Carlos Montemayor: orgullo chihuahuense 

Por Ana Elvira Quiñones

En mis andanzas por la ciudad de Chihuahua y al pasar por los mismos lugares, uno de ellos el centro cultural que lleva el nombre de Carlos Montemayor, siempre me pregunté quién habría sido ese hombre. Pero al llegar a casa o a cualquier otro sitio en el que pudiera conectarme a internet, siempre olvidaba qué era lo que debía investigar, en este caso: a Carlos Montemayor.

Y no fue sino hasta la Feria del Libro de este año, al recorrer todos los stands que se encontraban en dicho evento, cuando encontré una editorial en la que se vendían varios libros en cuyas portadas se leía el nombre del individuo que siempre me interesé por saber quién era, por lo que al menos ya sabía algo: era escritor.

Decidí comprar uno de sus libros, y en realidad como no sabía nada de él seleccioné uno al azar, titulado La fuga. Luego de que terminé de leerlo, y al quedar fascinada por el estilo tan único de su autor, fue cuando por fin pude indagar un poco más sobre la vida de este hombre y leer algunas más de sus obras.

Carlos Montemayor nació en Parral, Chihuahua, el 13 de junio de 1947. Fue ensayista, poeta y narrador. Estudió derecho y la maestría en letras iberoamericanas en la UNAM. Realizó estudios orientales en El Colegio de México y aprendió hebreo, griego y latín. Dominó el inglés, italiano, francés, portugués y lenguas mayas contemporáneas. Tradujo autores clásicos como Catulo, Virgilio y Safo, las Odas de Píndaro y Carmina Burana, al igual que poetas modernos como Fernando Pessoa y Lêdo Ivo. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Amante y promotor de la incipiente literatura escrita en nuestros idiomas ancestrales, jugó al mismo tiempo un papel relevante como activista político y luchador social. Sus novelas, crónicas y ensayos acerca de diversos movimientos sociales, son referente para analizar el contexto y la actualidad en torno a fenómenos como las guerrillas y los levantamientos indígenas. En su novela  La fuga, se muestra claramente estas características de su obra, pues narra la historia de dos presos que deciden escapar de las islas Marías, paralelamente a la descripción de los infortunios que sufren estos personajes al tratar de fugarse, se cuenta la historia de porqué el protagonista fue encarcelado, y eso se debió a que quiso defender a los suyos de las injusticias que se cometían al despojar a los campesinos de sus tierras.

La obra literaria de Carlos Montemayor abarca casi todos los géneros: crónica, ensayo, diccionario, novela, poesía. Calificado por sus críticos como un “verdadero renacentista contemporáneo”, su obra abarca los más diversos campos del conocimiento humano, lo cual se ha reflejado en los múltiples reconocimientos que ha recibido en América Latina, Estados Unidos y Europa.

Su trabajo literario tuvo como punto de partida la poesía, destacando en este género con Las armas del viento, Abril y otros poemas, Abril y otras estaciones. Aún su narrativa, según contó él mismo, es un reflejo de la poesía en la prosa, concebidas ambas como una forma de toma de conciencia de la realidad: social, comunal, sensorial.

Carlos Montemayor mostró un gran interés por las culturas indígenas de México; su libro Tarahumara es el compendio más completo acerca de los rarámuris de la Sierra de Chihuahua, pero su interés por las lenguas vernáculas surgió al realizar, entre 1979 y 1980, una antología de cuentistas oaxaqueños, experiencia que relata en el libro Encuentros con Oaxaca. Impulsó la nueva literatura en lenguas indígenas coordinando las colecciones de 50 volúmenes bilingües de Letras Mayas Contemporáneas de la península de Yucatán y del estado de Chiapas de 1994 a 1998. Recibió por ello el premio Ciencias y Artes de Yucatán y publicó obras como Arte y trama en el cuento indígena, Arte y plegaria en las lenguas indígenas de México, La voz profunda: antología de literatura mexicana en lenguas indígenas, y Diccionario del náhuatl en el español de México, entre otros.

Coordinó también Situación actual y perspectivas de la literatura en lenguas indígenas, editado en 1993 por CONACULTA. “Una de las grandes riquezas de México –escribió Montemayor-  es su diversidad de lenguas. Una riqueza que debemos cuidar porque son el alma de todos los pueblos de México. Debemos cantar en todas ellas, escribir en todas ellas, pensar en todas ellas. Las lenguas tienen un mismo fin: despertar la conciencia de los pueblos.”

Por todo lo anterior, Carlos Montemayor puede considerarse uno de los exponentes más relevantes y versátiles de las letras y las ciencias humanas en nuestro país. Pero también jugó un importante papel como activista político y luchador social, y sus novelas, crónicas y ensayos acerca de diversos movimientos sociales son referentes para analizar el contexto y la actualidad en torno a fenómenos como las guerrillas y los levantamientos indígenas.


Referencias

Catedra Carlos Montemayor. (s.f.). Recuperado el 23 de Diciembre de 2015, de http://catedracarlosmontemayor.org

Enciclopedia de la Literatura en México. (s.f.). Recuperado el 23 de Diciembre de 2015, de http://www.elem.mx

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