Carta a mi padre

Por Driveth Razo

 

Sé que a veces es difícil criar a un hijo, sobretodo porque uno no llega con un manual para padres. No llegamos con instrucciones que puedan facilitar nuestra crianza y ambos nos volvemos inexpertos en este mundo. Yo como hija empiezo a querer descubrir el mundo, tú como padre buscas protegerme de todo daño.

Cuando te volviste padre soltero, debido a que mi madre falleció, fue un giro de 180° el cual experimentaste. Te quedaste solo con el paquete y debo reconocer que incluso, yo hubiera tenido miedo en su momento. Pero creía en ti, sabía que podías sacarme adelante a pesar de que ambos habíamos perdido a alguien muy importante…bueno eso creí…

Al parecer no fuiste el roble que necesitaba. En vez de convertirte en el cobijo que requería, te fuiste opacando a tal grado que, de un momento para otro, ya no veía a mi padre, veía a un extraño. Habías dejado de ir a la casa, te fuiste alejando poco a poco y me dejaste al cobijo de mis abuelos maternos.

Me abandonaste en lo que creías que sería un verdadero hogar para mí. No te equivocaste. Ellos han sido los pilares de mi vida, los que han logrado enseñarme todo lo que mi mamá no pudo debido a su partida, y sobretodo, lograron enseñarme lo que tú en vida jamás pudiste: el verdadero significado de la familia.

Se dice que un hijo no debería criticar a su padre y debería aceptarlo tal cual llegó, pero a veces resulta tan difícil olvidar y perdonar, que indirectamente acabamos guardándoles rencor. Nosotros llegamos indefensos en esta vida y creemos contar con la guía de ustedes, pero cuando vemos que esa guía desaparece, nos encontramos perdidos. No sabemos hacia dónde caminar, afortunadamente no me quedé en completa oscuridad. Cuando me creía perdida, resultó que pude encontrar dos faros de luz que han ido iluminado el largo recorrido al cual llamamos vida.

Muchos de nosotros no logramos encontrar esos faros, o mejor dicho, esos faros no nos logran encontrar. Eso hace que tengamos que caminar solos, que inclusive, algunas veces, nos desviemos del camino y nos perdamos en el proceso. Ahora te pregunto, ¿eso hubieras deseado para mí?

Sé que a veces es difícil cuidar de un hijo, y que damos lata sobre todo cuando pequeños, o problemas cuando crecemos;  pero a pesar de ello, se supone que tu amor debería darte esa fortaleza para cargar conmigo, para salir adelante a pesar de las circunstancias.

Excusas existen muchas. Que no hay dinero, que no tienes tiempo, que mi nueva familia te aleja de mí, que debes irte a trabajar y no podías cuidarme. Pero ¿acaso esas excusas son suficientes para haberte ido de mi vida completamente? A lo largo de estos años que fui creciendo, creí que no había sido la hija modelo que hubieras deseado. Me culpaba de tu partida e incluso a veces la de mi mamá. Traté de empezar a ser una hija modelo, destacar en la escuela, ser una hija obediente, callada, que no ocasionara problemas; pero me empecé a dar cuenta que ni siquiera eso lograba traerte de nuevo a mí. Al final comprendí que no era debido a mí, que no fue mi culpa, ni tampoco puedo echarte toda la culpa a ti.

Puede ser culpa del destino, que se empeñó en separarnos. Pudo ser culpa de la vida, que se empeñó en destruir nuestra familia. Pero ni siquiera por eso debiste de haber olvidado a tu primera hija.

Eras joven cuando eso sucedió, comprendo que necesitabas rehacer tu vida y encontrar a alguien para ello. Que hayas iniciado otra familia y que hayas superado la partida de mi mamá. Pero nunca comprendí por qué no había espacio para mí en tu nuevo mundo. Me preparé para compartir mi universo, para tratar de encajar en una nueva rutina, pero veo que mis esfuerzos ni siquiera fueron necesarios, ya que desde el inicio no encajaba en esa ecuación.

Cuando me di cuenta de ello, me preparé para ser sólo un extra de tu vida, pero ni siquiera a eso llegué. Cuando el momento de la función llegó, me avisaron que no había tiempo para mi acto y que me llamarían cuando fuese necesitada. Actualmente sigo esperando esa llamada…

Quince años han pasado desde su partida, trece años desde que te empezaste a alejar de mí, cinco años desde que te convertiste en un extraño y dos años desde que te convertiste en un simple recuerdo… Dos años en los que no te has molestado en saber que hay de mí; si logré graduarme de la prepa y estudiar eso que me apasionaba –creo que tu llegaste hasta la etapa de ser astronauta, lamento decirte que después de eso tuve la etapa de psicóloga, doctora y científica, para finalmente culminar siendo internacionalista-; dos años en los que cambiaste de teléfono y tal vez de dirección, ahora desconocidos para mí; dos años en los que el tiempo no ha perdonado y he crecido indirectamente gracias a ti y es por eso que te quiero agradecer.

Gracias por dejarme con personas maravillosas que se han encargado de mí. Gracias por dejarme con personas que están orgullosos de mis logros y que me alientan en mis fracasos. Gracias por no dejarme desamparada y darme la oportunidad de tener a alguien que en verdad se merece el título de padre, el cual nunca pudiste llenar: mi abuelo. Y gracias, sobre todo, por darme la oportunidad de conocer el amor de una madre dado por mi abuela.

A pesar de todo ello, me has hecho falta… Me has hecho falta en los eventos escolares, en darme un consejo, en regañarme cuando me porto mal y en muchos otros aspectos más. Sinceramente no sé si algún día pueda volver a darte un lugar en mi vida, ni mucho menos sé si algún día pelearás ese lugar. Pero eso, el tiempo lo resolverá, o eso espero. Si algún día deseas volver espero que no sea demasiado tarde y el tiempo logre perdonarnos a los dos…

Perdonar nuestros errores, los errores que pude cometer como hija y los errores que pudiste cometer como el padre que se fue sin molestarse en volver a mirar atrás.


Imagen: http://www.abogadoparafamilias.com/la-ausencia-declaracion-de-ausencia/

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