Aquí

Por Guillermo Alvarado

Ella se acercó a mi, estábamos allí donde todos podían vernos pero preferían comprar a meses sin intereses todos sus deseos, nos encontrábamos en alguna de las múltiples plazas comerciales que abundan en la ciudad, allí sin mas, se acercó, la había visto desde hacía unos minutos, estaba de pie, sin hacer mas nada, quizás esperando a alguien o no se, estaba cruzando el amplio pasillo comercial, sin bolsas de compras en las manos, su cabello recogido con una liga, su cuello firme y terso, probablemente era un poco mas joven que yo, pero en sus ojos no encontraba la juventud que su cuerpo radiaba, sus pupilas parecían apagadas.

Al pasar del tiempo la gente aumentó en afluencia, había ríos de cuerpos fluyendo por todos los locales y tiendas, pero ella seguía allí, y yo seguía aquí por ella, aguardando, como si mirase a la luna esperando poder cruzar palabra con ella, era un idilio imposible, la chica de la plaza comercial era también un imposible. No parecía cansada, no parecía estar esperando a alguien, no parecía que la notara alguien mas aparte de mi.

Inseguro como siempre, solo podía observarla, romper el tiempo, minuto a minuto y poder capturar su imagen, sus movimientos, imaginar su voz y su aroma, imaginar todas sus formas, quebrar el tiempo y plasmar en él su recuerdo, la chica de la plaza comercial, su belleza y misticismo, la gente iba de aquí a allá, bullicio y aromas de comida y sudor, voces estridentes, risas huecas, promociones para vender nuestro esfuerzo, el esfuerzo de todo un año o dos, para adquirir el disco del momento, la película que mas dinero ha recuperado, para conseguir la mas fina tecnología, todo esta decadencia y mas, no podían siquiera opacar la presencia y belleza de la chica de la plaza comercial, no obstante solo yo podía verla, a unos metros de distancia, inmóviles. Maldita inseguridad y timidez mía.

¿Cuál es tu nombre…? ¿vienes seguido…? balbuceaba en mi cabeza ¿cómo llegamos a encontrarnos aquí? ¿qué hicimos para terminar conociéndonos aquí, justo aquí en este momento? las preguntas no dejaban de producirse, pero no había respuesta, nada llegaba a ella, nada cruzaba mis labios ni el pasillo que nos separaba.

De pronto una revelación, sus pies se dirigen a mi posición, sus caderas se balancean grácilmente, como el humo, se desvanece entre el río de gente y lo atraviesa, anticipa cada uno de sus movimientos y se aproxima, llega el terror a mi persona, ella me mira fijamente, se acerca un poco mas y se detiene frente a mi, su aroma me embelesa, sus labios rompen el sonido del bullicio y es su voz lo único que escucho.

Ella – Aquí y ahora – su voz era suave pero directa.

Yo – … ¿Cómo, disculpa…? – balbucee.

E – ¿Dónde termina esto? –

Y – ¿Dónde termina esto? No entiendo –

E – Si esto, comprar y vender, ganar y perder, hablar y escuchar, observar y ser observado, todo esto, ¿cuánto crees que pueda durar? ¿hasta dónde crees que pueda llegar? –

Y – ¿Aquí y ahora? –

E – Exacto, hasta aquí y ahora – su cara dibujaba una sonrisa estéril.

El ambiente en general se tornó borroso, el bullicio se apagó, la gente comenzó a desaparecer como sombras ante la aplastante obscuridad. Dentro y fuera de las tiendas y locales los objetos se desvanecieron, las luces se opacaban y terminaban por consumirse, en instantes todo había terminado, incluso ella también se había diluido en la obscuridad, solo un rumor como un eco, permanecía distante y a punto de cesar, – aquí y ahora – .

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