Definición de hombre

Por Alexis Bautista

«Buenas tardes, queridos bípedos»

Esta es la forma en que llegué al salón saludando a mis estudiantes una tarde en que decidí (debido a sus preguntas referentes al tema) impartir una somera clase de estética.

«Bípedos», así los nombré con toda la intención de provocarlos y lo conseguí. Algunos incluso se sintieron ofendidos porque les hablara de esa forma. Pero tranquilos —dije— un bípedo es un animal que anda y se sostiene en dos pies o patas. Además, esa fue la definición que alguna vez ofreció Platón acerca del hombre, y agregó: «El hombre es un bípedo implume»; o sea, que no tiene plumas.

«Ahora que les di la definición de bípedo y les conté esta historia chusca, ¿siguen estando ofendido quienes pensaron que los ofendí? ¿Será que nos ofendemos si nos dicen animales?, ¿Pero por qué, si es lo que somos; no? Seguimos siendo eso: animales (en ocasiones) racionales.

»El ser humano tiene un problema esencial: se sabe animal, pero aspira a ser divino. ¡Vaya complejo! Y como somos animales y no somos dioses —y por lo tanto, somos imperfectos— hemos gastado mucho de nuestro intelecto ideando la perfección. Ah, ¿no me creen? Bueno, pues vean al Hombre de Vitruvio, dibujo realizado por Leonardo Da Vinci para representar las proporciones ideales del cuerpo humano (específicamente del hombre); mismas que a su vez describe Marco Vitruvio, (arquitecto romano).

»La idea de perfección simétrica era, entre los griegos, una idea asociada al ideal de belleza. Mientras más simétricos fueran los objetos naturales o artificiales, más cerca del concepto de la belleza se hallaban, y por lo tanto, más cerca del ideal de perfección.

»El concepto ‘Belleza’ es el que nos introduce en uno de los problemas que estudia la estética: disciplina filosófica que trata de entender qué es la belleza por medio de preguntas como: “¿Por qué algo nos parece bello? o ¿Qué es lo bello? Ríos de tinta han sido gastados para hablar acerca de ello y como este espacio es muy breve para la discusión y no alcanzaremos a ponernos de acuerdo, la intención no es ahondar en el tema. Mejor, una vez que descubrimos, grosso modo, el interés (o uno de los intereses) de la estética, concentrémonos en ¿Qué es la experiencia estética?, chicos.

»Si ustedes, al contemplar algún paisaje natural o una obra de arte tienen cualquier sensación inefable —tal como la tengo yo la tengo cuando las veo— posiblemente lo que estén viviendo sea una experiencia estética; misma que podemos entender como un placer desinteresado; que nada tiene que ver con nuestras necesidades. Ahora bien, si esta sensación placentera que llega a ti por medio de la contemplación la tratas de replicar contemplando distintas obras de arte como la pintura, la arquitectura, el cine, la literatura o cualquier representación artística, tú estás en una búsqueda estética.

»¿Alguna vez han sentido algo similar?, ¿algo inexplicablemente placentero cuando contemplan un paisaje, una pintura, etc., sin que este placer esté relacionado con alguna necesidad vital (como comer, beber y demás)?»

«Sí, profe —responden— y un estudiante se anima a decir: hace un año nevó en San Luis de la Paz y salimos al patio a ver la nieve, porque era muy lindo ver todo blanco».

«¡Eso que les ocurrió es la experiencia estética! —grité casi de emoción; y añadí— ¿Ven que la filosofía sí tiene mucho que ver con ustedes?

»Ahora bien, ¿qué utilidad práctica tiene el estudio de la estética? La sensibilidad que nos ofrece la contemplación estética nos permite acercarnos a las cosas sin otra intención que maravillarnos por su belleza en sí. Así, contemplar un paisaje, una pintura, etc., no nos importará más que por lo bello que este sea. Lo mismo ocurrirá al contemplar a un animal tan bello como un león, o cualquier otro. Si logramos alcanzar tal sensibilidad con objetos inanimados y luego con seres vivos, cuantimás podremos lograr el reconocimiento de nuestras compañeras y nuestros compañeros como personas bellas en sí mismas, sin pretender que el otro sirva a nuestras necesidades. Alguien que logre tal sensibilidad, por ejemplo, dejará de acosar a una mujer en la calle por su vestimenta o dejará de golpear a un perro o a un compañero sin ningún motivo (o aun teniéndolo). Ya sé, podrán decir que esta reflexión ya pertenece a la ética; pero bien podemos darle un enfoque ético al mero placer contemplativo.

» En estas pocas líneas, porque tampoco es mi intención aburrirles, acabo de contarles un poco como se dio una de las clases más cautivadoras (y que absurdamente no me correspondía impartir, aun habiendo estudiado filosofía) para mis estudiantes. Mi intención con ello fue que vieran a la filosofía como algo más que una clase en la que solo copian en sus cuadernos de la página 78 a la 100; mientras cómodamente su docta maestra, que estudió otra profesión (porque hay quienes piensan que cualquier puede impartir clases de filosofía), revisa el catálogo de Avón.


Imagen: http://www.chinanews.com/tp/hd2011/2012/11-15/148284.shtml

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.