De ciudadanías, informes y cláxones

La bella Ciudad de México. La bella Ciudad de México y su tránsito y sus cláxones. El semáforo de la esquina de mi casa desespera constantemente a los conductores que por ella transitan, y les lleva a tocar el claxon de formas enojadas, graciosas, insultantes o melódicas, pero todas ellas ruidosas. Dejando aparte el tema de la movilidad y de por qué debería ser considerado servicio a la patria no usar coche, quisiera tocar en este post el tema del claxon y la participación ciudadana. Más que ofrecer respuestas, busco reflexionar sobre qué está a nuestro alcance hacer como individuos y ciudadanos para un mejor gobierno.

¿Con qué opciones cuento para intentar cambiar esta situación? Dependiendo del lente con que mire el concepto de participación, tengo varias opciones. Puedo esperar a que se aparezca un candidato(a) a Jefe Delegacional que tenga entre sus propuestas regular el tránsito y el uso del claxon (¿será posible? pero luego prometen cada cosa…), y así tomar mi decisión de voto. O puedo hacer una petición en línea para que alguien tome cartas en el asunto, por ejemplo, adecuando el flujo del tránsito, o prohibiendo el paso de tránsito pesado por aquí. O tal vez organizarme “en corto” con los vecinos de la colonia y colocar un aviso en la vía pública con un amable llamado al conductor de abstenerse de usar el claxon innecesariamente. O encontrar cuál es el mecanismo de incidencia adecuado en el cual me puedo insertar como habitante de esta colonia o delegación para insertar el tema sobre la agenda, darle seguimiento y hacer de ello una especie de ocupación de trabajo de medio tiempo.

Enumero las opciones porque corresponden más o menos a distintas concepciones de ciudadanía, dependiendo del lente con que se mire, qué tan pasiva o activamente se espera que participen, y cuánta responsabilidad tiene el ciudadano en el buen gobierno. El ahora Instituto Nacional Electoral recientemente presentó el Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, donde aborda estos concepto, profundiza en qué es la ciudadanía activa y presenta los resultados del estudio de la calidad de ciudadanía en México, que nos indican que aún hay mucho por hacer.

El INE considera varios ejes para el desarrollo de ciudadanía, uno de ellos la participación, tanto en procesos electorales, como en la toma de decisiones del día a día. Esto posiblemente ya constituya una novedad para gran parte de la población mexicana: para ser un buen ciudadano no “se cumple” sólo con votar, hay que participar en lo cotidiano del gobierno. Desafortunadamente el estudio no desagregó información por género o por edades, pero en general la participación es baja (sólo 12% de los encuestados se ha involucrado en un cabildo, el porcentaje más alto de participación política en una actividad distinta del voto). El INE se lo atribuye a la desconfianza y desvinculación: por un lado no confiamos en las instituciones que velan por nuestros intereses y por otro, no tenemos relación con las personas o instituciones que nos pueden dar acceso a justicia, gobierno o recursos. Adicionalmente, no hay un clima de confianza social y cooperación (sólo 27% de los encuestados dijo que se puede confiar en la mayoría de las personas). Esto me dice que mi problema del claxon es irresoluble: ni hay instancias accesibles, y si las hay posiblemente no me hagan caso, y si me voy por la vía ciudadana de coordinación con mis vecinos, es posible que me miren con recelo o la cooperación sea baja.

¿Qué propone el INE? A grandes rasgos (aunque en cada uno de los capítulos hace propuestas más específicas), que el Congreso legisle para que la participación ciudadana sea menos costosa y más accesible. Que las instituciones trabajen para incrementar la confianza de los ciudadanos, estableciendo canales de comunicación, control y participación ciudadanos en el proceso de toma de decisiones. A los ciudadanos, según el INE, nos toca aprovechar esa legislación para pasar de la pasividad a la actividad y al ejercicio de nuestros derechos. Necesario, pero me pregunto yo, ¿como para cuándo queda instrumentado todo esto?

Sin menospreciar las propuestas del INE, que me parecen pertinentes, urgentes y necesarias, quisiera aportar mi granito de arena. Creo firmemente en el poder individual y de las pequeñas acciones para lograr el cambio. ¿Qué puedo hacer yo hoy? ¿Qué hábitos debo fomentar para hacer mi contribución a un clima de confianza y cooperación? Es claro que a quienes deseemos participar en esta etapa de “activación” de la ciudadanía en México, nos toca abrir camino. Y no a manera de excusa, sino explicación, pero es una actividad que consume tiempo y que requiere de perseverancia y mucho compromiso. Mientras hay un cambio de fondo, ¿Qué se puede hacer en el día a día? Sugerencias bienvenidas.

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Yolí Sánchez

Yolí Sánchez Neyoy es Lic. en Comercio Internacional del ITESM, y ha trabajando en temas de juventud, VIH, salud y derechos sexuales y reproductivos, y cooperación internacional para el desarrollo, en México y Países Bajos. En Jóvenes Construyendo busca explorar el tema de ciudadanía, que buena falta nos hace. Twittea poco, pero lo quiere hacer más, desde @yolinette2.