Bitácora de una elección presidencial: semana 1

Por Emilio Suárez

Si las palabras son un registro hacia la posteridad pues entonces que este artículo sea una muestra de nuestra cordura perdida, dado que en un lapso de siete meses a partir de ahora, habremos descendido a los círculos más profundos de la locura. Así es, como compromiso infaltable, las elecciones presidenciales acaban de dar su banderazo de salida y en un ejercicio parecido a cuando los infomerciales muestran a un rollizo caballero que logra adelgazar con el paso de las semanas, mírense al espejo y recuérdense sonrientes e ilusionados, pues el camino hacia las elecciones presidenciales de México 2018, acaba de ser inaugurado.

Dicho con certeza, aún estamos muy lejos de que oficial y legítimamente se inaugure el periodo de hacer campaña (para ser precisos esto sería legal en todas sus letras hasta marzo), sin embargo, si a alguien debemos que podamos llamar a la primera semana de diciembre como nuestro banderazo de salida es a José Antonio Meade. Su súbita salida del gabinete, del que no ha salido desde 2011 cuando Felipe Calderón lo nombró Secretario de Energía, le dieron forma a una competencia que se antojaba caótica. De Meade deben llamarnos la atención tres cosas: 1) su candidatura fue capaz de cambiar los estatutos del PRI para elegir candidatos presidenciales, lo cual sucedió el lejano 9 de agosto de este año, todavía muy temprano para que pudiéramos intuir que quitar la condición de tener 10 años de antigüedad como militante priísta fuera relevante. 2) Su desempeño en Secretarías de importancia como son Hacienda, Desarrollo Social o Relaciones Exteriores debe ser ampliamente investigado por, si no complicidad, mínimo por omisión de grandes escándalos de corrupción que han sido ventilados. Desde el caso Odebrecht pasando por la Estafa Maestra y terminando con el desvío de 900 millones de pesos desde Relaciones Exteriores a la asociación civil de Josefina Vázquez Mota. 3) Por último, con sus intenciones reveladas, es cauto preguntarnos, ¿puede el país beneficiarse de un proyecto neoliberal más? El perfil de Meade Kuribreña, su formación y su simpatía hacia la teoría del “Efecto goteo” deben hacernos pensar dos veces antes de seguir ese tren pronto a descarrilarse que es alinearnos a la economía estadounidense.

El resto del binomio lo compone el nada sorprendente Andrés Manuel López Obrador, candidato eterno y presidente legítimo cuando así conviene. Demostrando que la fundación de un partido nuevo no es garantía de renovación, Andrés Manuel se ha comportado esta semana tal como lo ha hecho desde finales de 2005, con medida cautela, con apariciones públicas sobrecontroladas y dejando poco al enfrentamiento y contraste de ideas. Tal como podemos comprobar en la campaña de 2006 y en la de 2012, AMLO vuelve a ser el candidato aventajado en las encuestas que pierde popularidad con cada evento público. Tan inmutable como siempre, luce argumentos caducos y en irremediable estado de descomposición. Morena, su dirigente y también candidato presidencial no son una plataforma progresista de izquierda, es más bien un partido de oposición de moral conservadora y que representa los valores de izquierda estatalizada de la antigua Guerra Fría, alejados de una naciente izquierda que trabaja hacia la autonomía municipal, la libertad económica y el multiculturalismo.

Nota por sí mismos son los candidatos independientes y su peregrinar nacional coleccionando credenciales. Es la primera ocasión en que se reglamenta la participación de personajes ajenos a partidos políticos en elecciones presidenciales, y tanto el INE como los candidatos y por supuesto los ciudadanos apenas le estamos agarrando la onda. Al día de hoy, únicamente 2 de los 40 candidatos independientes tienen posibilidades reales de cumplir con los requisitos que establece la ley. Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” y Margarita Zavala siguen en la contienda al acumular 70% y 35% de los votos necesarios para continuar con el proceso, respectivamente. Aquí resulta necesario pisar el freno y preguntarnos sobre la genuinidad de la independencia de estos dos candidatos, uno gobernador desde hace apenas 2 años de Nuevo León con dudosos resultados hasta el momento y la segunda la esposa de Felipe Calderón que hace poco por distanciarse de su esposo o de la ideología panista. Cabe hacer mención del periplo que han realizado los compañeros del Consejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy que, a pesar de tener el mensaje más cuerdo y pertinente a los tiempos presentes, su proyecto quedará en el idealismo, demostrándonos con únicamente 7% de las firmas necesarias que una campaña abiertamente anticapitalista está a un par de décadas de triunfar.

Finalmente, teniendo la opción de escribir del Frente Ciudadano y su conglomerado de partidos que temen a la pérdida del registro, decido no hacerlo por la sencilla razón de que proyectos tan ambiguos y oportunistas no merecen nuestros reflectores, ni nuestras plumas y mucho menos nuestra atención. En su lugar, permítame insistir en el hecho de que un país en reconstrucción no puede darse el lujo de costear elecciones caras. Que sea nuestra masa crítica y el conjunto de voluntades lo que invoque la tan necesitada austeridad electoral, pues basta dar un paseo por avenidas principales en Morelos, Oaxaca o la Ciudad de México para descubrir cientos de usos mejores que seríamos capaces de darles a los millones que el INE dispondrá para que cada candidato tapice las calles con su photoshopeada sonrisa.


Fuentes: www.ine.mx/candidaturasindependientes/


 

Imagen: https://donapolitica.com/wp-content/uploads/2017/10/Elecciones_2018-800×445.jpg

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.