Brasil en movimiento: Por qué no ir al mundial

Anonymous Brasil
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Desde hace 3 años, cuando fue anunciada la sede de la próxima Copa del Mundo, debo confesar que mis amigos más cercanos y yo, nos sentimos extasiados de tener la oportunidad única de vivir una increíble experiencia en nada más y nada menos que el país del futbol: Brasil.

Todos, aunque realmente nadie lo hizo, nos pusimos la meta de guardar poco a poco el dinero necesario para poder ir a cumplir nuestro sueño. Obviamente, vivir este tipo de experiencia en el país en el que el futbol es casi como una religión y cuya imagen hacia el mundo entero siempre ha sido la fiesta, hace que se vuelva una opción sumamente atractiva.

Por supuesto que en mi caso, no iré al mundial de futbol de Brasil, principalmente porque durante los últimos 5 años, hemos vivido en una crisis económica mundial que prácticamente ha golpeado a la gran mayoría de los países en el mundo, y que de ninguna manera, se ve que exista una fecha en la que el panorama llegue a mejorar. Básicamente no tengo dinero, pero aun si lo tuviera, muy probablemente tampoco iría a este evento.

¿Por qué?

En una sociedad meramente consumista, tenemos la idea de que cuando hay crisis, es el momento en el que tenemos que gastar más. De hecho, en teoría, esa solución no es para nada ilógica.  Entre más exista flujo de dinero, la economía será más fuerte. Simplemente se trata de mantener el dinero moviéndose.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con Brasil? Muy simple. Brasil, como la mayoría de los otros países en el mundo, está atravesando por la misma crisis mundial. Por supuesto, Brasil es considerada una potencia emergente, con una macroeconomía envidiable y muy

Por: 2 Minds Studio
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buenos augurios hacia el futuro… en teoría. El país en realidad, se veía con una gran fortaleza durante los primeros años de la crisis mundial.

Durante 2010, había muchísimo optimismo en Brasil. El ministro de Hacienda, Guido Mantega, predijo en ese momento que para 2014, su país rebasaría a Francia y a Gran Bretaña como potencia económica, ubicándose en la nada despreciable posición de cuarta potencia a nivel mundial.

La realidad de Brasil es muy parecida a la de otros países en desarrollo. No importando que sea una de las BRICS, Brasil no deja de ser un país pobre. Junto con sus otros amigos en desarrollo, este país sufre de elevados niveles de desigualdad, problemas de educación, mala distribución de la riqueza, condiciones de trabajo deleznables que inclusive llegan a modelos de esclavitud, graves problemas sociales y, por supuesto, terribles fallas en su infraestructura institucional, que hacen que la gente no tenga un digno acceso a la salud o incluso a derechos básicos como agua potable.

El Mundial de Brasil ha sido la excusa perfecta para atraer capital extranjero. Brasil prevé gastar cerca de 33 mil millones de reales (lo equivalente a unos 16 mil millones de dólares), en infraestructura para la Copa Confederaciones, que actualmente se está jugando,  y la Copa Mundial que se celebrará dentro de un año.  ¡Esa cantidad de dinero equivale a lo gastado por las tres copas del mundo anteriormente celebradas! La derrama económica que se espera del gran evento del año 2014, por supuesto es enorme. Pero en realidad ¿quiénes son los que se ven beneficiados de este evento? En definitiva, la gente pobre no.

Como uno de los grandes preparativos de la fiesta, se ha buscado hacer una “limpieza” profunda a la imagen del país. Muchísimas personas han sido despojadas de sus casas, sin ninguna clase de retribución material o monetaria por ellas. En su esfuerzo por erradicar el tráfico de drogas y mejorar la seguridad en las favelas, una nueva clase de policía fue creada con la mera intención de “pacificar” la situación: la UPP (o Unidad de Policia Pacificadora). Y aunque desde su inicio, tuvo resultados que podrían considerarse como positivos, la realidad es que casos de corrupción, ejecuciones,violaciones y hasta tortura, han ido saliendo a la luz.

Aparte de los problemas sociales básicos que implica esta celebración, también es inevitable mencionar los graves atentados que existen contra los pueblos nativos, sus comunidades y por supuesto, el deterioro que hay dentro de los espacios naturales dentro de todo Brasil.

Hoy en día, Brasil vive un momento de muchísimos cambios. Todo empezó con una manifestación por el aumento en el costo del pasaje en el transporte público y continuó como un reclamo ante la corrupción, la desigualdad, la pobre infraestructura del país y los absurdos costos de una Copa Mundial. Al igual que en Turquía, las manifestaciones pacíficas en Brasil fueron contestadas mediante el excesivo uso de la fuerza por parte de los agentes del orden y de la misma forma, surgieron tan solo a partir de una chispa que ocultaba tras de sí un enorme descontento.

Todos estos movimientos sociales que suceden en este momento alrededor del mundo, nos obligan a pensar en la sociedad actual en la que vivimos. Poco a poco vamos comprendiendo que tal vez existan grandes problemas dentro de nuestros sistemas y que muy probablemente, estemos ante la necesidad de un cambio. Por lo pronto, aunque pudiera, yo no voy al mundial.


Twitter: @hectorini_

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