Del eterno despertar al cinismo político

Por Javier Morales

 

Cuando se le pregunta a la mayoría de las personas sobre lo que entienden al escuchar la palabra política, la mayoría  suele relacionar el concepto con términos como corrupción, “políticos tranza”, entre otros términos peyorativos, casi con muestra de desinterés y hartazgo sobre lo que conlleva hablar del tema político nacional, y no es justificable, pero tampoco es de sorprender que las personas tengan ese tipo de conducta y actitudes frente a un tema que los mismo políticos y representantes se han encargado de desprestigiar. El más noble de los oficios, ese que se debe de comprometer a  proteger, proponer y ver por la cosa pública, por el bien común sin arrebatos de intereses personales sobre los sociales.

Aunque es muy cierto y evidente el desprestigio y la falta de credibilidad que ofrecen los políticos. Hace algunos años, sus actos y comportamientos no eran tan públicos como pensamos que son actualmente, es muy cierto que el sistema de dominación que tenían sobre las personas y la política era mayor, celebraciones como el día del presidente o hasta candidaturas únicas para elecciones presidenciales eran actos que tal vez en estos tiempos nos resultaría difícil de aceptar y comprender, en donde el partido hegemónico que actualmente gobierna y que es una muestra del arraigo de una cultura política heredada por el mismo. El criticarlo y cuestionarlo era algo inimaginable para la mayoría y un riesgo para el que se atrevía, esos días de dominación parecería que actualmente serían muy complicados que regresaran, ¿o será el caso que esta dominación se ha hecho cada vez más evidente pero también más aceptable?

Somos conscientes del dominio partidista, ideológico, económico y político, pero también a su vez seguimos siendo la sociedad del eterno despertar. Es muy cierto que actualmente existen bastantes medios para poder generar, recibir información y estar en comunicación, al mismo tiempo que se han creado instancias de participación y de vigilancia, las cuales han dejado mucho que desear y hasta en muchos de los casos, se han vuelto cómplices del propio sistema que deberían de combatir.

Es decir, los políticos ya no tienen miedo (si es que alguna vez lo tuvieron) de evidenciar sus actos de corrupción, políticos que se ufanan de decir que “roban poquito”, pero que trabajaron, que “con el salario mínimo pueden vivir las personas y hasta les sobra”, “no sabrían qué hacer con más dinero”; pero como siempre he mencionado: predicar con el ejemplo es una excelente enseñanza y forma de vida.  Si ellos demostraran vivir como dicen, es muy probable que creyéramos sus discursos, pero no lo hacen, ellos si pueden ganar lo que consideran bueno asignarse, es más consideran anti constitucional bajarse el salario, y si así fuese el caso, la opción más viable que les quedaría sería robar, “porque no alcanza”, ¿pues que no sería contradictorio o más bien permisivo que en una sociedad donde hay aproximadamente setenta millones de pobres si no les alcanza roben? Por supuesto, siguiendo la línea que antes mencioné de predicar con el ejemplo, pero bien dicen que aplicar todo el peso de la ley para los desprotegidos y modificarla para los amigos. En un país donde los  políticos  encubren asesinatos y desapariciones, que hacen caso omiso a la violencia de género, a la discriminación y que se preocupan por intereses  personales y de negocios multimillonarios con empresas extranjeras, que no les importa vender, expropiar bienes públicos mientras a ellos les toque una “mochada”, que endeuden estados, que no comprueben ni fiscalicen, que no paguen impuestos, pero que sí haya aumento y se cumpla con el debido pago para el resto de los ciudadanos y que cuando termine el cargo público se acerquen de una manera cínica a pedir el voto sin ningún tipo de vergüenza y se aprovechen de la pobreza y la necesidad para nuevamente encaminarse a otro puesto, para seguir saqueando y saciando sus intereses. Triste es ver que el gobierno de un país proteja aliados políticos por encima de los aspectos éticos y valorativos, que sea un refugio para aquellos que en otros países son considerados como delincuentes y hasta vinculados con grupos delictivos.

Todos estos aspectos son algunos de muchos a considerar en una sociedad que se dice democrática y en donde los servidores públicos no tienen más vocación que servirse del poder a costa de la integridad humana  y en donde  la sociedad parecería que cada vez  se hace más inmune o propensa a este tipo de noticias  como si fuera ya algo dado y que de lo contrario, nuestra clase política se dejara de llamar así, si no actuara de esa forma, validamos y justificamos una realidad que parecería imposible de aguantar y creer; pues como se dice, el silencio equivale a complicidad  y en donde el verdadero crimen organizado se encuentra en las instituciones gubernamentales, lo único que nos queda hacer es protegernos de aquellos que juraron protegernos.


Imagen: https://gerant05.wordpress.com/2012/06/12/el-inconveniente-de-vivir-en-una-sola-perspectiva/

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