(como) tu

Por Guillermo Alvarado

Iba con mi perro, en realidad es mi perra, es de raza pequeña, así que podría decirse que apenas y notaba su presencia en el auto, por supuesto llevaba las ventanas cerradas para que no saltase fuera del vehículo y tampoco sentía la necesidad de prender el clima, el día era fresco, como de principios de noviembre. 

Mencioné que conducía un auto, la verdad es que ni siquiera tengo un auto, tampoco tengo una perra chihuahua, al parecer poseo varias cosas en el mundo de los sueños, poseo mucho más en el mundo de los sueños que en el real. 

Conduciendo por una calle, me percaté de unas sombras dibujadas en el camino, eran demasiado grandes para que lo que las proyectaba estuviera estar volando tan bajo, además no emitían sonido alguno, tratando de girar mi cabeza y orientar mi vista y manejar a velocidad media, distinguí los objetos que generaban esas sombras en la calle, eran aparatos similares a un dron normal, si esa conjetura no encaja con el objeto denominado como dron, trataré de describirlo, se trataba de una construcción rectangular, del tamaño de un refrigerador grande acostado, y que en su periferia denostaban 4 hélices, sostenidas por sus debidos postes, las hélices giraban de tal manera que parecían a momentos invisibles, haciendo risorio el hecho de ver un refrigerador volando, era 3 de esos drones lo que veía detenerse en lo alto de los edificios, divisaba solo tres pero tenía la vaga sospecha de que había mas, solo que no podía señalarlos en ese momento, tomé mi celular y comencé a grabar sus movimientos.

Llegué a mi destino, no sabía a donde me dirigía, pero en los sueños uno llega siempre a donde tiene que estar, quizás en eso se parecen a la vida real. En el lugar estaban mi pareja, su familia y nadie mas, el sitio era un local comercial en proceso de remodelación, olía a pintura fresca y se sentía la humedad  que emiten las paredes recién pintadas.

Platicaba con mi pareja, pero noté algo hasta entonces olvidado, mi perra hecha un ovillo no se había separado de mi, la tendí hacia los brazos de mi pareja, pero mi perra dio un vuelco de terror y se acurrucó en un rincón, algo en verdad extraño, aun para una perra que nunca había sido mía salvo en este sueño, era consciente de su temor, sabía que por orden natural de los seres vivos que mi perra estaba aterrada, sin mucho mas esfuerzo lo entendí todo. Mi pesadilla recurrente: invasión. 

Tomé a mi perra, me fui de un momento a otro, mi pareja y su familia no intentaron detenerme, para ella mi actuar tan errático y repentino era de lo mas habitual, dado que eso y ellos que pretendían ser mi pareja y sus familiares, no lo eran en realidad, tan pronto abandoné el lugar, mi perra dejó de temblar, sabía que allá en el local mi pareja y su familia, continuarían imitando la vida cotidiana, lo mejor que pudieran sin levantar muchas sospechas, sabía que a pesar de irme abruptamente sin decir palabra, ellos seguirían allí como si nada si decidiera regresar en ese momento, hablaríamos de trivialidades sin que me reprocharan nada, vida artificial o suplantadores.

Manejaba mi carro (aun sin saber manejar) andando por las calles, con mi perra (sin ser mía en realidad) aun asustada pero menos al sentirse segura conmigo viendo mas y mas drones refrigeradores posarse en los edificios, vi algunas personas desconcertadas, después vi algunas personas corriendo detrás de sus dobles idénticos, quizás algunos casos aislados, todo puede fallar en una invasión a escala global. 

Nada en las noticias de la radio ni en el celular, seguía manejando con mi perra chihuahua acurrucada en mi entrepierna, la mitad de los carros estaban detenidos aun cuando había gente dentro de ellos, todos con una sonrisa ligera, amena, pero que se tornaba distante y fría al no cambiar, todos sonreían sin decir mas nada, ni gesticular ni moverse, como maniquíes, como maniquíes esperando una orden. 

Todo había terminado, pocos faltábamos de ser remplazados, seguía en mi auto, dando vueltas, cada vez menos autos estaban en movimiento, es posible que no me reemplazaran debido a que había salido a vacunar a mi perra, sin avisar a nadie, me había atrasado en sus vacunas por gastarme el dinero en algo mas, apenas había conseguido dinero y tuve que mentirle a mi pareja, salí temprano del trabajo pasé al veterinario sin decir nada a nadie. Posiblemente existen casos similares en todo el mundo y somos los que aun estamos en movimiento, sin tener esa sonrisa falsa, sin tener a un suplantador simulando nuestra propia vida. 

De tanto miedo que tengo he olvidado que esto es un sueño, veo por última vez a mi perra acurrucada en mi, no hay autos moviéndose ya, solo una calle vacía sin gente de verdad. Acelero a fondo. Me estrellaré en aquel puesto de periódicos y con suerte moriré o despertare.

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