Cuando descubres que lo tuyo no es tu carrera

Por María Fosado

 

“Sabes que has encontrado un camino cuando te has dado cuenta de lo que has perdido.”

¿Cuántas veces no has dicho “odio esta materia”? O tal vez has pensado en que te has equivocado de carrera y que quisieras abandonar el barco aún cuando ya has navegado varios años.

Todos los días nos enfrentamos a la toma de decisiones, y una de las más importantes en tu vida será el elegir una carrera. No todos los jóvenes tienen la oportunidad de poder “enderezar” su camino y elegir nuevamente con la cabeza en frío lo que debieron haber decidido desde el principio.

Por otra parte, están los que deciden probar suerte trabajando o tomándose un “año sabático” antes de entrar a la universidad. De hecho dicen que es una de las mejores decisiones que podrías tomar si aún no te sientes seguro de lo que quieres hacer de tu vida. Pero la mayoría de las veces no es así. O decides estudiar algo o te quedas viendo pasar frente a tus ojos el triunfo de otros.

Definitivamente el tener que elegir una carrera es una de las cosas que pueden cambiar tu vida, tanto para bien como para mal. Claro que puede revertirse, pero el problema está en que no todos pueden hacerlo. No hay nada de malo que te des cuenta en los primeros semestres de la carrera que lo que estudias no es lo tuyo. Somos humanos y tenemos el derecho a equivocarnos. Y si tienes la oportunidad de cambiar de carrera durante ese tiempo, hazlo.

Pero ¿qué sucede si te das cuenta en los últimos años de la carrera? Ya cuando invertiste gran parte de tu tiempo y tu vida a algo que sabes que no es lo tuyo.

Creo que la carrera ideal para cada uno de nosotros es aquella que te apasiona, que hace que tus horas de sueño perdido valgan la pena al haberlas invertido en ese proyecto. Pero, cuando no encuentras la motivación para esforzarte un poco más, es difícil que tu trabajo de mejores resultados. Llega un punto en tu carrera universitaria en la que te cuestionas si lo que estás estudiando te motiva, te gusta, te llena, y sobre todo, si has tomado la decisión correcta. Pero sólo tú lo sabes.

¿Qué hacer cuando te das cuenta que no es así y sólo te faltan tres semestres para terminar?

Simplemente eso, terminar lo que empezaste. Empieza lo que has comenzado porque, ahora no lo entiendes, pero por algo estás ahí, en ese lugar, en esa carrera, en ese momento.

Dicen que la vida no nos da repuestas a eso que tantas veces nos hemos cuestionado sino que hasta que estamos preparados para saberlas. Y creo que es completamente cierto. No esperes encontrar una respuesta ahora. Tal vez no la encuentres hasta haber terminado lo empezado. Sigue el camino que has marcado. No te detengas. Piensa que cada vez estás más cerca de terminar. Y no lo veas como el infierno. No lo es. Simplemente no has encontrado esa motivación que otros si tienen.

Te contaré algo, en clase tenía una compañera que realmente era apasionada por la carrera, le gustaba ir a la universidad. Y no, su vida no era perfecta. Simplemente se dio cuenta de que había tomado la decisión correcta sobre aquello a lo que quería dedicarse en la vida.

Yo, en cambio, me encontraba en la situación en la que interiormente deseaba ser como ella. No por quien era, sino porque quería tener un poco de la pasión que ella sí demostraba. Parecía que no le costaba esforzarse mucho en la carrera; y claro, era el promedio más alto de mi generación.

¿Te imaginas sentir pasión por la escuela? Dichosos los que se encuentran en esa situación. Y tú no necesitas culparte por pensar que haces mal las cosas. Simplemente no todos somos iguales, no todos tenemos las mismas oportunidades.

Si después de estudiar lo que estudias, descubres que lo tuyo no era tu carrera, persigue lo que te interesa, lo que verdaderamente te apasiona y a lo que deseas dedicarte el resto de tu vida. Eres una persona afortunada de conocer tus pasiones, ahora ve tras ellas. Termina eso que no te gusta. Por alguna razón lo has comenzado. No desistas. Sé fuerte y continúa en el camino. Ya queda poco. Tú puedes hacerlo. Y si esto no te motiva, comienza a buscar aquello que verdaderamente lo hace.

Muchas veces el problema radica en tus decisiones, mas no en tus circunstancias. De nada sirve quejarte de algo que tal vez sabes que a estas alturas no es posible cambiarlo (por ahora). Porque nada es imposible. Porque querer es poder. Te has equivocado  y no significa que haya algo malo en ti. Siéntete orgulloso de haber encontrado el camino hacia tu verdadero destino. Lucha por todo aquello que persigues, por aquello que sabes que vas a alcanzar.

“Todo tiene su tiempo y ese tiempo tiene su función”.

La peor de las decisiones es aquella en la que decides abandonar lo que comenzaste cuando ya llevas un largo camino recorrido.


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