Bemoles y sostenidos de la política

Por Fernando Rocha

Todo concepto es una guerra de verdades porque la humanidad no cabe en su lenguaje, y política es relato de ello.

La política o es actividad o es comunidad o es facultad pero siempre es humanidad.

En El político Max Weber escribe que la política es cualquier actividad directiva autónoma y, específicamente, la influencia o participación en la dirección del Estado, el cual caracterizó pero no definió, pues lo destacó por su posesión del derecho al monopolio del uso de la violencia dentro de un territorio, siendo esta concepción retoño de la teoría hobbesiana. Entonces política es una actividad que dirige conforme a las leyes concedidas por sí misma —empleando la autonomía kantiana—, y es la influencia o participación en la dirección de aquel ente poseedor de la libertad de aplicar o de no aplicar —usando el derecho hobbesiano— la concentración de la violencia que le fue concedida voluntariamente —por un conjunto de individuos, contractual y modernamente— dentro de un territorio. Aquí la política es actividad.

En La política como reparto de influencia Harold Lasswell define de manera muy semejante: la política es el reparto de la influencia en la distribución dentro del Estado de los valores: respeto, renta y seguridad. El autor escinde así influencia y autoridad: la distribución puede provenir o no de un agente con derecho, por lo que lo privado puede inmiscuirse en la dirección de lo público.

Ambas definiciones implican influencia en la distribución de un poder pero la misma actividad posee poder para su dinámica, empero, la actividad será política sólo si se ejerce con un poder político y no meramente con la capacidad para obtener fines deseados —meramente poder—, es decir, la política, sea lo que sea, necesita una forma específica: el poder político que Aristóteles definió en Política como aquel que se ejerce sobre un libre y que Norberto Bobbio en Diccionario de política describió como aquel que se ejerce en beneficio de las dos partes activas relacionadas —gobernado y gobernante—, en contraste con el poder apolítico que se ejerce en beneficio de una sola parte —si es para beneficiar la parte activa, es un poder señorial o despótico; si es para beneficiar la parte pasiva, es un poder paternal. Por consiguiente, si la política es una actividad, es una actividad para un fin común, por lo que Josep Colomer, en Ciencia de la política, puede definir a la política como una actividad que persigue el bien público de una comunidad, considerando a éste como cualquier ente, sea material o inmaterial —el bien se lo concede la comunidad y el público se lo otorga su disposición. Y también por este fin común Gustavo Emmerich puede, en Tratado de Ciencia Política, rememorar que la política —politiké— es la actividad de los polites griegos que atiende los asuntos de la polis, es decir, modernamente, la política sería la actividad que realizan los ciudadanos donde deliberan los asuntos del Estado y organizan a éste.

Asimismo si la política es una actividad puede requerir para su eficiencia una profesionalización, asunto que Weber y Lasswell desarrollarán con relación al liderazgo de la acción colectiva.

Pero política también puede significar comunidad de algo —renglones anteriores significó actividad para algo común, aquí la política es eso común—. Bobbio, en Diccionario de política, remembra el significado etimológico: politkós, como adjetivo de la polis, significa todo lo relativo a ella, es decir, modernamente, cualquier cosa relacionada con la ciudad. Este significado es muy próximo al dado por Emmerich, sólo que aquí la política es el conjunto de los asuntos públicos y no la actividad que atiende a éstos. Mas esta definición quizá padezca una invasión etimológica pues el significado de agenda pública es muy semejante.

Hannah Arendt, en ¿Qué es la política?, expresa que la política es el “entre de los diversos” y que nace entre los hombres, es decir, la política se basa en la pluralidad y es una facultad, no una cualidad como podría entenderse del zoon politikón aristotélico o del Protágoras de Platón. La política es la facultad humana para conciliar la diversidad cualitativa que separa a los hombres, es la facultad que permite a los hombres realizar lo imposible porque conjugan fuerzas y cosmovisiones; es la facultad para el conflicto y que infinitamente se construye con él porque los hombres siempre serán diferentes. (Esta definición no debe confundirse con la sociabilidad humana, el contraste de las teorías contractualistas de Hobbes, Locke y de Rousseau esclarecerán esta distinción). Por consiguiente, la política, como facultad, resguarda la diversidad al armonizarla. Para esta consideración es relevante la deliberación y la igualdad: lo diverso sólo se concilia cuando ambas partes asumen una igualdad para hablar y establecer una vía que los libre del conflicto pero que los mantenga en su disenso, pues de lo contrario se padecería la imposición de la mayoría y ya no se consideraría a la totalidad.

Estos son los visos de política. No es una afección iridiscente, son posibilidades para recrear el mundo. La humanidad camina en sus gestos.


Imagen: https://pixabay.com/es/mundo-la-tierra-mapa-fronteras-2754297/

 

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