Carta a mi nuevo amor

Por Alicia García

Hoy he querido escribir unas cuantas líneas para expresarte todo lo nuevo que has traído a mi vida y todo lo viejo que se fue. Espero poder explicarme para que comprendas cabalmente el universo en el que ahora vivo, creado a partir de una estrella en agonía que murió para devenir en un algo completamente nuevo y hermoso.

Hace años mi corazón se encontraba rebosante de amor, el amor era algo que no me cuestionaba pues era natural para mi y creía que siempre estaría ahí. Al darme cuenta que éste no siempre dura y no siempre es dulce, estalló en mil pedazos la gran ilusión. El proceso fue muy  lento y doloroso, nunca había sentido un dolor tan grande, era un dolor constante que me acompañaba a todas partes y aparecía cuando menos me lo esperaba y cualquier cosa me hacía recordarlo, un olor, algunas palabras y muchos lugares. Todo era él en el espacio y en el tiempo. Era una nebulosa de la cual no podía desprenderme y que por mucho tiempo creí que nunca podría hacerlo.

Con el paso del tiempo el dolor fue disminuyendo y la locura de aferrarme a él también. En ese entonces no creí que fuera capaz de volver a sentir lo mismo que antes, nunca más. Sin embargo los años han pasado y finalmente llegaste tú.
Al principio fue sólo una atracción cotidiana, me gustaron tu barba y tus brazos desde que te vi. Comenzaste por ser mi deseo de las 11:11, te veía hasta en la sopa. Y de repente un día pasó, fue una tarde de vino y besos donde todo cambió. Ese sentimiento maravilloso de saberte en armonía con el mundo, tú y alguien más. De sentirte segura en brazos de una persona que sabes no te soltará y con la cual puedes caminar por todos los caminos del mundo.

Aunque en este punto debo confesarte que cuando lo nuestro se volvió más que coincidencias placenteras, tuve momentos de duda. Tuve miedo de dejarme llevar por ti sólo para descubrir que el mundo no sería un mejor lugar y que no me sentiría enamorada otra vez. Tuve miedos y dudas irracionales sobre los días venideros, las peleas y los enojos, los disgustos ineludibles y los desencuentros inevitables. Por ellos debo admitir que me costó mucho darte la razón esa noche, cuando me enfrentaste a mis miedos y me hiciste saber que tú estabas dispuesto a tomarme de la mano y vivir conmigo lo que viniera. Sin miedo a lo que vendría, tan seguro de superarlo.

De nuevo, gracias por eso. Ahora han pasado algunas semanas y después de decidir que sería lo suficientemente valiente para aceptar un nuevo caos en mi vida, acepte tomar tu mano y dejarme fluir contigo. Debo admitir que ha sido una experiencia bastante suculenta. Tu perfume lo llevo conmigo, tus colores y sabores también. Para ser justos, le has dado un nuevo aliento a mi corazón. Créeme cuando te digo que te hablo desde el fondo de mi corazón, con mi coraje en una mano y con mis miedos en la otra. Con ganas de esconderme pero celebrar las complicaciones que llegan con el amor. Sí, el amor, aquel estado de demencia en el que nos dejamos guiar por el corazón del otro tomado del nuestro. Aquel estado en el que cada noche nos acostamos para dormir enamorados bajo la misma luna sólo para poder despertar con el mismo sol de nuevo felices, de nuevo enamorados.

Finalmente todo el palabreo anterior me lleva a concluir esta carta, haciéndonos una promesa. Tal como te lo dije esa madrugada, intentaré dar lo mejor de mí, dejarme caer, soñar, navegar a la deriva sin lógica ni razón en ti. Enterraré mis miedos para bailar sin vergüenza, para amar con locura y besarte con pasión. Lo único que te pido es que me dejes ir poco a poco, ten paciencia pues el corazón es un músculo que debe acostumbrarse a los sobresaltos del amor otra vez, a los sobresaltos cada vez que me dices palabras bonitas, que me das besos con cantidades inmensas de amor, cada vez que me abrazas con intensiones ocultas de no soltarme.

He de finalizar esta carta y me despido de ti esperando que estas líneas hayan sido de tu agrado y más allá de haberlas encontrado placenteras espero haberlas creado con amor y algo de magia, que pudieras encontrar en ellas resquicios seguros en donde dirigir tu amor o a dónde pilotear cada vez que te sintieras menos querido que el día anterior. Estas líneas y letras son mi regalo, para que hagas con ellas lo que quieras, todas y cada una de ellas fueron pensadas para ti y sembradas con la semilla del amor. Deja que florezcan, déjate envolver por siempre con mi amor.


Imagen: https://www.linkedin.com/pulse/20140625073003-67762180-an-open-letter-to-a-startup-ceo-from-an-employee

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