¿Cómo será el mundo en 2050?

Por Brandon Ramírez

En los últimos días recordaba algunas de las clases de prospectiva política que cursé en la universidad, en las que el profesor nos explicaba la diferencia entre macro y micro tendencias. Como parte de ello, nos recomendó la página web What’s next. Stay ahead of the future¹, dedicada a la elaboración de revistas y artículos sobre el futuro que se vislumbra en algunas áreas de la vida, como posibles escenarios del fin de la humanidad, sobre los cambios en la alimentación, geopolítica, economía global, medios de comunicación, transportes, medicina y un largo etcétera.

En ese contexto, nos mostró un mapa de macro tendencias² que parte de 2010, gracias a los desarrollos tecnológicos, políticos y económicos que el mundo tiene en marcha, en el que se mostraban, por ejemplo, que para 2050 podrá nacer el primer niño en el espacio, las primeras minas en la luna,  los videojuegos contarán con una experiencia totalmente envolvente (más allá de la realidad virtual que para este año comienza a estar más presente), una moneda electrónica global, la esperanza de vida rondará los 100 años o que Turquía, Irán y México se convertirán en actores centrales de la geopolítica mundial, entre muchísimos ejemplos más.

Revisar ese mapa, que divide los acontecimientos que pueden marcar las distintas tendencias en los próximos años, puede impresionar por las cosas que son posibles a mediano plazo, como el primer clon humano, la posibilidad de elegir los sueños que queremos tener, granjas de órganos humanos, la implantación de chips de identidad y GPS en todos los recién nacidos.

De igual forma me pareció interesante una línea de tiempo sobre la innovación entre 1900-2050³. En la primera parte de la misma, entre 1900-2000, no se dieron muchos avances en comparación a los que se esperan para la primera mitad del Siglo XXI, en el que se consideran que comenzarán a crearse fábricas en el espacio, robots capaces de cuidar niños pequeños, puertas con reconocimiento facial o cirugías realizadas por máquinas robotizadas. Sin embargo, algunas que se sitúan más cercanos a 2050 han ocurrido mucho antes, como las impresoras 3D o las memorias extraíbles de 150GB (hoy día hay tarjetas de memoria para celulares que rebasan 1 terabyte).

Todo ello, planteado como resultado de las tendencias visibles hoy día y suenan realmente interesantes, otra cosa es que lleguemos a ellas en las próximas décadas o siglos. Muchos de los avances tecnológicos han sido “enterrados” o dejados en el papel o prototipos, por su inconveniencia para algunos sectores económicos. Un caso relativamente reciente es el que surgió en España en 2012, cuando una compañía dio a conocer su foco sin fecha de caducidad, que garantizaba una vida útil de 25 años, aunque podría en teoría servir “toda la vida”. Se dijo en ese entonces que el dueño de la empresa recibió amenazas de muerte.

Sin embargo, la inspiración de este invento fue un foco que sobrepasó los 100 años de funcionamiento en el cuartel de bomberos de Livermore, en California. Y aunque no recuerdo la fuente, una profesora de la universidad nos comentó, también, que existen patentes de diseño de focos que podrían durar más de 50 años, pero que no son lanzados al mercado por una obviedad del sistema económico en el que vivimos: nada debe durar más de un par de años, para crear la necesidad de comprarlo de nuevo.

En ese sentido, los intereses económicos de unos cuantos pueden impedir la puesta en marcha de algunos inventos y desarrollos a futuro. Por citar otro ejemplo que me viene a la mente, está el caso de Nikola Tesla, que vio frenado el reconocimiento de sus patentes y el desarrollo de sus inventos, según arguyen muchos, por no beneficiar a algunos grupos poderosos de su época, que en cambio respaldaron Edison. El proyecto de la transmisión inalámbrica de la electricidad (que de haberse respaldado podría haber hecho que la energía eléctrica fuera gratuita, y que nuestras calles se vieran más limpias sin los postes y cableado que las rodean) ha comenzado a desarrollarse en pequeña escala, por ejemplo, en las cargas inalámbricas para los teléfonos y relojes inteligentes, aunque dicho cargador debe ir conectado a la corriente eléctrica.  Es decir, se ajustó dicha tecnología a la lógica cotidiana y económica actual.

No cabe duda de que muchos inventos rompen y trastocan la cotidianidad drásticamente, como lo ha hecho internet, y como probablemente lo hagan las impresoras 3D en unos años. No podemos saber cuáles de los propuestos en los mapas de tendencias se logren en realidad, pero muchos vislumbran un mundo que, en lo personal, espero con ansia vivir para sorprenderme, recordando que en 2016 sonaban como algo muy lejano.


¹ http://nowandnext.com/

² http://nowandnext.com/PDF/trends_and_technology_timeline_2010.pdf

³ http://nowandnext.com/PDF/TimeLineweb_ver2.pdf


 

Imagen: http://cepei.org/el-futuro-que-queremos/

 

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