Defensa utilitarista de una hondureña

Por Miguel Téllez

Trataré un tópico en este escrito: el caso sonado de una hondureña que se quejó de la comida que recibió en Tijuana, México. Comienzo, entonces, con lo que denomino “defensa utilitarista de una hondureña”.

No me detendré a contar lo que ocurrió con Miriam Celaya –hondureña-, así que daré por supuesto que estás enterado del incidente. A decir verdad, hay distintas fuentes donde puedes saber el porqué se hizo famoso su caso. Lo que me interesa es hacer una defensa de su actitud y sus palabras –argumentos, podríamos decir. Tal defensa es lógicamente posible, y de eso no se sigue que las consecuencias normativas de la misma las apoye. A decir verdad, me sé incompetente para postular algún juicio de valor acerca de lo que ocurre con los migrantes que están en México: no tanto por suspender el juicio o no tener una idea o concepción lo que es deseable y podríamos defender como “justo”, que sería argumentar en el plano del “deber ser”, sino porque –o al menos esa es mi intuición [y parece que de muchos]- existen diversas razones acerca de la justicia que chocan con la situación en la que se hallan millones de mexicanos. Ignoro si tal discrepancia sea irrelevante para apoyar una justicia mundial –por poner el caso aún más interesante. Como sea, expongo la posible defensa. Cabe mencionar que este argumento iría en contra de aquellas personas que sostienen dos tesis: 1) es correcto apoyar a los migrantes y 2) es incorrecta la actitud de la hondureña. 

Recordemos que el principio de utilidad nos aconseja que una decisión correcta es aquella que maximiza la felicidad –o bienestar, según el tipo de criterio- para el mayor número de personas. La idea de “maximizar” es lo que le otorga el nombre de “utilitarismo maximizador” a ese tipo de teorías. Es decir, debemos procurar que las personas reciban la mayor cantidad en tanto que su felicidad. Ahora bien, sea el caso que distintas personas apoyan a los migrantes. Además, están conscientes que una vez aceptada esa premisa –el apoyo a migrantes- se comprometen con que el gobierno –o ellos mismos- destinen recursos para los mismos. Finalmente, ¿qué tanto se debe ayudarlos? Pues bien, recordemos el principio de utilidad: debemos procurarles lo más que se pueda, en pos de sus intereses y su felicidad –o bienestar. Teniendo en cuenta el caso de Miriam, se sigue que su actitud y sus argumentos no son incorrectos, groseros ni “malagradecidos”, al contrario: está defendiendo una postura sustantiva que dicta que si la ayudaremos, debemos hacerlo de una forma maximizadora: ofrecerle frijoles y tortillas va en contra de maximizar su bienestar o felicidad.

Esta es una crítica que se puede ofrecer a quienes se indignaron o calificaron de incorrecta la actitud de Miriam. Se nos puede responder lo siguiente: aún concediendo que tu argumento es lógicamente posible, toma como supuesto que la defensa de los migrantes acepta, también, una postura de utilitarista maximizador, y eso es dudoso: puede adoptar otra. Nosotros, podemos contestar esto: es cierto, es contingente que alguien acepte la postura maximizadora. Sin embargo, ¿estás de acuerdo que quien se compromete con la defensa de migrantes, sí apoya la idea de ayuda gubernamental o propia? (Parece que nuestro interlocutor tiene que aceptar esto). Si acepta esta idea –la de ayuda gubernamental o propia-, ¿también concuerdas en que debe tener un parámetro para decidir qué tanta ayuda ofrecer? Esto es así porque parecería irrazonable darle todo y uno –o el gobierno- quedarse sin recursos. 

Con lo dicho, hay que darnos cuenta que obtenemos varios pasos ganados de nuestra argumentación: se acepta la tesis de la ayuda gubernamental o propia y se acepta la idea de un parámetro de distribución de recursos. Sin embargo, sabemos que la postura maximizadora no es aceptada. Una postura más plausible es la de un umbral de preferencias: hay que ofrecer aquello que simplemente satisfaga las necesidades de la persona. Le preguntamos, pues, a nuestro interlocutor: ¿estás de acuerdo que un umbral es menos exigente que maximizar? Ya no se trata de maximizar, sino de ofrecer aquello que satisfaga a la persona. Parece que con quien dialogamos tiene que aceptar, pues la idea es bastante razonable. Empero, interrogamos de nuevo: ¿pero quién se encargará, o cómo haremos, para saber qué umbral es deseable y correcto? Si tomamos una medida subjetiva, está claro que Miriam de nuevo tendrá razón al quejarse, puesto que los frijoles están debajo del umbral. Si pensamos en que hay una medida objetiva, ¿cómo la justificamos? Y aún admitiendo que podemos justificar esa medida objetiva del umbral, ¿no parece que iríamos en contra de los intereses de las personas? ¿Se tienen, como se dice, que aguantar con lo que se les ofrece, así pueda ser una ofensa legítima que siente esa persona? 

Como lo veo, este es un legítimo problema que tienen aquellos que apoyan ciertas tesis de distribución, en este caso, aplicado a la cuestión de los migrantes. Para resumir, comencé con un argumento débil –el de la postura maximizadora-. Luego, ofrecí uno más robusto, aquella postura que refiere a la satisfacción de algún umbral de felicidad o bienestar. Sin embargo, como expuse, este también tiene problemas y, hay que señalar, son dificultades que enfrenta quien apoya las dos tesis que explicité al final del segundo párrafo. 

Para concluir, como expresé al inicio, aunque la idea del argumento que dibujé la sopesé por el motivo de que es lógicamente posible respecto a ofrecer razones, la señalo por ese mismo hecho. Entiendo que se ha dicho que en ocasiones se explotan ciertas acciones –o se inventan- de los migrantes para hacerles mala prensa. La dificultad de pensar acerca de ese hecho es doble: tanto los movimientos son endebles –claro que puede haber vandalismo o actitudes reprobables-, tanto los medios de comunicación no inspiran confianza. Sin embargo, mi finalidad fue ofrecer lo que considero un posible argumento para cierto público. Aunque, de manera indirecta, el alcance de lo que escribí también va para pensar la pregunta: ¿qué tanto se debe ayudar? 


Imagen: http://antropocene.it/es/category/alimentazione-sostenibile/

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