Demonios internos

Por Uriel Carrillo Altmirano

Jesse es una chica joven, guapa y llena de sueños por conseguir, el más importante: ser modelo. Para conseguirlo está dispuesta a sacrificar su cuerpo, su vida y el amor de quienes la rodean. Ella sabe que tiene, casi, todo para ser la mejor en el mundo del modelaje, pero aún no sabe que en esta industria la belleza no basta.

En su búsqueda por conseguir lo que sueña tendrá una crisis de identidad, conocerá el odio y se confrontará con ella misma. Como resultado: una transformación que la llevará al limbo entre la vida y la muerte.

Si bien las críticas han colocado en términos de buena y mala a Neon Demon, de Nicolas Winding Refn, por contar una historia tan predecible y simple, lo que realmente importa en el cine es la manera en que se cuenta la historia y los recursos que se utilizan para llegar a esa representación.

En esta película más allá de representar la perfección de la belleza en el mundo de la moda, lo que se lleva a focalizar es la confrontación personal entre lo que se desea y lo que es correcto en la sociedad.

Para colocar esta idea y demás connotaciones, los principales recursos en los que se basa son los colores. Con ellos logra complementar y llevar a un nivel más complejo la idea ya antes mencionada. Pero existe una condición especial al utilizar estos elementos cromáticos, puesto que son tratados en su versión neón, con lo que a primera instancia se debe pensar en la potencialización de los significados posibles que pueden representar.

¿Pero cómo se llega a representar esto? Son varias las estrategias con las cuales se llega a estas ideas. La principal son esos insides hacia lo que puede ser la mente de Jesse, la protagonista, quien en su búsqueda por convertirse en una famosa modelo se confronta con ella misma y con quienes se encuentran a su alrededor.

Por ejemplo, son varias las ocasiones en las que vemos predominar tres colores: el rojo, el azul y el rosa iluminando la cara de Jesse, lo que podríamos describir como parte de una de las más fuertes confrontaciones con ella misma.

En el caso del color rojo se recuerda que muchas veces es reconocido como significante de pasión, poder, ira y maldad. Puede decirse entonces que la utilización de este tono representa el grande deseo por ser modelo, de conseguir lo que realmente quiere.

Sin embargo, quedarnos en ese sólo sentido y no conjugarlo con los demás elementos de la escena, nos llevaría a una interpretación básica. Si consideramos las expresiones faciales y el contexto en que se presenta en el desarrollo de la historia, tendremos que también se puede expresar la ambición por conseguirlo todo, hacer lo que sea necesario para lograrlo.

Por otro lado, el color azul utilizado durante estas escenas puede significar, ya conjugado con otros elementos, sensaciones de frío, poca empatía y pérdida de emociones como la alegría.

En el caso de los colores como el rosa (lila-morado) es más interesante porque se pueden interpretar como esa inocencia y calidez que reside en la joven modelo. Pero cuando llega a aproximarse a tonos más rojizos y de mayor saturación este puede trastornarse en elegancia, en un alto ego y soberbia.

Comprobar lo anterior es, en cierto sentido, sencillo porque la protagonista demuestra esos varios cambios a partir de aceptar lo que realmente quiere ser y lo que necesita hacer para ello. Muestra de esto es cómo su relación con su mejor amigo deja serlo.

Si bien, hay bastantes ejemplos en la película en la que los colores son un papel importante, considero que al menos estas secuencias o escenas antes descritas son las más representativas en cuanto a función del color. De hecho, es impresionante como se utiliza la fotografía para maximizar la belleza de cada modelo dentro de la historia.

Al mismo tiempo, el juego con las luces y las sombras llevan al receptor por una montaña rusa de sensaciones que van desde percibir la belleza, lo efímero, la maldad hasta el horror.

Ante esto último, no se puede dejar de lado la combinación de lo visual con lo auditivo, pues la selección musical ayuda a que las percepciones de los colores lleguen a ser más intensas, en la mayoría de los casos.

Neon Demon merece una oportunidad de ser valorada como una de las mejores películas de 2016 por varias de las razones aquí ya expuestas. En sí, como ya se ha dicho, la historia no es trascendental, pero la forma de contarla es lo que la hace especial.

Seguramente, si ya se ha visualizado el material, el espectador se habrá dado cuenta que es casi imposible no pensar en El Cisne Negro, cuya temática y utilización de recursos resulta tan similares. Si recordamos, el filme fue aclamado por la crítica y hasta hora es reconocido como uno de los mejores trabajos del siglo XXI.

Tal vez sea cuestión de tiempo para que Neon Demon se convierta también en uno de los mejores filmes, al menos en cuanto a estética.


Nicolas Winding Refn. (2016). Neon Demon.118 minutos.


Imagen: https://letterboxd.com/film/the-neon-demon/

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