Complejos

Por Driveth Razo

A lo largo de nuestra infancia nos vamos topando con situaciones, que puede que en su momento no les hayamos prestado la más mínima atención, pero que nos han marcado sin duda alguna. Dichas experiencias pueden marcarnos para bien o para mal y a pesar de ello, hacen que adquiramos sentimientos inconscientes que hasta el día de hoy traemos con nosotros. La Real Academia Española define el complejo como el conjunto de ideas, emociones y tendencias generalmente reprimidas y asociadas a experiencias del sujeto, que perturban su comportamiento. Dicho término fue aplicado por primera vez en la psicología por Carl G. Jung y hace referencia a aquellos sentimientos mencionados con anterioridad.

Los complejos surgen a raíz de que comenzamos a compararnos con otras personas o modelos impuestos por la sociedad. Dicha comparación hace que empecemos a desarrollar pensamientos irracionales que llevan a la inseguridad, a no creernos capaces de lograr lo que queramos, y sobre todo crean un ambiente idóneo para limitarnos (Sanitas, s.f.). Nos empezamos a limitar en cuanto a las relaciones que tenemos con nuestros amigos y familiares, también en cuanto al trabajo o en situaciones académicas. Creemos que no somos lo suficientemente valiosos para tener una relación con otros, o al contrario, que las otras personas no son lo suficientemente valiosas para que nosotros seamos sus amigos o pareja. También empezamos a dudar de nuestras capacidades y empezamos a descuidar nuestros trabajos e incluso puede ser al revés, empezamos a trabajar demasiado porque creemos que nunca hacemos lo suficiente.

Los complejos suelen aparecer durante la infancia, y la familia, así como la escuela, son los principales inductores (Sanitas, s.f.). La etapa de la infancia es el periodo más frágil del ser humano, pues es cuando el cerebro parece una esponja y absorbe todo lo que hay a su alrededor. Los niños, al no sentirse lo suficientemente queridos, apoyados y valorados, empiezan a desarrollar dichas inseguridades, las cuales si no se atacan, pueden perdurar hasta su adultez. Sin embargo, esto no significa que los complejos solamente surgen durante la niñez. Los jóvenes e incluso los adultos se sienten cada vez más presionados por encajar en una sociedad, dicha presión es la que hace que resurjan o surjan nuevos complejos. Pues al querer ser aceptados por los demás, empezamos a criticar hasta el más mínimo detalle en cuanto a nuestra apariencia física e incluso en nuestra manera de pensar o actuar.

En diversas ocasiones, muchas de las personas no han logrado superar los complejos de la infancia debido principalmente a que no fueron capaces de analizar el origen de su inseguridad o ansiedad ante un hecho concreto (Sanitas, s.f.). Debido a lo anterior es que, lo que comenzó como una pequeña inseguridad, se fue desarrollando hasta convertirse en un impedimento para desarrollar nuestro máximo potencial. Nos enfrascamos mucho en ser la monedita de oro de todo mundo que empezamos a descuidar lo más importante que es nuestro ser individual.

Lo primordial es empezar por valorarnos a nosotros mismos por lo que somos y no por lo que queremos ser o imitar ni mucho menos por lo que otros digan que debemos ser. Tenemos que dejar de voltear a los demás y esperar su aprobación; pues al final del día la aprobación que más necesitamos conseguir es la nuestra, debido a que ésta está basada en nuestros valores y principios, por lo tanto nunca haremos algo que está en contra de lo que creemos. También tenemos que aprender a querernos con todos los defectos y virtudes que tengamos, recordar que no hay perfección absoluta. Hay que reconocer que tenemos límites, es cierto, sin embargo esto no es motivo para no tratar de superarlos.

Pero sobre todo, hay que ser positivos. Aunque suene muy cliché ten por seguro que una mente positiva hará maravillas. Hay que empezar a buscar todo lo positivo que hay en nosotros y mejorar aquello que sintamos que hay que ser mejorado porque nosotros lo sintamos y no porque otros nos lo digan. Dejar de ser negativos puede ser difícil, pues muchas veces estamos acostumbrados a solo ver lo negativo que hay en nosotros; sin embargo, hay que tratar de verle el lado positivo a aquello que en un principio parezca estar lleno de negativismo. Ten por seguro que con un poco de práctica lo lograrás.

No me queda más que decir que el mundo de los complejos es como un laberinto tan “complejo” que es difícil encontrar la salida. Sin embargo, todo laberinto al final tiene una puerta por la cual se puede salir. Encontrar dicha salida dependerá exclusivamente del empeño que nosotros le pongamos a nuestra mejora. Nos podemos seguir dejando arrastrar por ese miedo, por esa inseguridad, o también podemos luchar con todas nuestras fuerzas y salir adelante. Por último, te doy una pista para encontrar esa puerta: recuerda, todo es cuestión de la interpretación y percepción que hacemos de la realidad que nos rodea, por lo tanto, nosotros podemos cambiar dicha interpretación y podemos moldear ese laberinto como queramos.

¿Estás listo para el reto?


Fuentes de referencia:

Sanitas. (s.f.). Cómo superar los complejos. Recuperado de https://www.sanitas.es/sanitas/seguros/es/particulares/biblioteca-de-salud/psicologia/superar-complejos.html


Imagen: https://lamenteesmaravillosa.com/que-son-los-complejos/

 

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.