Bajo el yugo nacional

Por Alejandra Flores

Vivir en un país sin riendas, con prejuicios y sin virtudes.
Vivir en un país donde no somos capaces de sobresalir y donde nadie levanta la voz.
Vivir en un país lleno de personas invisibles que viven bajo el yugo y decisiones de analfabetas con un título ante la sociedad.
Vivir en un país que no reconocemos como propio y que a este paso nunca lo será.

Festejamos el 203 aniversario de la independencia de México sin tener realmente mucho que festejar.
Tenemos una historia de abusos y explotación. Desde la conquista hasta la independencia, los habitantes de tierra mexicana vivieron bajo el yugo de foráneos que se quedaban con sus posesiones y su trabajo. Ahora, que llevamos más de dos siglos de libertad, queda claro para el pueblo mexicano que la explotación no solo resulta de los extranjeros. Que el poder, el dinero y la violencia nos esclavizan y, con una sociedad enferma, uno no puede vivir en libertad.
Yo, que la he experimentado en carne propia y he sido testigo del sufrimiento que desata, puedo afirmar que no existe peor amenaza que la de la inseguridad. No solo no tenemos manera de levantar nuestra voz y exigir mejores oportunidades ante el gobierno sino que tampoco tenemos la libertad de elegir cosas tan comunes como la hora en la llegamos a nuestra casa y la manera en la que decidimos divertirnos. En cierta forma, se nos ha privado de opciones para elegir.
En muchas partes de la República, entre las que destacan Tamaulipas, Michoacán, Sinaloa, Nuevo León, Guerrero y Chihuahua, las cifras de secuestros, robos y extorsiones van cada día en ascenso y la sociedad se ve forzada a salir de las ciudades para no regresar jamás, dejando ciudades completamente despobladas y a merced de cualquiera.
Según fuentes del INEGI la población en ciudades pertenecientes a estos estados disminuyó considerablemente, (siendo Tamaulipas uno de los estados con mayor tasa migratoria solo por debajo de nuevo león y chihuahua) viéndose afectada no solo la economía del lugar sino también la distribución poblacional normal, esto sin considerar los múltiples daños que la delincuencia organizada propicia a nuestra sociedad.
Encontrarte tan cerca de hechos delictivos cambia completamente la perspectiva que tenías del lugar donde resides. En las ciudades secuestradas por el crimen nos hemos ido convirtiendo en presas del miedo, personas vulnerables a todo tipo de atropellos. Muchos de nosotros dejamos de sentirnos seguros incluso dentro de nuestra propia casa, ya no disfrutamos de las cosas cotidianas que solíamos a hacer y nos vemos más restringidos en todo sentido.
El ICESI (Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad) es una organización que se encarga de realizar las encuestas para obtener las estadísticas pertinentes sobre este tema, presentando, entre otros, datos sobre las personas afectadas y el manejo de estas situaciones por nuestras autoridades. Sin embargo, las estadísticas no son confiables porque muchos de los actos delictivos no se denuncian, dejándonos así aislados de la realidad que representa este conflicto para nuestra sociedad y peor aún sin poder demandar una solución.
A 203 años de celebrar la independencia no tenemos nada que celebrar, y sí mucho por que seguir luchando, ya sea tomando las riendas de nuestras decisiones como sociedad intentando no dañar con estas a ningún otro individuo y tratando de vivir a expensas de lo que elijamos y exigiendo más de nuestra sociedad, dejando de quejarnos y comenzando a actuar pues los cambios inician individualmente.

“Así como pensar, actuar también es gratis”

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