Cuestión de supervivencia: el derecho humano a la salud

Por Areli Estrada

 

La salud es uno de los temas más importantes del ser humano ya que permite al individuo relacionarse con su entorno y potencializar el disfrute de otros derechos. Desde la modificación del artículo primero constitucional en 2011, la salud de los mexicanos es un derecho humano, además el Estado ha dado pequeños pasos para crear un sistema universal de salud a través del Seguro Popular, es decir, que todos los ciudadanos gocen del acceso a la salud. La situación actual es precaria en las instituciones públicas de salud: el desabasto, la desigualdad y la baja calidad provocan que el derecho humano a la salud no se traduzca del papel a la práctica.

Durante décadas el trabajo representó la forma de entrada al sistema de salud; a través del empleo formal el trabajador y su familia podían gozar de la protección del riesgo natural de una enfermedad que les procuraban las instituciones de salud (Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, entre otros). En las últimas décadas se modificó esta situación, las condiciones del trabajo se precarizaron y cada vez un menor número de personas tuvo la oportunidad de acceder a un trabajo formal que le garantizará el acceso a la salud; por ello, no es de extrañar que en el año 2003 surgiera el Seguro Popular, el ejemplo más sobresaliente para tratar de aglutinar a todas las personas que carecen de acceso a la salud. Actualmente cuenta con alrededor de 57.3 millones de afiliados. Este programa ha tenido un efecto positivo, pues coadyuvó a una disminución de la carencia por acceso a la salud al pasar de 25.3 millones (2012) a 21.8 en 2014, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

La mayor cobertura de los servicios de salud ha redundado en la disminución de la carencia por salud, pero los mecanismo bajos por los cuales los asegurados obtienen esos servicios, crean aún huecos para la igualdad en la distribución de esos servicios, por lo que se crea una desigualdad tanto horizontal como vertical. Desde siempre se ha documentado en diversos medios de información la discriminación de población en la accesibilidad de los servicios de salud, lo que hace reflexionar sobre las barreas que aún persisten y las violaciones en la obligación de proteger el derecho a la salud, así como la omisión por parte del Estado al no generar los mecanismo de exigibilidad, y la necesidad de avanzar a la portabilidad de este importante derecho, para que todos los individuos deban ser atendidos en cualquier institución de salud pública en donde no importe si se es afiliado o no.

El acceso a la salud en zonas rurales y de la población indígena, ha sido sesgado según el CONEVAL (2012) debido a que “la capacidad instalada del sector aún tiene limitaciones con respecto de la población que debe atender. Una proporción importante de las localidades menores a 2,500 habitantes carece de algún establecimiento médico”. Por lo que, aún quedan huecos pendientes para la población, sobre todo para aquellos que son siempre los más olvidados; por tanto, los ingresos y la ubicación geográfica no deben ser un determinante de acceso a más y mejores servicios de salud, dentro de este incipiente universalismo ya que dejaría a una parte de la población segregada en donde la pobreza está presente.

La disminución del gasto de bolsillo de los hogares ha sido exigua a raíz de la implementación del Seguro Popular, es cada vez más común recurrir a farmacias, consultorios o clínicas particulares en algún momento de la vida o se haya optado con recurrir al gasto de bolsillo para surtir una receta médica. El uso de servicios de instituciones privadas de salud es porque ofrecen cercanía, bajo costo y por los predicamentos que enfrentan las personas en instituciones públicas de salud, que por lo general, son: la calidad, el tiempo de espera, falta de personal médico y de medicamentos; estos elementos generan que la población acuda a servicios de salud privados, que ponen en evidencia la percepción de los individuos sobre el sistema de salud público, provocando que el sistema de salud no garantice el uso del servicio y la protección del ingreso de las personas. Los mexicanos invierten alrededor de 1647 pesos en medicamentos según PricewaterhouseCoopers (PwC).

Lo anterior demuestra que a pesar de la ampliación de la cobertura, aún siguen existiendo brechas para el acceso a una sistema sanitario de alta calidad, por lo que, el “universalismo básico” en salud no se refleja en la calidad y tiende a fortalecer de manera implícita un “nosotros y los demás” entre aquellos asegurados por el Seguro Popular/instituciones ligadas al trabajo/aquellos que pueden acceder a servicios de alta calidad, lo que redunda en que el acceso a la salud como derecho social sea de manera desigual y segmentada, asimismo no hay un compromiso del Estado con la progresividad del gasto ya que se encuentra entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con menor gasto destinado al rubro de la salud, además el 45% de todos los gastos de salud es pagado por los pacientes.

Programas como el Seguro Popular, que han tenido un efecto positivo en aumentar la cobertura aspecto que ha beneficiado a los más pobres, pero su labor se ve debilitado al estar inserto en un sistema de salud segmentado, de baja calidad, entre otros; por lo que en las condiciones actuales no se pude plantear un enfoque de derechos en el sistema de salud debido a que el aumento de la cantidad no estaría en concordancia con el aumento de la calidad, es decir, si las condiciones de desigualdad en la atención, la estratificación de los servicios, la poca calidad de las clínicas y su rudimentaria infraestructura, contribuiría a crear un universalismo estratificado, o sea, acceso al derecho a la salud, pero no el ejercicio pleno de ese derecho consagrado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo cuarto.

 

 


Imagen de: https://veracruz.quadratin.com.mx/Cambia-IMSS-mecanismo-de-atencion-a-usuarios-no-mas-horas-de-espera/

 

 

 

 

 

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