Constitución Política de la Ciudad de México, oportunidad para garantizar el internet libre como derecho humano

Por Ángel Arce

La comunicación como movimiento político y social:

Actualmente, el rápido avance tecnológico ha significado una vez más la transformación de las dinámicas sociales globales, entre ella  la de la comunicación, incluso desde las estructuras mismas del lenguaje y sus sistemas de signos, pues en nuestra contemporaneidad, se ha constituido un idioma universal digital a partir de la utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) que crecen día con día superando las barreras naturales de la comunicación personal. Diversificada en diferentes tipos de plataformas digitales, la comunicación en la web influencia la vida pública de las sociedades alrededor del orbe, el modo en que los ciudadanos se integran y participan políticamente a partir de causas y exigencias creando un profundo sentido de pertenecía en el grupo o comunidad, hace más sencillo determinar el objetivo comunicacional y el discurso con que éste será expuesto ante la opinión pública y los tomadores de decisiones, pues desde las diferentes plataformas digitales, hoy en día es más efectivo impactar mediáticamente a otros sectores de la sociedad, a los medios de comunicación y a actores políticos inmiscuidos en los temas que las causas ciudadanas abordan, por lo que la finalidad de transformación del entorno utilizado en el activismo digital es ya un caso de estudio sociológico que actualmente ha tomado relevancia por el nivel de incidencia e influencia que ha demostrado durante la última década en movimientos sociales emblemáticos en diversas partes del mundo; así como la propaganda en su momento logro diversificar y expandir líneas de pensamiento y acción, hoy en día las redes sociales o Social Media, contagian a mujeres y hombres para tomar acción como protagonistas de cambios sustanciales en temas de lo público, motivados por la necesidad de incidir en los temas que afectan directamente su bienestar sin limitaciones discursivas de interlocución, fronteras e incluso naciones, otorgando un sentimiento de autonomía política y poder difícilmente deleznable.

La “Aldea Global Digital o la Sociedad Red”, está cambiando radicalmente la vida política como lo hizo el movimiento obrero europeo en su momento, ejemplo de ello, son los casos emblemáticos citados constantemente en este tema como muestra del poder del “nuevo” medio de comunicación ciudadano, el 15- M en España que a la postre se transformó en el Mover ficha: convertir la indignación en cambio político (presentado en la plataforma digital Público que sirvió como cimiento del partido Podemos que actualmente juega un papel protagonista en el panorama electoral, social y político de la Península Ibérica, a su vez, parte del movimiento global denominado #UnitedForGloblalChange que se manifestó por un cambio profundo del establishment económico y político en Europa y E.U.A principalmente a su vez ramificado en otro gran movimiento como Occupy Wall Street  en los Estados Unidos de América y YoSoy132 en México considerados influenciados por este movimiento global del año 2011) sentó las bases para que junto a la Primavera Árabe (movimiento civil en diversos países de esta región que terminó con el derrocamiento de regímenes como el de  Muamar Gadafi) determinaran una nueva era en la forma en cómo las sociedades alrededor del mundo se organizan a través de las TIC para modificar el panorama social y con ello, el panorama político en su beneficio. Tal y como lo menciona Moisés Naím en su texto El fin del poder, el poder está cambiando de manos y éste está regresando a los ciudadanos que actualmente, y ante el descontento social generalizado en contra de las clases políticas mundiales, ha fortalecido a la E–Democracy (término acuñado a la participación plural e incluyente desde las plataformas digitales de diversos sectores ciudadanos entorno a la toma de acciones y decisiones políticas) dotándola de capacidad para establecerse como un eje de transformación política sólida y definitoria sin duda, de muchas de las dinámicas y sucesos sociales con los que el siglo XXI será narrado en el futuro.

El acceso a internet como derecho dumano: Libertad de expresión y acceso al conocimiento

“La web ha dado la posibilidad a miles de personas en todo el mundo de comunicar sus ideas y provocar cambios en sus sociedades, no sólo permite a los individuos ejercer su derecho de opinión y expresión, sino que también promueve el progreso de la sociedad en su conjunto.”Frank La Rue, Alto Comisionado de las Naciones Unidas

