Campaña política como oferta de productos

Jimena Cerón

La campaña política construye, a partir de aquel que participa en ella, un ejercicio fundamental para la democracia. Este proceso es de importancia tanto para aquel que compite (candidato) como para los electores ya que una vez terminada y dada la votación se configuran las tendencias económicas, políticas, culturales y sociales. Lo cual indica que mientras se lleva a cabo la campaña los candidatos darán a conocer sus propuestas por lo que será posible la comparación de estas para que los votantes se inclinen hacia el de su preferencia.

Existen diversos manuales para campañas políticas algunos un tanto más técnicos que otros en tanto a la metodología estricta de pasos a seguir y otras más allegadas a la experiencia casi exclusiva del campo dejado de lado el poder de las ciencias políticas y sociales como vía de planeación. Lo cierto es, que sea de un modo u otro, ninguna campaña debe, ni puede ser, igual a otra; por lo que es necesario establecer los puntos a seguir para que sea delineada meticulosamente.

Aquí comienza la construcción del producto por lo que se deberá decidir cuáles serán las propuestas a abanderar (tienen como principal característica ser factibles para lograr ser cumplidas, aunque a veces se viole por completo esto), el lenguaje que se usará frente a los medios de comunicación, así como delinear cuál será el objetivo de electores; lo cual, es lo primordial para delimitar cada acción que se tome dentro y fuera de la campaña, no únicamente por parte del candidato sino también por parte de aquellos que contribuyen en ella: tanto su equipo más cercano como aquellos líderes que sean sus aliados y seguidores.

Aunque es sumamente importante gestar una campaña política que sea viable tanto en materia popular (refiriendo a la aceptación y promoción de la comunidad que votará por él) es necesario y es aún de mayor importancia, demostrar y hacer cumplir esa capacidad de “legislar” en los estribos donde se encuentra con sus iguales; entiéndase esto como diputados; senadores, regidores o cualquier otro cargo de elección popular, para que así una vez elegido este, pueda representar a la población de la forma más adecuada.

La profesionalización del servidor público.

En México, desgraciadamente se tiene en un muy mal concepto tanto al ser político como a la realización de la campaña previa a que éste represente a la ciudadanía, existen y han existido diversos casos donde el funcionario deja mucho que desear al electorado pues éste no cumple con las expectativas que tiene sobre él, mismas que fueron forjadas a partir de la campaña que se dio previo a su elección.

La mayoría de estos casos, se debe a la falta de profesionalización de los servidores públicos, pues en repetidas ocasiones llegan a los curules más que por una entrega y capacidad para ocupar el puesto, por diversos favores y negociaciones acumulados a través su grupo político, dejando de lado los esmeros personales así como el conocimiento para ocupar ese cargo. Por ende, el “producto” que se puso a disposición de los consumidores termina por auto boicotearse al no llevar a la realidad lo que se dice en el empaque. (Lo anterior puede compararse con la ilusión de un niño al recibir un juguete nuevo y que éste no termine funcionando porque en el trasfondo (en letras pequeñas) decía que no incluye baterías).

Una vez que el candidato deja de serlo para convertirse en funcionario se avecinan un sin fin de problemáticas que dejan mucho que desear del quehacer político pues la atención de la ciudadanía inclusive de aquellos líderes que fueron cooptados para la realización de ese proyecto son ignorados por distintos casos; la falta de compromiso del servidor, la falta de madurez sobre el puesto que cargan, la simpatía por practicar otras labores aun en el horario que compete su función, así como la cercanía a estas decisiones por personas ajenas al proyecto como lo son familiares y amigos, termina por enviar a la borda el proyecto democrático nacional.

Regresando al tema principal de este texto, la profesionalización debe ser considerada como la prioridad de aquellos que se dedican al tema político; pues bien, aunque la democracia deja un esquema bastante abierto para la participación y representación de la ciudadanía existen temas de base para aquellos que están en los puestos que no pueden dejarse de lado tales como la cultura, la economía, el desarrollo social, los lineamientos básicos del derecho, sin dejar de lado la característica principal, que es el conocimiento tanto de la población a la cual servirán tanto como el territorio en el que habitan para tener bien en claro cuales son las debilidades y fortalezas a trabajar.

Dejemos de lado lo que es y no es de la praxis política; en lo personal considero que se debe enfocar el esfuerzo más que en el convencimiento de los líderes y ciudadanos por votar en un candidato, en  la creación de un ser que más que un producto sea un ciudadano íntegro y comprometido capaz de representar a las masas.


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