Astronomía: una lección de humildad

Por Alejandro Rafael Lima

“Lo más importante que la ciencia nos enseña  sobre el lugar que ocupamos en el universo es que no somos especiales” -John Gribbin

Dos grandes descubrimientos de la ciencia han cimbrado al espíritu humano: 1) que no somos una creación especial -a imagen y semejanza de un Dios; 2) que no somos el centro del universo. Ambas cuestiones vienen a revolucionar la manera en que nos pensamos, pues atañen esencialmente a qué somos y dónde estamos. La biología evolutiva nos mostró 1), la astronomía nos mostró 2). Sin embargo, ambas cuestiones y ambas ciencias están relacionadas: de dónde venimos y a dónde vamos, son la otra cara de las mismas preguntas.

Carl Sagan formuló el calendario cósmico como una escala del desarrollo del universo (una edad de 13 798 ± 37 millones de años) en analogía a nuestro calendario anual (calendario gregoriano) De acuerdo a éste, el Big Bang tuvo lugar el primer segundo del día 1 de enero y el periodo actual es considerado la media noche del 31 de diciembre. Bajo esta escala, el sistema solar aparece el 9 de septiembre y la vida en la Tierra el 30 de ese mismo mes. Pero no es sino hasta el 25 de diciembre que aparecen los primeros dinosaurios y hasta el 30 de ese mes los primeros primates. El homo sapiens surge diez minutos antes de medianoche de diciembre, y TODA la historia de la civilización humana ocupa sólo los últimos 21 segundos. Para darse una mejor idea, Colón descubre América 1.2 segundos antes de la media noche del 31 de diciembre.

La historia humana no es más que un punto insignificante en la historia del universo. Pero desde que surgimos, hace aproximadamente unos 200 mil años en el este de África, hemos emprendido una exploración de dónde estamos y qué somos. Veamos la primera cuestión. Durante el 99.9% del tiempo que nuestra especie empezó su andar fuimos cazadores y nómadas, moradores de las sabanas y las estepas. Las fronteras, nos dice Sagan, eran únicamente el océano, las tierras y el cielo. La primera gran migración humana del Viejo Mundo al nuevo se produjo en el último periodo glaciar, hace aproximadamente unos 11 500 años, por medio del estrecho de Bering (entre Siberia y Alaska) Desde entonces cada civilización hizo lo suyo y exploró su entorno. Pero no es sino hasta principios del siglo XV y hasta comienzos del XVII que la exploración como tal fue desarrollada. Durante ese periodo, que es conocido como “la era de los descubrimientos”, los europeos, principalmente portugueses, españoles y británicos, recorrieron casi la totalidad de la Tierra. Entre estos exploradores figuran Magallanes, Colón, Cortés, Pizarro, etc. Sin embargo, ese ímpetu de exploración de la Tierra, y muchas veces de conquista, pronto declinó, pues se conoció a la Tierra por “completo” No obstante la exploración no ha terminado, pues eso no fue suficiente para responder a la pregunta ¿dónde estamos? Al final de cuentas ¿dónde está todo eso? ¿dónde está la Tierra misma? Este otro nivel de exploración comenzó en el siglo XII bajo un planteamiento revolucionario: la Tierra no está en el centro del universo. En la mayoría de las exploraciones antes mencionadas se presuponía que la Tierra era el centro del universo. La cuestión más debatible era si este centro era redondo o si tenía alfo limite. Esta otra exploración se aceleró después con Galileo en el siglo XVII: el telescopio fue la prueba definitiva de que la Tierra es en realidad un planeta que describe una órbita alrededor del Sol. Y del mismo modo en que la Tierra se consideró un planeta  más, también el Sol se mostró como ordinario (se calcula que la Vía Láctea contiene entre 200 mil y 400 mil millones de estrellas.) Después la propia Vía Láctea se asumió como una galaxia ordinaria, una entre los varios de cientos de millones que componen el universo (La Vía Láctea forma parte de un conjunto de unas cuarenta galaxias llamado Grupo Local.) Otro descubrimiento importante en esta búsqueda fue a finales del siglo XX cuando se descubre que el universo se expande, y lo hace de manera acelerada. Esto iba en contra de las predicciones que estimaban que las relaciones gravitacionales entre galaxias frenarían cualquier proceso de expansión. Con base en ese fenómeno de expansión de ha propuesto una teoría sobre el final del universo (ante la pregunta ¿a dónde vamos?): Big Freeze o muerte térmica del universo, de acuerdo a esta, si la expansión continua como ahora, todo, literalmente, se apagará; se dice que se alcanzaría un estado sumamente alto de entropía. Pero no es la única teoría sobre el fin de nuestro universo, también está la teoría del Big Rip, el Big Crunch y el Big Bounce. Otro hecho relevante es la consideración en serio de la propuesta de multiversos: este universo puede ser uno entre infinidad de ellos. Mientras esas idea surgían a finales del siglo XX, que este universo, cómo la Tierra y el Sol, puede no ser el único, también los biólogos intentaban sin éxito hallar alguna prueba de la existencia de una “fuerza vital” especial que diferenciara a la materia viva de la materia inerte, llegando a la conclusión de que la vida no es más que un conjunto de procesos químicos bastante complicados: 2 mil millones de años atrás nuestros antepasados eran microbios; 500 millones de años atrás, peces; 100 millones de años atrás eran parecidos a los ratones; y hace 1 millón de años, protohumanos intentando domesticar el fuego.

La lección es clara, en palabras de Carl Sagan:

“La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida” (Sagan, 1994)


Imagen: https://en.wikipedia.org/wiki/Pale_Blue_Dot

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