Catarsis

Por Eva González

 

Parece que ahora lo más importante es tener presencia en redes sociales, ser popular a través de una foto o un video, no importa el contenido o si lo que decimos o hacemos tiene sentido o relevancia alguna, vivimos digitalmente, somos como un holograma, existimos por medio de un dispositivo electrónico pero realmente no estamos ahí. Intercambiamos nuestra privacidad por un montón de likes, de repente ya no importa el fondo sino lo que vemos en la superficie, ya no tienen relevancia las historias sino los momentos esporádicos. Si queremos saber algo acerca de una persona vamos a revisar su perfil en facebook o instagram y eso nos dirá todo lo que necesitamos, poses y sonrisas fingidas y ensayadas, filtros de luz, correctores, los check-in en lugares cool, fotos de fiestas en antros con gente que apenas conocen o presumiendo el nuevo auto que tal vez ni siquiera es propio, el concierto en primera fila que costó doce meses de endeudamiento con el banco, el café de marca que cuesta lo mismo que una comida completa. Todo eso que un joven como tú quiere ser pero que sólo logra a través de fotos porque saben que ni siquiera es real, pero ahora es lo único que importa porque quieren sentir que pertenecen a un grupo, a un sector de gente que tiene una vida que otros desearían tener.

Hoy eres joven, crees que tienes toda la vida por delante, el futuro no importa porque ni siquiera te parece cercano, aun cuando el futuro es lo que vives cada momento, cada segundo que pasa es un futuro que se convierte en presente y de inmediato en pasado. Dos segundos transforman algo inexistente en un pasado irreversible y, sin embargo, vives cada día pensando que el futuro no te alcanzará pronto.

En un año, el padre de un amigo murió, otro amigo fue a parar a un hospital psiquiátrico por una crisis en un momento inesperado y la persona más fuerte que conozco está luchando por su vida en un hospital por una enfermedad repentina.

No podemos saber cuándo seremos alcanzados por sucesos inesperados, es probable que no seamos culpables por eso que pase pero aun así nos afectará y tal vez cambie nuestra vida para siempre.

Con frecuencia vemos videos de motivadores que nos cuentan sus historias y por un momento logran tocarnos y pensamos en cambiar nuestras vidas y hacer algo en favor de otros, pero es difícil que ese sentimiento perdure y que realmente logre cambiarnos. No es sino hasta que pasamos por una experiencia propia que interiorizamos todo eso y abrimos nuestro espectro de posibilidades. Entonces comprendemos que aquellas cosas que parecían tan importantes no lo son en realidad, ni siquiera un poco. Hay personas con un checklist de los logros que deben alcanzar de acuerdo a la edad, esos que incluyen una casa propia, un mejor auto, un puesto gerencial, una gran cuenta en el banco, unas vacaciones lujosas y tantas otras cosas. Pero hay un momento en el que todas esas aparentes prioridades desaparecen, en el que darías todo a cambio de conservar tu vida o la de alguien más.

También es natural que de vez en cuando se nos complique un poco la existencia, no encontramos empleo, rompemos una relación amorosa, pasamos dificultades económicas, nos peleamos con la familia o con los amigos, no conseguimos ganar una competencia, nos rompemos un brazo; todas esas situaciones tan comunes que suelen estresarnos cuando se presentan y sentimos como si se nublaran nuestros sentidos, nos afecta a nivel emocional y la pasamos mal, nos enfermamos o nos deprimimos. Hay gente que nos dice que esas cosas pasan y que con el tiempo se solucionarán pero en ese momento no lo vemos de esa manera y no alcanzamos a ver la luz al final del túnel y, a pesar de ello, siempre hay una luz al final.

La gente mayor siempre dice que mientras haya salud lo demás es lo de menos, hasta hace poco creía que esa era una frase para conformistas, pero ahora le veo todo el sentido porque no importa cuánto dinero hagas  ni los logros que consigas, si no tienes salud da lo mismo, da igual que ganes diez millones en la bolsa de valores si no vas a poder disfrutar los beneficios. Hay quienes dicen que cuando una celebridad se enferma no importa porque tiene el dinero para tratarse, como si el dinero lo curara todo.

Me queda claro que cada quien hace su mundo y que a veces este es muy pequeño y cerrado y que puede ser necesario un impulso, un golpe que nos obligue a abrirlo y expandirlo para poder entender lo que realmente es importante.

Ojalá que tú que eres joven y no te ha tocado pasar por este tipo de experiencias, pudieras entender lo que te trato de decir, pero sé que no lo harás porque es lo que nos toca vivir a cada quien. Es parte de ser humano, de nuestro desarrollo y crecimiento personal, nadie lo puede vivir por nosotros porque cada quien tiene que aprender de lo que le toca vivir, sólo te pido que cuando a ti o a alguien cercano le toque pasar por algo tan fuerte como una enfermedad o un accidente, prestes atención a lo que sucede porque seguramente podrás aprender algo que te sirva para el resto de tu vida.

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