad.

Que si nos responde o no un mensaje, ya es problema de la otra persona. Que quede en ellos y no en ti.

Dejemos de dramatizar las situaciones, de tomarnos a las personas tan en serio.

A veces las respuestas las obtenemos cuando ya no las buscamos.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/dancingballerinas/

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