Cíborgs

Por Miguel Téllez

Los avances tecnológicos son impresionantes. Hay que hacer un matiz en la sentencia anterior. Algunas personas creen que un avance tecnológico es tener un nuevo Ipad o la nueva consola de videojuegos, y en efecto, es un avance, pero hay otros que superan al entretenimiento, y de eso quiero hablar.

Hace unos días “El país” publicó una nota haciendo referencia a los “cíborgs” (1). Neil Harbisson es el primer cíborg reconocido legalmente. ¿Ustedes habían escuchado de los cíborgs? Es probable que en películas y era algo que creíamos muy lejano; sin embargo, estas personas son un hecho -aunque habría que preguntarnos si son personas como nosotros-.

Neil Harbisson, en el video citado, dice una frase muy interesante: “No estoy usando ni llevando tecnología, sino que soy tecnología”, además asegura que muy pronto los humanos se convertirán en cíborgs biológicos. Es todavía más interesante cuando nuestro artista en cuestión nos dice que existe el “cíborgismo”, que hay una fundación que ayuda a las personas a volverse cíborgs y que además, estarán defendiendo los derechos de los cíborgs. Estos asuntos los quiero discutir.

Quizás ya habíamos escuchado de implantes tecnológicos, y no sólo del tipo de piernas hechas de cierto material o de alguna otra parte del cuerpo, sino de implantes tecnológico-biológicos como tener un oído extra. Incluso, un tema actual en la filosofía moral es intentar defender -o rechazar- las mejoras biológicas para las personas. Seguramente todos estaríamos de acuerdo en que es correcto -moralmente hablando- que las personas que perdieron alguna parte del cuerpo sean tratadas y además, de ser posible, que se les dé un implante. La cuestión se vuelve complicada cuando nos preguntamos si también es correcto que a un cigoto se le apliquen mejoras, tales como una mayor capacidad para aprender idiomas, correr más rápido, ser hábil en cuestiones matemáticas, lógicas, tener mayor capacidad auditiva, sensitiva, o hasta habilidad para ejecutar un instrumento musical.

Está implícito que la experimentación supera las normas de alguna doctrina comprehensiva -sean posturas políticas, religiosas, etc.-. Por lo que una discusión primaria -aunque quizás no tan interesante- es saber si manipular lo que somos -seres humanos- es correcto. Digo que no es tan interesante, puesto que a lo largo de muchos años se ha luchado por libertades individuales y garantizar ciertos derechos -algo que los liberales hacen-, de ahí que si una persona desea experimentar con su cuerpo, puede hacerlo -siempre y cuando su decisión no esté relacionada con un daño directo de tipo normativo a otros-.

Haciendo un recuento, en la discusión moral respecto a modificaciones biológicas, el foco de atención está hacia la experimentación en cigotos. Esto es a causa de las desigualdades que generaría tal práctica, no tanto en relación a una suposición de que los cigotos tienen derechos o intereses que deben protegerse -sería muy extraño decir eso-.

Ahora bien, lo que quiero discutir es esa separación entre un humano y un cíborg. Resulta interesante que Harbisson hable de derechos de los cíborgs, ya que esto sugiere que los cíborgs tienen ciertos rasgos que los hacen 1) vulnerables o bien, 2) distintos a los demás. El ser vulnerable no es algo negativo en sí mismo, es negativo para esas personas dadas ciertas desigualdades: hace tiempo en México si una persona que hablara sólo alguna lengua y desconociera el español era detenida, su proceso legal era complicadísimo, ya que no podía comunicarse. Hoy día, algunos abogados estudian ciertas lenguas para solucionar este problema. Con esto quiero decir, que se defendieron derechos de las minorías, como un trato justo en los procesos legales. Respecto a ser distinto a los demás, me refiero a cierto tipo de prácticas, sean religiosas o comunales -quizás hasta patriarcales, pero esas costumbres generan muchos problemas-.

Es evidente que los cíborgs son distintos a nosotros -yo no tengo ningún implante biológico, como una antena en mi cabeza-. Aunque la pregunta ahora es, ¿siguen siendo humanos? Aquí no daré una respuesta, aunque, si tratamos a los cíborgs con la misma distinción que hemos tomado nosotros respecto a los animales, entonces no son humanos. De hecho, según lo que menciona Harbisson, los cíborgs tienen mayor percepción que un humano, así que nosotros -como seres humanos- estaríamos en el lugar de los animales en relación con un cíborg.

Lo que parece sugerir Harbisson es atender no sólo esas diferencias que pueden ser pensadas como superficiales o bien como profundas, sino proteger a los cíborgs. Lo cual, nosotros como humanos, tenemos que aceptar. De antemano sabemos que la pluralidad es gigantesca, y dados los avances tecnológicos, los cíborgs forman parte de ella. Es muy probable que sus intereses sigan siendo los mismos que los de un humano -a menos que se descubra que sus implantes les cambien cuestiones biológicas básicas como la empatía-, y si es el caso que no, mientras ambas especies no estén en riesgo, las cosas no tiene porqué ponerse acaloradas en una discusión. 

Cada vez estamos en presencia de nuevos descubrimientos, y por desgracia no contamos con la suficiente inteligencia para determinar si algo es “bueno” o “malo” -como la existencia de un cíborg, digamos-, sin embargo, esto no debe abrumarnos. Es momento de que seamos virtuosos -como lo sugería Aristóteles en su Ética-, la necedad no nos lleva a ningún lado -si a caso a la violencia- y es más que obvio que nuestro sistema de creencias no es el mejor dotado. Sin mencionar que es espantoso que para algunas personas una delgada línea divida a su sistema de creencias frente a un comportamiento agresivo -como si no tuviéramos empatía-.


Referencias:  (1) http://one.elpais.com/neil-harbisson-musico-artista-y-primer-ciborg-reconocido-legalmente-por-un-gobierno/?id_externo_rsoc=FB_CM

Imagen de: https://twitter.com/dale_neal/status/460520819970416642

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