A partir de los grandes movimientos sociales gestados en gran parte en las plataformas digitales de comunicación inmersas en internet, en junio de 2011, la Organización de las Naciones Unidas, (ONU) declaró el acceso a la Web como uno de los derechos humanos, abriendo un parte aguas en la concepción de esta tecnología como un bien de la humanidad, trascendente para el desarrollo de una sociedad más justa, democrática y  consciente, pues la fundamentación de esta declaratoria se conformó a partir de las garantías que internet otorga a otro derecho humano esencial: la libertad de expresión. La exposición constante al conocimiento, la información y a las opiniones de otros miembros de la sociedad y ciudadanía, hacen de las personas, un actor más que se activa como motor de cambio y progreso en la búsqueda del bienestar colectivo, lo que lo convierte en una ciudadana o ciudadano consciente de su realidad y preocupado por los temas públicos que le conciernen para generar un cambio significativo que repercuta en la calidad de vida de este y su comunidad. La cultura y las bellas artes, los textos científicos y literarios, los documentos e investigaciones de contenido noticioso, entre muchos otros insumos de conocimiento disponibles en la Red, se han transformado en las herramientas de participación política y democrática de la “Sociedad Red”, herramientas que hoy, son garantizadas como parte de los derechos digitales a los que todas las personas, deberán desde temprana edad, tener acceso por medio de computadoras y otros dispositivos móviles como tabletas y teléfonos inteligentes.

El libre acceso a internet como política pública.

CDMX de internet libre, de inclusión digital y de goce pleno de derechos digitales.

En México, a pesar de existir en la Constitución Política el derecho de acceso a las nuevas tecnologías de la información y comunicación, los proyectos público–privados a lo largo del país para dotar de internet el espacio público en beneficio de las ciudadanas y ciudadanos, han fallado en cubrir las principales características del internet libre, como lo es el acceso sin restricción a contenidos diversos aunado a la baja calidad de la velocidad y la señal, por lo que sin duda, y nuevamente a partir de intereses particulares, el WI–FI gratuito no se ha materializado en una política pública prioritaria para ningún gobierno a lo largo y ancho del territorio nacional. Sin embargo, el gobierno de la Ciudad de México (de corte progresista hasta la anterior administración), a lo largo de 19 años se ha caracterizado por implementar acciones y políticas públicas que privilegian como eje fundamental, el goce pleno de los derechos humanos y libertades civiles, éstas, en beneficio de los ciudadanos sin distinción alguna. El perfil progresista de estas acciones han hecho realidad que, temas “tabú” como lo son el aborto libre y seguroel matrimonio igualitario, el desarrollo de un sistema de transporte sustentable como el programa ECOBICI, la posible regulación de la cannabis o la construcción de un transporte de vanguardia como el Metrobús, (además de la implementación de los programas que benefician a los sectores de mayor vulnerabilidad en rubros como la salud, la educación y el empleo), sean resultado de la perspectiva de avanzada que perfiles emblemáticos del progresismo y la izquierda mexicana como Cuauhtémoc Cárdenas o Marcelo Ebrard, han impregnado en la capital del país a través de sus gobiernos. Actualmente con la materialización de la reforma de la CDMX, (que entre muchas otras ventajas, establece la creación de una constitución política propia), se traduce en una oportunidad única para ser el punto de partida en el diseño de una legislación digital que se incluya en la primera carta magna de la ciudad, garantizando el libre acceso a internet, así como su neutralidad, gratuidad y calidad en beneficio de la ciudadanía. Este diseño sin duda, deberá hacerse en conjunto con especialistas, la sociedad civil organizada y los diferentes actores implicados en el tema, ya que, la inclusión en la hechura de la legislación de aquellos que son parte representativa de la sociedad capitalina, garantizará que esta nueva constitución sea garante de una correcta y concreta  aplicación de una política pública que otorgue su lugar a este derecho humano del siglo XXI como una plataforma de información, libre expresión, contacto con la cultura, el arte y el conocimiento en igualdad y privilegiando ante todo, la protección de los datos personales de los capitalinos, hoy eje fundamental de la agenda programática que las fuerzas progresistas deben asumir de cara a esta cita con la historia de la capital del país.

Hoy el congreso constituyente de la CDMX, cuenta con la oportunidad de poder consagrar en la primera constitución de la capital, un derecho que dotará de voz los ciudadanos que son aquellos a los que se busca beneficiar directamente con una carta magna progresista, de vanguardia y avanzada, digna de una sociedad miembro de la “Aldea Global Digital”. La Ciudad de México puede convertirse en el punto de partida para que nuestro país, sea el próximo en el mundo que en su legislación, garantice el derecho inequívoco a la libre expresión y participación democrática digital, una sociedad “conectada” en donde la E-Democracy sume al fortalecimiento de la pluralidad democrática de una de las ciudades más grandes del orbe.


Imagen: http://es.paperblog.com/google-actua-y-la-libertad-para-publicar-en-internet-3130569/

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