Dádiva

Por Guillermo Alvarado

Es extraño, me pasó el jueves pasado, ya sabes, el caos en las calles debido principalmente por las lluvias aunque también tocaba feriado, así que, sería un largo fin de semana. Estaba cansado, pero no tanto por el trabajo, estaba cansado de ir a mi casa todos los días, un diminuto departamento, solo, ya sabes que no me dejan tener mascotas en el edificio, de lo contrario compraría un perro, o algo así, pero no se, esa noche me sentía particularmente cansado. 

No repare en ir a algún bar o algo similar, sabía que todos estarían mas preocupados por salir de la ciudad o de organizar otros planes, tampoco soy mucho de ir a beber, ya sabes estoy tratando de dejarlo, eso y el cigarro por supuesto, aunque ese no puedo negarlo con tan buen éxito. 

La radio es espantosa por las noches, creo que en general es horrible, pasé la primer hora en el auto atorado en Avenida C… buscando alguna estación con música que me agradara pero nada, sincronicé mi teléfono con el auto pero tampoco me apetecía ninguna de las playlist que tengo, creo era mas bien un estado de hartazgo severo, me sentía asqueado de la música, del tránsito, de mi vida en general. 

Llegó la lluvia así que al menos opacaba los cláxones, la música la había apagado, música, adiós, radio terrible, adiós. Solo la lluvia y la histeria colectiva en cada uno de los autos en aquel embotellamiento. Me sentí como un mensaje en una botella a la deriva, sentía que todos éramos iguales, mensajes de náufragos que nunca llegarían a su destinatario, quizás jamás seremos leídos, la ayuda nunca llegará.

En fin, estoy divagando, el asunto es que llegué a mi casa, tras dos horas y media de bochornoso camino, ordené una pizza, la décima hasta lo que va del mes, y busqué algo de música, nada de series o películas, o lectura, mi vista estaba muy cansada, va una semana de dos que tendremos auditoría y no soporto mas tiempo la luz en la cara, me quité los lentes un rato, la música la puse en aleatorio, cualquier cosa, lo que fuera, al final la App tiene mis preferencias. 

Comenzó con algo de jazz, fueron tres canciones, faltaban algunas mas para que llegara la pizza, me recosté en el único sillón biplaza que tengo, luego una canción interesante, armoniosa, sonreí con los ojos cerrados, la letra era breve pero pegajosa, algo así como: quién, quién te empujó a mi, quién, quién te condujo a nosotros, y es que quiero conocer quién fue el responsable de nuestro amor. Luego seguía un coro, era una canción cursi pero al final de la canción, entre los coros melosos, una frase que me despertó del ensueño: ¿cuándo dios te habla, en qué idioma lo hace? 

En ese momento me levanté, repensé la frase, era extraña ¿cierto?, digo ¿por que una canción de amor, cursi y melódica, tendría esa clase de preguntas al final? Tomé mi celular de la mesa donde lo había dejado, y repetí la canción, no totalmente, claro, la adelante hasta el final, y sí, decía justamente eso, ¿cuándo dios te habla, en que idioma lo hace? ¿qué podría significar? Era extraño, la pizza no llegaba, pero decidí no llamar, se que llegan tarde, posiblemente sea que estoy en la periferia de su zona de entrega. En vez de ejercer presión en la entrega de mi pizza, busqué mas canciones de aquel grupo: Dádiva. 

Cero resultados, le di regresar y no conseguí encontrar la canción, que ni siquiera recuerdo el nombre, era algo ambigua, pero no estaba la canción, no estaba el grupo, nada, solo recordaba la melodía, y el final de la canción, ¿extraño no?

No quise buscar en internet, me dio mala espina, algunos misterios es mejor no develarlos, quizás exista ese grupo y solo hacían alguna actualización en la App, o lo daban de baja o algo así, no se, el asunto es que no quise ahondar en ello, quizás sea también que no tengo mucho en mi vida, y una anécdota como esta seria un pequeño extra en una vida solitaria y patética como la mía. 

La pizza nunca llegó, terminé cenando una sopa instantánea y me acosté con aquella experiencia extraña en mente, con aquella pregunta inquietante, pensando cómo sería la voz de dios, si se acuerda de nosotros, no me detuve en pensar en su existencia, la di por sentado, solo quería saber por qué lo olvidamos, o si fue que el quien nos olvidó primero, quizás olvidamos su idioma y por eso se corto la comunicación, o dios esta muerto y nadie nos notificó o quizás tiene otra familia, o algunas otras ocupaciones mas importantes que hablarle a cada uno de nosotros. 


Imagen: https://www.redescena.net/espectaculo/27529/cantos-ilustrados/

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