Cuando caes de tu nube

Por Infiltrado

Sabes que todo va casi perfecto, te sientes invencible cual súper héroe.

La vida te sonríe a veces y en otras tantas las cosas marchan bien, sin complicaciones.

Digo que todo es “casi” perfecto porque sólo estás deseando con ansias y contando el tiempo para que eso que habías esperado suceda para poder decir finalmente que todo es perfecto.

La verdad es que entre tanto, la mayoría de las ocasiones se nos sube el ego, creemos que merecemos más de lo que damos sin importar que a veces nuestras acciones no sean justas. Es decir, cuando nos llegamos a sentir con mucho poder y ego, creemos que podemos estar a un nivel superior a los demás.

Bien dicen que si queremos conocer a alguien, sólo hay que observar cómo trata a sus inferiores.

Siempre estamos en la espera de que ese “algo” que nos falta, suceda para que entonces podamos decir que nuestra vida es tal y como la queríamos.

En tal espera nos llega la desesperación y la impaciencia, o por lo menos así somos algunos que queremos todo rápido.

Pero de repente cuando crees que todas las señales indican “sí”, viene la vida, el destino o como quieras llamarlo y cambian tus planes.

Es increíble cómo es que la vida añade un mínimo detalle a las circunstancias y todo cambia.

Te das cuenta que el “sí” que pensabas tener asegurado, se convirtió en un “no” que puede interpretarse como aquello que no salió como esperabas, que algunas veces el “no” puede ser un “espera, todavía no es tiempo de que suceda”.

La vida es muy sabia, aunque a veces no entendemos por qué pasan las cosas de una cierta manera y no como nosotros queríamos.

Tal vez tú hayas hecho las cosas bien, pero si el universo  o cualquier cosa en la que creas, no quería que sucediera, algo iba a cambiar tus planes.

Estoy segura que cuando la vida nos cambia de esa manera, no es porque algo que queríamos no lo mereciéramos, sino que a veces no es para nosotros o es que aún no es nuestro momento.

Cuando nuestros planes “se arruinan”, sentimos impotencia, frustración, enojo, buscamos siempre el por qué y no el para qué.

Muchas veces no entendemos por qué sucedieron de esa manera las cosas y está bien que nos cueste cierto tiempo entenderlo, somos humanos y tenemos sentimientos; ya después nos adaptaremos.

En lo personal, a mí me toma cierto tiempo aceptar las consecuencias de aquello que no resultó cómo yo hubiera deseado, como yo había planeado desde hace unos años y luego aprendo a asimilarlo cuando recuerdo las leyes espirituales de la vida.

Una de ellas dice que lo que sucede es la única cosa que podía  haber sucedido.

Esto quiere decir que absolutamente nada de lo que nos sucede en la vida pudo haber sido de una forma distinta. Es por ello que no existe “el hubiera”. Lo hecho, hecho está. Es lo único que pudo haber pasado y tuvo que ser así para que aprendiéramos la lección que la vida nos quería enseñar para seguir adelante.

Todas las circunstancias que suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestro ego se resista a aceptarlo.

A muchos les vendrá a la memoria situaciones en su vida que desearían no haber vivido nunca, pero no podemos regresar el tiempo, lo único que tenemos es el presente.

Cuando me sucede algo que no me gusta, que me frustra y hace que las cosas no salgan tal y como quería, me recuerdo que todo sucede por alguna razón, nada es casualidad.

Existe una gran diferencia entre ser conformistas y aceptar las situaciones de la vida. Un conformista siempre se lamentará, victimizará e intentará culpar al resto del mundo antes de analizar en qué ha fallado. En cambio, cuando aceptas tu situación, te das el tiempo para reflexionar y después actúas racionalmente.

Vivo con la idea de que “lo que es para ti, nadie te lo quita”, ahí seguirá esperándote. Pero recuerda que no será por siempre. Cuando es el momento de actuar, no hay que pensarlo dos veces, simplemente ir tras ello que merecemos.

En cambio, cuando algo que querías no es para ti, siempre debes estar atento a las señales de la vida. Porque si no tienes tu sentidos abiertos al presente, puedes pasarla muy mal.

En mi experiencia, puedo decir que cuando dejas fluir las cosas, cuando dejas de enfocarte en aquello que te preocupa y hace el esfuerzo (porque yo sé que no es fácil hacerlo al principio), de vivir en modo presente, en hacer lo que te corresponde en el ahora, en lo que sí tienes y agradecer por lo que sí te está sucediendo en estos momentos; es cuando las respuestas y las señales llegan en el momento que menos imaginas.


Imagen: https://pixabay.com

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