Atrévete a lo que ya olvidamos

Por María Fosado

Hoy en día cualquiera se considera alguien “diferente”, pero no se han dado cuenta que eso de ser diferente todos lo dicen.

Entonces ya nadie es diferente porque todos los que se creen diferentes son los mismos del montón.

“Todos llevamos un loco dentro. Pero cada quien tiene un tipo único de demencia, y hay quienes la usan para lograr grandes cosas.” Decía Albert Einstein.

Recordando aquella serie de televisión icónica de los años sesentas, La familia Addams, que nos hacía cuestionarnos sobre si ellos eran las personas normales o si nosotros éramos los locos; hay muchas cosas de las cuales deberíamos reflexionar.

Comenzando por lo que antes era un tabú y que actualmente es lo más normal del mundo, e incluso seguramente son cosas que tú haces a diario pensando que te hacen ver cool y que ni siquiera te habías dado cuenta de que son de alguna manera “políticamente incorrectas”.

No cabe duda que gracias a las redes sociales todo aquello que nos era prohibido por nuestros padres, ahora lo venimos haciendo sin ningún remordimiento.

Antaño era una revolución contra aquel individuo que aceptara su homosexualidad, el dejar al descubierto alguna parte de tu cuerpo sin importar si eres hombre o mujer porque entonces ya te estabas “ofreciendo” a la sociedad, prohibido llamarle a todas horas a tu novio(a) por teléfono o salir sin avisar en dónde estás. No hables con desconocidos y no le cuentes a todos qué locuras hiciste en tus vacaciones de verano.

Las mujeres no pueden entrar a los bares o dejarse ver salir de esos lugares porque dañarían su reputación o porque tus padres son de la generación preocupada  de “el qué dirán los vecinos y tus tías las solteronas”.

 Así como el convertirse en alguien famoso ya no está fuera de nuestro alcance y ha dejado de ser un sueño guajiro.

¿Y qué es lo que hacemos ahora? Todos los que desean “salir del clóset” ya no necesitan reunir a su familia como si se tratase de la pedida de mano de la novia para decirlo, basta un tweet para confesarlo.

Los desnudos o semidesnudos parecen haberse convertido en algo normal que vemos “a diario” a través de Facebook y que es aplaudido cuando decidimos darle “me gusta”.

Que si tus padres se enojaban porque tu novio te llamaba a cada rato, ahora se enojan más porque no puedes despegarte ni un segundo de tu Smartphone conversando por WhatsApp a toda hora con quien se te pegue la gana.

Si tu sueño era hacerte famoso por tener el don de cantar como los mismos ángeles, mover mejor las caderas que Shakira, actuar e incluso te crees capaz de superar a Leo DiCaprio en The Revenat o hacer reír al mundo en YouTube y crees que tu vida supera las lujosidades de las Kardashians y es digna de ser publicada en Snapchat; ya no necesitas avisarle a tus padres o conocidos en dónde estás, se los harás saber con tus publicaciones en las redes sociales aun cuando no les importa.

Y de repente te das cuenta que hablar con desconocidos no es tan malo como te asustaban tus padres, diciendo que si desobedecías te irías al infierno.

Esos desconocidos que se encuentran al otro lado del mundo, parece que se han convertido en tus mejores amigos e incluso ya planeas ir a visitarlos a su país.

No necesitas ir a un bar para ligar con alguien, con Tinder todo es más “fácil” a la hora de buscar pareja, te gusta alguien, si hacen “match” pueden tener una cita y conocerse en persona.

Queda claro que con todos estos ejemplos, nuestras vidas son “más fáciles” y al mismo tiempo más peligrosas con las redes sociales.

Pero ¿alguna vez has pensado que a veces aburre hacer todo esto? Tipo tomarle la foto al postre que estás a punto de comerte, compartir las locuras que todos están haciendo en la fiesta, entre otras cosas.

Esta es una invitación a atreverte a hacer lo que ya dejamos de hacer para volver a los detalles que más nos hacían sonreír.

Y si la persona que te gusta está esperando a que le des los buenos días de frente en vez de un mensaje por Whatsapp.

Y si en vez de enviar emojis románticos, mejor llegas y le robas un beso a esa persona o la sorprendes con un lindo detalle.

Y si en vez de intentar ligar con el alguien en internet, vas a esa cafetería por donde pasas diario y conoces gente nueva.

Y si en vez de presumir tus lujos, por un instante te dedicas a disfrutarlos como si fuese un secreto.

Y si en vez de esforzarte por hacer reír a la gente en YouTube, te das cuenta de que es hora de que a ti también te hagan reír y te vas a un parque de diversiones a sentir la adrenalina.

Y si por un solo día te desconectas del WhatsApp y te vas a cenar con aquellas personas que tiene años que no ves para ponerse al tanto de sus vidas.

Rompe la rutina de todo eso que ya has hecho. Camina por donde nadie lo ha hecho o por donde pocos se atreven.

Haz lo que ya nadie está haciendo, lo que hemos olvidado por estar ocupados en otras cosas. Eso es lo que nos hace diferentes, raros, locos.

Atrévete a hacer las cosas diferentes.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/honeyuck/

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