De las ventajas de la muerte

Por Eva González

 

Morimos porque vivimos y la vida sólo nos ofrece por sentado el testimonio de la muerte.

Desde tiempos inmemoriales el ser humano supo que un día había de morir, no se llamaba muerte cuando no existía aún el lenguaje, pero antes de descubrir el fuego y la agricultura, antes de formar civilización alguna; los hombres vieron morir a sus semejantes. Se comenzaron a tener concepciones acerca de qué era lo  que le pasaba a los que dejaban de tener vida en el cuerpo; y la necesidad de trascender llevó al hombre a concebir a la muerte como la prolongación de la vida misma.

Hay diferentes cosmovisiones acerca del significado de la muerte, pero en todas hay un “más allá” como deseo de querer extender la existencia, de no desaparecer al reposar inerte nuestro cuerpo en una tumba debajo de la tierra.

Es así que la muerte tiene dos vertientes: una es por nuestra cosmovisión y la otra es a través de la ciencia. A pesar de lo que creamos que sucede con nuestra substancia interna, llámese alma o energía, y que es a lo que relegamos nuestra futura existencia en un mundo “superior”, la ciencia viene a refrendarnos que todo tiene un sentido y que más allá de una tragedia inevitable, la muerte representa ventajas enormes, ya que sin que ésta ocurriera, la vida sería impensable.

Estamos compuestos de la misma materia de la que están hechas las estrellas, parece poema pero es totalmente cierto. Pensemos que hace 13,700 millones de años, la explosión del Big Bang originó absolutamente todo lo que existe en el universo, dio origen a planetas y estrellas, y todos los materiales se combinaron para dar forma a las moléculas y átomos que dieron como resultado la vida que hoy conocemos. Somos polvo de estrellas que murieron para darnos lugar en el universo y así, desde el comienzo de los tiempos, desde el comienzo de la vida como partículas, como moléculas, como diminutos seres unicelulares, se prosiguió una cadena de acontecimientos que como resultado dieron las civilizaciones y ecosistemas hoy existentes.

A través de millones de años, la muerte de unos dio vida a otros más aptos; y así es como se explica la evolución de las especies que son fruto de todas las muertes anteriores. Así fue que la muerte de nuestros antecesores nos brindó ventajas evolutivas, dándonos la oportunidad de evolucionar en cada salto para abrir paso a individuos más fuertes y con mayor capacidad de adaptación.

Es así que una ardilla recién nacida con una malformación en la pata que le impida subirse a los arboles para conseguir alimento y escapar de los depredadores será rechazada por la madre. Más allá de un cruel abandono, la especie está asegurando que este individuo no se reproduzca; solamente podrán hacerlo los más capaces para garantizar la perpetuación de la especie. Si la naturaleza diera la oportunidad a que todos se reprodujesen por igual, las especies se extinguirían, pues no se podrían perpetuar. Es así que la muerte nos brinda ventajas y nos permite seguir una línea evolutiva que de otra manera, nos llevaría a la liquidación de la especie.

Somos seres complejos por el desarrollo que tuvo nuestro cerebro. La capacidad de interiorizar los significados de la vida, de la muerte y la necesidad de trascendencia nos han llevado a formar diferentes concepciones que tienen un arraigo en la cultura de cada individuo.

El pueblo mexicano tiene sus raíces en las culturas mesoamericanas, que creían en un viaje que hacía el alma del muerto una vez abandonado su cuerpo, y se habría de definir de acuerdo a las causas de su deceso. Cuando los españoles católicos llegaron a su territorio, se tuvo que hacer una fusión de ambas culturas pues no se pudo eliminar tan asida creencia.

Es a principios del siglo XX que, debido a los cambios políticos y sociales de aquella época, se incorpora el elemento de “la Catrina”, la calavera garbancera que José Guadalupe Posada hiciera popular y adhiriera a la cultura mexicana, trayendo consigo a su vez los versos conocidos como “calaveras literarias”, de los cuales doy un ejemplo:

Las calaveras se crearon para hacer burla a políticos y funcionarios,

A clasemedieros comerciantes que se creían muy importantes,

Pues con ello les advertíamos que aunque muy influyentes con sus amistades,

La muerte no consiente a ricas damas ni a poderosos señores,

Poco importa su dinero y sus muchas influencias,

Pues la calavera a esas cosas ninguna importancia les presta,

Y ahí te vas catrincito, nada entre las manos te llevas,

Serás despojo enterrado y el olvido te dejará tres metro bajo tierra. 


Imagen: http://www.mujerde10.com/2015/10/relax/tips-para-montar-tu-ofrenda-de-dia-de-muertos/

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.