Como agua y aceite

Por Aarón Rojas

Recientemente en una prestigiada revista académica, se puedo leer lo que para muchos sería imposible, la unión del agua y el aceite fue posible, gracias al ingenio y persistencia del hombre, del científico, que desafía perennemente la ley natural y va en contra de lo dictado. Buscando con ello mostrarse superior a la creación.

Es propio de los humanos quererse ver por encima de todo lo demás que los rodea, incluso por encima de ellos mismos, diferenciando en razas, religiones, sexo o vocación. Nunca dejamos de vernos diferentes entre nosotros mismos y esa ha sido la mayoría de las razones por las que hemos orillado a la humanidad a más de una guerra con resultados por demás destructivos y cerca de lo apocalíptico.

Siempre experimentar con aquello que sabemos puede tener resultados fatídicos es casi una prueba que debe tomarse irremediablemente. Quizá para demostrarnos a nosotros mismos que somos superiores en todo, en caso de que salga bien; o para culpar a otros de nuestra absoluta falta de juicio si las cosas no salen para nada parecidas a lo que pensábamos. Así emprendemos una ardua carrera contra nuestro propio instinto de supervivencia, llegando a contrariar hasta lo más obvio.

En México somos especialistas en buscar y crear imposibilidades. Incluso el maestro y luz del surrealismo, Salvador Dalí, se negaba a residir en este país por pensar que era “más surrealista que sus pinturas”. No ha de sorprendernos en la actualidad la vigencia de dichas palabras al vivir tiempos convulsos y de gran contrariedad.

Hoy en día se ha llegado a una pérdida de valores excesivamente descarada, donde no ha de importar arriesgarlos o perderlos para conseguir aquello que se desea.

Uno de los ejemplos más claros es quizá el del modo en que se ejerce y hace la política en estoy días. Siempre ha habido rivalidades entre bandos opuestos o enemigos declarados, también se han firmado las paces con tal de ver progresar a una Nación, pero todo esto se logró buscando mantener los valores y principios de cada uno lo menos trastornados que se pudieran. Hubo grandes guerras para defender una posición política y amplios debates que encolerizaron a más de uno.

Sin embargo, todo lo que dio forma a lo que hoy conocemos como México, todas las batallas y guerras; los conflictos internos y externos por los que atravesamos y la gran diferencia ideológica que existe entre la izquierda y lo conservador no ha sido impedimento para que las altas esferas del poder, en su mezquindad busquen romper el orden establecido, haciendo alianzas imposibles; argumentando la unidad e ignorando a sus militantes, los partidos políticos se han mezclado de una manera grotesca.

Es claro que, a costa de obtener el poder por el poder, se han dejado de lado los anhelos y motivos de lucha que vieron nacer a todas las instituciones políticas. Es sabido por propios y extraños que, el partido gobernante es capaz de usar todo tipo de artimañas para conservarse la “Silla del Águila”, pero hasta ahora nunca habíamos visto que los demás intentaran arremedar de una forma tan lamentable al partido oficial.  Pues han sido capaces de perdonarse en unos cuantos días los grandes pleitos y ofensas que durante casi 30 años se imputaron los unos a los otros.

Conservadores contra izquierdistas se dieron “hasta con la silla” como decimos en México, todo siempre por defender sus proyectos que hasta ahora habían sido opuestos entre sí.

Lo mismo radicales partidos mesiánicos de izquierda con radicales de derecha; que moderados izquierdistas con sus conservadores. Si uno cree que es imposible unir al agua y el aceite, aquí está la prueba de lo contrario. Porque los mexicanos no saben lo que quieren, o al menos la mayoría no lo sabe.

Muchos argumentan que han hecho a un lado sus diferencias para poner en el centro de su atención al país, sus necesidades y sus habitantes. Pero mi inquietud surge cuando me pongo a pensar en qué harán al momento de llegar al Congreso y que sus militantes o simpatizantes les pidan aprobar o rechazar tal o cual reforma.

De solo sueños y alianzas no viven o sobreviven los partidos, y si hacen enojar a aquellos que les dan de comer pueden correr el riesgo de que les levanten la canasta.

Mas poco ha importado a aquellos que están hambrientos de un cargo, algunos ya han pasado muchas veces por una candidatura presidencial, y han creado una decena de partidos solo para volver a perder y endeudar a la población. Otros han decidido hacer alianzas estériles que aún no terminaban de cuajar cuando ya habían sido desechadas en muchos estados, la mayoría de corte conservador.

Olvidan que México es un país profundamente conservador y que intentar contravenir esto solo ha llevado a caos, destrucción y muerte. Creo entonces que, si se continúa de esta manera los mexicanos solo tendremos dos opciones, votar por un sistema caduco y que ha demostrado ser inútil en todo el mundo o amén de que dicho sistema no se enquiste en el país, votar por continuar con un sistema corrupto pero que ha demostrado ser democrático.


Imagen: https://respuestas.tips/wp-content/uploads/2013/02/agua-y-aceite2.jpg

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