Darse un respiro

Por Brandon Ramírez

 

He escuchado y leído en diversos medios una idea similar: en el futuro es probable que recuerden a nuestro tiempo como aquel de la ansiedad. Evidentemente eso suena inverosímil, pero se enuncia como una crítica a algunos excesos que nuestras sociedades actuales tienen.

Cada día más nos acostumbramos a tener todo aquí y ahora. Cuando no es así, nos genera cierta molestia. Esto aplica tanto para las compras de bienes, el acceso a contenido multimedia, a libros, documentos, hasta para las otras personas, ya que el sistema de telecomunicaciones actual ha hecho posible contactar a cualquier persona en cualquier momento… y esa simple posibilidad ha hecho casi una obligación laboral, social e interpersonal realmente estar disponible para el contacto en todo momento. Al despertar muchos consultamos, lo primero, el teléfono para ver si tenemos alguna notificación, y el no poder acceder a éste, como cuando se agota la batería u olvidamos nuestros dispositivos en algún lugar, nos puede generar cierta ansiedad, al grado de ir a buscarlo inmediatamente, aunque ello nos demore, o que compremos baterías portátiles para recargar sus baterías sin importar donde estemos.

No cabe duda de que las tecnologías actuales suponen un gran avance y traen consigo muchos beneficios. Aún recuerdo cuando, de niño, íbamos a rentar películas a un videoclub, debíamos rebobinar las VHS para poder reproducirlo (algo que tomaba su tiempo) y, aunque había posibilidad de adelantar con cierta velocidad, era imposible no ver todos los promocionales que contenían antes de poder disfrutar cualquier película. Hoy día basta con tener acceso a internet para poder ver cualquier película o serie donde y cuando queramos. Con la música pasó algo similar, desde los casetes que de igual forma debían rebobinarse, a todos los medios digitales a los que tenemos acceso hoy día. Igualmente, si se quería disfrutar de videos musicales, era necesario ver MTV o canales similares y esperar a tener la suerte de ver aquel que queremos; hoy tenemos acceso a todos gracias a YouTube y sus similares, inmediatamente y en una resolución que antes resultaba inimaginable.

Leyendo algunas novelas sobre piratas y navegación marítima en general, es curioso ver como en siglos pasados, al ser ésta la única posibilidad de hacer viajes intercontinentales, la duración de los viajes es algo obviada, lo importante era que el navío lograra atravesar las corrientes marítimas a salvo. En la película Titanic, por contraparte, vemos como parte del alarde que se busca demostrar con tan inmensa nave, para la época, era hacer su recorrido en el menor tiempo posible… y sabemos en qué acabó aquello. Hoy día la velocidad es quizá de las cosas más importantes para los medios de transporte. Cada vez hay trenes y aviones más rápidos, superándose año con año y garantizando movilizar a la gente tan rápido como sea posible, para satisfacer esa necesidad que tenemos de que todo sea lo más inmediato posible.

En medios donde tal revolución de velocidad no es posible, como los automóviles, basta con poner atención un momento para ver la desesperación en muchos. El sonido de cláxones, intentos de rebasar aun sin espacio (y un exceso de rebase en el caso de algunos motociclistas), el no dejar incorporarse a quienes transitan por las laterales, aquel conocido vicio de algunos conductores del transporte público por competir por los usuarios, todos los accidentes con ciclistas, generados en cierta medida por no querer ir tras él a una menor velocidad, y la renuencia de no querer un límite de velocidad menor, como se impuso en el nuevo reglamente de tránsito… todo muestra de esa búsqueda de rapidez e inmediatez en nuestros traslados.

En el futuro, puede que cosas que aun hoy día tardan bastante tiempo de forma irremediable, como el transporte y envío de objetos materiales sea superado por los drones o las impresoras 3d, o una nueva tecnología como la multi imaginada tele transportación de materia. Sin duda todo aquello será benéfico para nuestro día a día, pero puede que también nos haga buscar cada vez mayor velocidad e inmediatez, como también buscan ya hoy día quienes compran los denominados “productos milagro”, para solucionar sus problemas, cuales sea (sobre peso, caída de cabello, cicatrización de heridas, y un largo etcétera),

No nos vendría mal darnos tiempo de vez en cuando para respirar fuera de ese ambiente de ansia por la rapidez que puede llegar a ser abrumador: preparar café sin cafeteras, infusiones que no provengan de aquellas bolsitas saborizadas, caminar a paso lento disfrutando del entorno en vez de encerrarnos en un automóvil, o incluso hacer una fila en cualquier lugar, como el supermercado, sin andas buscando de un lado a otro opciones para salir de ahí más rápido, ya sea en una caja rápida o una con gente con menos productos, y una infinidad de ejemplos más, pueden darnos tiempo para nosotros mismos, aunque sean unos minutos, que a nadie le hacen daño.


Imagen: https://debocaenbocacentre.com/category/coloquial-spanish/page/2/

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