CDMX y EDOMEX. El hermano incómodo y la hermana consentida

Por Aarón Rojas

 

Hay temas de los que es tabú hablar, ejemplos de ello existen muchos, ya antes he escrito de algunos, son cosas de las que nadie habla, cosas de las que mucho se quiere saber pero poco se investiga.

Por ello me di a la tarea de indagar acerca de otro tema que, para quienes lo padecemos diariamente, se torna sumamente inquietante, y me refiero a la relación amor-odio que existe entre la Ciudad de México y el Estado de México. Para hablar de esto, he decidido tomar como ejemplo al modelo de hermandad cotidiano, ese en donde por un instante los hermanos se aman incondicionalmente e inmediatamente después se odian a muerte, donde por un lado dicen apoyarse sin resentimiento alguno mientras compiten secretamente por mostrarse superior uno con el otro.

Pero, ¿Qué hay de sus habitantes? ¿Qué opinan ellos de esta embarazosa situación?

Las perspectivas cambian dependiendo a quién se le pregunte, y empecemos por hablar de la Ciudad de México.

Basta con pasar uno o dos meses en una de las ciudades más grandes del mundo para darte cuenta de las diferencias abismales que existen dentro de esta gran metrópoli.

Existen 4 tipos de ciudad dentro de la misma, que diversifican su diario acontecer. En el Sur (generalizando) se encuentra la parte “fresa de la ciudad”, donde ir a pasar un buen rato con los amigos o ir de compras un fin de semana, aquí está Coyoacán y La Esmeralda; muy parecida a ésta es la zona Poniente, la zona “rica” de la Ciudad de México, donde viven los oligarcas e influyentes, a donde llegan las celebridades, aquí encuentras lugares como Polanco y la mayoría de las embajadas en México; luego pasamos a la otra cara de la Ciudad, esa de la que no se gusta de hablar mucho, empecemos por el Norte, esta es una zona en su mayoría popular, en ella conviven por un lado la Industrial Vallejo, zona meramente industrial y altamente violenta, mientras por otro se vislumbra el Bosque de Aragón; la última de las cuatro controvertidas partes de esta milenaria ciudad es el Oriente de la Ciudad, ésta es quizá la más discriminada de todas, en ella los mexiqueños vierten su parecer, es donde menos atractivos se encuentran, sólo podemos rescatar la alta delincuencia conjugada entre otras cosas con la Delegación más poblada pero más olvidada de todas: Iztapalapa.

Intentemos entender ahora al hermano incómodo de nuestra Capital, el Estado de México, que para el entender chilango es el portador de todos los males de los que padece la hija consentida de la Patria.

Su hermano mayor en edad, no lo es en complejidad, pues en división general, solo tiene 2 grandes grupos; la zona Poniente que, para resumir, es la parte rica del Estado, no solo donde se encuentra la Capital de esta Entidad Federativa, va más allá, es donde está la parte industrializada y la campiña, donde se conjugan Santa Fe y Temascalcingo; por otro lado tenemos la zona Oriente, que en general es totalmente lo opuesto a lo que se muestra del otro lado de esta Entidad, de este lado podemos encontrar joyas (dénle el connotativo que prefieran a esto) como Cd. Nezahualcóyotl, Chalco y la ciudad más peligrosa del mundo, Ecatepec, pero también tiene lugares milenarios como Teotihuacán o Texcoco, que ha sido poco difundido, pero tampoco se le ha dado la importancia que merecen.

Para el caso tenemos dos hermanos que como podemos ver tienen semejanzas y diferencias, aunque es claro que no podemos comparar a la capital de un País con algún otro estado, cualquiera que éste sea, menos si ésta es la más grande del mundo, pero tanto hemos insistido en ello que es preciso aclarar.

Tanto para mexiqueños como mexiquenses.

Anudando a la diversidad cultural, poblacional e incluso social y lingüística, nos encontramos con que en sí no hay un factor determinante que haga que alguno de estos hermanos sea propenso a recibir mayor cantidad de privilegios que otra, solo por ser.

Por el contrario, hay una intensa campaña de desprestigio sistematizado y latente rencor escondido entre estos dos hermanos, por un lado los mexiqueños acusas al sus hermanos (como si habláramos de un pasaje bíblico) de traer todo tipo de males a su lugar de residencia, desde delincuencia y malos hábitos, hasta, recientemente, la contaminación.

Del otro lado también hay de qué hablar, pues los mexiqueños acusan a la Ciudad de México no solo de exportar gente a gran escala, sino, de ser un lugar intransitable y poco accesible, una ciudad que no tiene forma ni identidad propia, hecha a base de mezcolanzas arbitrarias y desfigures.

El embuste ha tomado tal significación y tamaño que, incluso los mandatarios de éstas, han incurrido en desprestigios sistemáticos al grado de querer culparse unos a otros por los padecimientos de sus gobernados y los territorios que colindan entre si y se ven, por lo tanto, directamente afectados. Esto si tomamos en cuenta que la labor de un mandatario es la de dirigir a sus gobernados de la forma políticamente más adecuada, y ello no incluye creer en habladurías u obedecer caprichos y prejuicios personales.

Desde mi experiencia y perspectiva, como una persona nacida en el otrora Distrito Federal pero Mexiquense por adopción, que como miles viaja diariamente a la Ciudad para ir a la escuela o de paseo, creo que estas diferencias absurdas deben desaparecer para dar pie a una nueva relación en la que ambas partes puedan verse beneficiadas. Estoy cierto en que el camino es largo y hay mucho por hacer, pero confío en que podremos tener la madurez para lograrlo muy pronto.

Este es el reto para las nuevas generaciones, para quienes la reparación de las relaciones es más fácil al no estar empapados, aún, con la ponzoña que ha propiciado este conflicto entre hermanos.


Imagen: http://eleconomista.com.mx/cartones/neri/cdmx-vs-edomex

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.