DE ÚLTIMO MINUTO: las princesas se escapan de los castillos

 

Desde que éramos niñas hemos vivido con la creencia de que las mujeres debemos esperar al hombre ideal, y las películas románticas siempre dicen lo mismo.

Todo surge a partir de los estereotipos impuestos por la sociedad, desde la lucha por los derechos de las mujeres o tal vez un poco antes.

Desde la época de nuestras bisabuelas, se les enseñó que el único plan de vida de la mujer sería casarse con un hombre y tener hijos; así, sin tener opinión ni voto para decidir.

Seguramente así también educaron a nuestras abuelas, debían ser las que obedecieran al hombre de la casa y dedicarse a procrear y cuidar a sus hijos, así como los quehaceres domésticos.

La generación de nuestros padres (en especial de nuestras mamás) fue más equitativa, las mujeres ya eran tomadas en cuenta y aunque todavía no podían realizar labores masculinas como hoy en día se ha vuelto común, por lo menos ya contaban con derechos que las protegían.

Otro factor, los famosos cuentos de hadas y las princesas Disney con las que afortunadamente yo no crecí y, tal vez ahora estés pensando que soy rara, pues déjame decirte que es todo lo contrario. Nunca fui de esas niñas que soñaba ser una princesa y un día encontrar al mendigo príncipe azul.

Tal vez ésta sea la razón por la cual no siento la necesidad de tener a un hombre a mi lado.Pero obviamente sí sueño con encontrar a un hombre que me ame (¡qué cuuursi!) aunque… no estoy muy segura de que sea para toda la vida.

Basta de películas románticas que cuentan la misma historia de siempre. La típica película que te habla sobre una chica que conoce a un chico, se enamoran y suceden otras cosas… O aquella que cuenta la historia de una pareja que se conoció hace décadas pero por azares del destino se separan y al final se dan cuenta que eran el uno para el otro y se vuelven a buscar y envejecen juntos (Cartas a Julieta).

Aaah, pero no nos gustan esas películas que acaban con finales tristes o diferentes. Como esa historia en la que la chica supuestamente no está en busca de una relación seria porque no cree en el amor, pero está saliendo con su “amigo” y después de la nada se va y se casa con otro. Sí, estoy hablando de “500 days of Summer.”

Para qué te digo que no si sí.

No te voy a negar que me encantan las películas románticas, soy de las que llora en el cine pero finjo que se me metió un “extraño a mi ex” en el ojo para disimular que en realidad es por la película. Aunque siendo sincera, la verdad es que no comparto mucho la idea del “felices para siempre”. Todas esas fantasías en las que nos han hecho creer las películas románticas, novelas de amor, y demás, son sólo eso… ¡fantasías!

Tampoco es como que quiera amargarte tu cuento de hadas y decir que el hombre de tu vida y el amor verdadero no existen. ¡Claro que existen! Pero si algo he aprendido de amores y sobre todo de desamores, es que el amor además de ser un sentimiento, tiene muchas definiciones. Jamás tendremos el mismo concepto del amor. Definimos el amor de acuerdo a lo que hemos vivido y aprendido durante nuestra vida. Es tan simple como decir que hay quienes piensan que el amor duele o todo lo contrario, aquellos que opinan que el amor es magia.

Volviendo al tema de los cuentos de hadas y las princesas, a todas las mujeres, desde pequeñas, nos han hecho creer que somos unas princesas (con excepción mía que nunca me lo dijeron) 🙁 y conforme pasa el tiempo, actuamos como si de verdad lo fuéramos. Seguimos con el chip puesto en la cabeza que debemos actuar como la vil princesa que se encuentra encerrada en la torre del castillo esperando ser rescatada por el príncipe azul.

Y así se nos podría ir la vida. Pero en la actualidad ¡vaya que los tiempos han cambiado! Las princesas ahora se escapan de los castillos en busca del príncipe o del reino entero. Las princesas de hoy son las que van tras sus sueños y no se quedan sentadas viendo como la vida pasa y haber cuándo se le ocurre aparecer al dichoso príncipe; que estoy segura de que así como existen tantas definiciones del amor, también diferentes tipos de príncipes.

En vez de esperar a que el hombre perfecto llegue a nuestra vida para poder ser felices y cumplir nuestros sueños, deberíamos comenzar a creer más en nosotras mismas y luchar por todo aquello que deseamos alcanzar.

Estoy segura que TODAS somos unas princesas, únicas y diferentes. Y eso no significa que para ser una verdadera princesa, necesites encontrar al príncipe azul. Y que si no lo encuentras serás una “solterona”. ¡Nada que ver!

Si lo encuentras… ¡¡Felicidades!! Y si no sucede… ¡Sé feliz, ámate por ser como eres y disfruta lo que venga!

Que te importe poco lo que tus “amigas” digan de ti. Porque las verdaderas amigas siempre estarán de tu lado para apoyarte, decidas lo que decidas hacer de tu vida.

Todo eso con lo que hemos crecido ha sido impuesto por la sociedad para tener control sobre ella, pero no quiere decir que tú debas ser como los demás creen que es lo correcto.

Recuerda que no existe una verdad universal, sino que cada uno de nosotros tenemos nuestra verdad “personal” y nada es correcto o incorrecto. Simplemente somos lo que vamos viviendo.


 

La imagen fue obtenida de: http://instagram.com/rapunzel_loves_to_paint

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