Criticando a: La Política; los políticos y la sociedad que la destruyen.

Por Noé Gabriel Portes Gil Bermeo

Todo lo dicho en este artículo no debe ser tomado como la verdad absoluta, ni pretende serlo ni que se haga. Además de que no trata de cambiar la ideología, perspectiva o intereses de ninguna persona que lea el siguiente texto. El autor se hace responsable de las ideas, críticas y opiniones que se lleguen a expresar en este artículo. Esto es sólo una crítica-opinión por parte del autor y sólo debe tomarse como tal. Dicho esto, el lector será libre de continuar con la lectura o dejarla, si en caso de querer continuar será libre también de poder dejar su comentario en la parte de abajo. Así mismo, el autor es libre de leerlos o no… si le interesa.

Hablar de política hoy en día en mi país (México) es un asunto algo problemático, ya que las personas con las que trato y tengo agregadas a mis redes sociales (personas que se dedican a la política; la mayoría) siempre dan su “opinión” sobre alguno de estos temas, y resulta que siempre ellos deben tener la razón, cosa que no es algo malo, podemos citar a Schopenhauer con las críticas que él mismo hacía al ser humano y su deseo o instinto de querer tener siempre la razón sin importar los medios que deba usar para lograrlo.

“Por tanto, la verdad objetiva de una proposición y su validez en la aprobación de los que discuten y sus oyentes son dos cosas distintas. ¿A qué se debe esto? A la natural maldad del género humano. Si no existiera esta, si fuéramos por naturaleza honrados, en todo debate no tendríamos otra finalidad que la de poner de manifiesto la verdad…” (Schopenhauer, El Arte de Tener Razón- Expuesto en 38 Estratagemas. 2002).

Existen muchos otros grandes autores y pensadores que se han dedicado a criticar esta característica “innata” del ser humano: su egocentrismo y narcisismo constante. Aquí es cuando ya entramos en materia.

Esta mayoría de personas que conozco y hablan de política son los que creen tener toda la razón en sus “críticas constructivas” u “opiniones”. Y me refiero a estos conceptos “entre comillas” por lo mismo que ellos saben que no lo dicen de tal manera (de decir una opinión), sino para “hacer consciencia” de lo que se vive (en otras palabras: imponer su opinión). Aquí importa demasiado que la “consciencia” (opinión) o realidad que vive un individuo de partido de izquierda se parezca o sea la misma que uno de derecha, porque, en caso contrario, existiría lo que conocemos (y recientemente hemos visto) un debate político (o como me gusta referirme a ello: porfía), ya que todos percibimos la realidad de la misma manera, y no es posible que “uno esté tan ciego que no vea su propia realidad”. ¿No?

Lo cierto es que detesto a las personas que van publicando en Facebook: “¡Vaya debate! Se habló mucho y se hace nada”; “Parecen perros luchando por un hueso. ¡Debatan de manera respetuosa y lleguen a algo concreto!”; “¿Esa es la clase de políticos que hay en México? Por eso se está como se está”. Y las personas que intentan responderles de una manera más objetiva, pero fallan de una manera chocante: “X candidato llevó el debate de una manera eficaz, mientras que Y candidato se basó más en las acciones del otro en donde fallaba o no alcanzó los objetivos deseados. Z candidato debió haber dado más propuestas en vez de…”, y así. Lo peor de todo es que después llega el “simple” a decir: “Amigo, buena crítica, te la voy a robar para publicarla en mi muro”. Nefasto.

Pero claro, todo el mundo es libre de dar su opinión, yo no voy en contra de eso, pero el mismo lector no me dejará mentir que cuando uno lee en algún sitio algo realmente insensato (quizás este mismo texto), no puede evitar sentir repudio o dejar un comentario donde exprese su opinión, cosa que yo hago y estoy en todo mi derecho. Incluso si llegase a ofender a alguien con este texto, quisiera aclarar que lo hago con el único propósito de expresarme y, a la vez, quizá, causar algo de empatía con el lector y que él mismo pueda compartir este humor que no pretende dañar a nadie.

Continuando, pasemos ahora con los políticos. Los tan venerados políticos (o los que se dedican a la política, quienes se creen estrategas en una guerra).

Muy cierto es que la mayoría de quien se quiere dedicar a la política quiere hacer algún bien a la comunidad, eso me ha quedado claro. Siendo sincero, creo que la mayoría de los políticos no son tan malos… ¿verdad?

Un político puede tener buenas intenciones e incluso prometer y cumplir, pero ¿qué es lo que necesita un político? Votos, y ¿cómo le hace para conseguirlos? ¿Engañando y dando falsas promesas? Pues sí y no. Me explico. Pongamos un ejemplo: Estás muy alegre viviendo en tu vecindario con tus vecinos, de pronto llega la noche y te das cuenta que a uno de tus vecinos le robaron. Necesitan seguridad. Llega una persona y les dice “yo les ayudaré”, y los ayuda, y en modo de agradecimiento él sólo les pide que le brinden su “apoyo”. Esto ocurre cada vez que se presenta algún problema en tu vecindario, y esa persona que los ayudó comienza a ser más y más conocido por la vecindad hasta extenderse al pueblo entero. De pronto, ya todos necesitan de sus servicios, y en el vecindario B tienen problemas de salud, mientras que en tu vecindario la inseguridad acrecentó, y como la persona que ayuda necesita el apoyo de todos, pero no puede resolver todos los problemas, entra en una crisis y comienza a prometer sin cumplirle a otros, y esto se vuelve una cadena mientras más se hace conocido. ¿Te suena de algo este caso? Esto aplica de igual forma a aquellos estudiosos intelectuales estrategas guerreros bien dotados con una capacidad de análisis superior a todo erudito o pensador filosófico sabio, o, como mejor se les conoce Consultores (¡Vaya currículum!).

Para concluir, ni los políticos ni la sociedad se apoyan entre sí, y aún así ambas partes esperan ese “apoyo”. Podría concluir a través de esta premisa que la sociedad y los políticos son quienes destruyen la esencia de la política, pero creo que caería en una falacia ad hominem (o incluso en una peor), pero como eso me importa poco, diré lo siguiente: “La vanidad innata, especialmente susceptible en lo tocante a las capacidades intelectuales, cae en la fantasía de ser el individuo quien tiene la razón, y no ha sido más que el ser humano quien ha destruido la política por ser tan incongruente en varios aspectos. Además de que ni siquiera él mismo comprende lo que requiere”. Bueno, tal vez no sea del todo mía la frase, pero al menos la modifiqué un poco. Al menos las dos primeras líneas las dijo el mismo Schopenhauer.

Aquí dejo un estudio que se realizó acerca de cuánto creen saber las personas sobre política. Lo curioso es que la mayoría que decía saber más de política era la que menos conocía del tema o los temas. Espero y así se comprenda mejor mi disgusto por aquellas personas que creen saberlo todo y tener la razón en todo en cuanto a política. Aunque viéndolo bien, tal vez y me esté convirtiendo en uno de ellos *suena música de suspenso*.


Fuentes de referencia: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/pops.12490


Imagen: http://tvhvideo.com/video2/WK_ln33e_zI/MEMES-SEGUNDO-DEBATE-PRESIDENCIAL-M%C3%89XICO-2018-VOY-A-CUIDAR-MI-CARTERA-AMLO-VS-ANAYA-MOMAZOS

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